jueves, 19 de octubre de 2017

RECOPILACIÓN DE CUENTOS DE LA VILLA REAL RERE Y TRALCAMAHUIDA CUENTOS TRAIDOS POR LOS ESPAÑOLES CUANDO INVADIERON LAS TRIBUS MAPUCHES DE ESTE NUEVO CONTINENTE DESCUBIERTO POR CRISTOBAL COLÓN EN 1492






LAS TRES ALDEANAS Autor anónimo


En  una aldea habían tres hermanas que tejían  los atuendos más hermosos nunca antes vistos, la fama de estas tres hermanas llegó a oídos de un Príncipe de un  reino muy lejano, después de cabalgar varios días  llegó a la aldea donde  Vivian  estas tejedoras, preguntando llegó  a una casa muy humilde pero cuando fue recibido por estas tres doncellas pudo ver en la entrada tejidos finos como nunca antes había visto, extasiado, preguntó quién lo había tejido yo dijo una, tan luego preguntó por otro, yo respondió la otra, preguntó por  la tercera prenda, yo respondió la tercera. El príncipe se sentó en una modesta banca, pensativo dijo: estoy fascinado por estas prendas tan hermosas que vosotras habéis tejido, solo manos como las vuestras han sido capaces de hacerlas. Las humildes jóvenes siendo muy hermosas las tres lo miraban extrañadas, hasta que él  les dijo: En una semana más volveré y me casaré con la que sea capaz de tejerme la túnica más fina y hermosa.

         Así fue que las hermanas cada una empezó a tejer a escondida de las otra, para que  no fuera copiada tal prenda. A la semana llegó el príncipe sin saber cuál de las tres hermosas jóvenes sería su esposa,  siendo recibido con los honores de un príncipe cada  una de ella con la esperanza de ser su esposa, siendo modestas aldeanas  cuando sus padres fallecieron a muy temprana edad, ellas dedicaron su vida a tejer   y así pudieron subsistir dignamente, hasta que se supo hasta muy lejos de estas gran tejedoras. De los hilos más finos nunca antes vistos.

         El joven  luego sentado le pidió la túnica tejida a la joven mayor, esta le hizo entrega un huevo, el joven muy extrañado lo miró se sonrió  y preguntó, ¿Qué es esto? La  joven respondió dentro encontraras la túnica que me pediste señor príncipe, el joven quebró la cascara de huevo y extendió una hermosa túnica, que solo cabía en una cascara de huevo. Vino la segunda hermana, esta le entregó una nuez, el joven príncipe ya en conocimiento por la hermana mayor abrió  la nuez y desde su interior extrajo un tejido muy fino correspondiente a la túnica que había pedido, viene la tercera hermana esta le hizo entrega de su trabajo
 En una avellana,  incrédulo aún el joven abrió la avellana y desde su interior apareció el trabajo más fino jamás visto, entonces solicitó la mano de esta joven aldeana para convertirla en su esposa, por esas manos tan hermosas, capaz de tejerle la túnica más hermosa. La noticia se corría por otros reinos, y  el día de la boda se celebró con muchos príncipes y aldeanos, las hermanas fueron escogidas como esposas por  príncipes que tenían su reino  muy  lejos,   fueron llevadas por sus respectivos esposos, enseñando a tejer a todos sus súbditos. Las tres hermanas fueron muy felices por tener este don de tejer.


SAZÓN A SAZÓN.
Autor anónimo:

Había una vez un Rey que tenía tres hijas, este rey era muy feliz con su esposa y sus lindas hijas, como también sus súbditos lo amaban mucho, porque era un rey justo, bueno de corazón,  pero siempre el a la hija que más amaba era la menor. Cuando llegó el día en que celebraban el día del El esperó en su trono los saludos de sus súbditos, casi todo el día acudían a saludarlo colmándolo de regalos, ya cansado de tanto saludos pero muy feliz,  la familia pasó al gran comedor, para cenar con sus hijas y su esposa, que era lo que más quería, los sirvientes ya tenían los mejores manjares para su rey todo era felicidad. Cuando le correspondió a sus hijas saludarlo, la primera fue la mayor, en una caja muy pequeña le hizo entrega de un brazalete lleno de diamantes, el padre emocionado abrazó a su hija agradeciendo tal regalo, luego le correspondió a la hija del medio, Esta en una caja más pequeña le regaló una sortija, también llena de brillantes. Igualmente el rey muy emocionado recibió el regalo abrazándola. La reina observaba emocionada  la escena tan llena de amor, Ella ya le había entregado a primera hora un collar de piedras preciosas. Cuando le correspondió a su hija menor hacerle entrega del regalo del día del rey. Esta se presentó ante su padre  sin nada. Entonces le dijo: -Padre mi regalo es quererte sazón a sazón.
         El rey muy ofuscado sintiéndose ofendido, dio la orden de desterrar a su hija por la actitud que había tenido en su día.

         Dos guardias la llevaron muy lejos dejándola en la montaña, sola sin nada y sin nadie. Allí permaneció llorando, hasta que decidió caminar en busca de algún palacio donde encontrar trabajo. Después de caminar por muchos  días llegó a un palacio,  buscó la puerta de servicio, hablo con la servidumbre para que le dieran trabajo, los siervos de este palacio la recibieron sin saber quién era ella tampoco lo dijo, una sirvienta más,  todo el día hacía diferentes trabajos, lavar platos, limpiar los pisos, limpiar los vidrios, lavar  las ropas, pero su jornada de trabajo terminaba a las cinco de la tarde, A esa hora se iba a un lago que quedaba cerca del palacio, allí en hato llevaba sus ropas de princesa, con las que se vestía y se peinaba  su linda cabellera, luego se miraba en las cristalinas aguas, miraba los patos y cisnes que regocijados nadaban en el hermoso lago, como estaba allí sola les decía patín, patín si tu amito me viera se enamoraría de amor por mí. Esto lo repetía todas las tardes. Las aves extasiadas de ver tanta belleza en la princesa caían emocionadas ahogándose en el agua, esto se fue repitiendo día a día no sabían que pasaba con las aves que cada día tenían que recoger algunas muertas.
         Ya había pasado un año nunca dejó de ir al lago, los patos y los cisnes al  verla tan bella, se alborotan, batiendo sus alas, dando graznidos  extraordinarios.

         Un día estando la princesa en el lago y las aves alborotadas de ver tanta belleza, el príncipe hijo del rey  del Palacio donde ella era sirvienta,  sintiendo tanto alboroto se acercó en su corcel a ver qué pasaba, escuchando el rezo de la joven, patín, patín si tu amito me viera se muriera de  amor por mí.
         El joven al verla allí con su traje de princesa, cayó del caballo casi desmayado, ella acudió a socorrerlo, lo ayudó a levantarse, quedando los dos de frente, mirándose ambos extasiados, cuanto rato estuvieron ambos sumidos en un éxtasis de amor.  Una vez ya recuperados la princesa le contó su tragedia,  El príncipe la subió a su caballo llevándola hasta el palacio, allí le contaron a los reyes lo sucedido, fijando la fecha de su boda. A la que serían invitados todos los Monarcas de los diferentes Reinados.

         El día de la boda siendo algo espectacular,  todos se preguntaban quién era esta princesa tan bella, que antes nunca habían visto, antes de la boda la joven le pidió al príncipe que todo lo que fuera servido  la parte para su padre la tendría que preparar ella es lo único que le pediría, así fue que los preparativos de todo el banquete fue hecho por los sirvientes pero lo correspondiente para su padre lo preparó ella, dejando aparte todo lo que tendrían que llevarle al Rey su padre, así fue que el banquee fue servido por garzones o criados y uno especial atendió a el invitado especial.  Cuando ya todos habían consumido los ricos manjares, la Princesa se acercó a este Rey que de todo  no había consumido nada tanto él como su esposa y sus hijas, entonces la Princesa  junto  a su familia que recién la estaban reconociendo, Flamante con su traje de novia de muchos velos y encajes, les preguntó por qué no habían comido nada, si todos los invitados habían disfrutado la comida,  todos se miraron, luego su padre respondió, no hemos podido consumir un solo bocado porque no tiene sal no tiene gusto a nada, eso es padre mío manifestó la princesa, eso es lo que yo te dije, y tú me castigaste, yo te quiero sazón a sazón. El rey muy avergonzado pidió perdón a su hija con sus ojos llenos de lágrimas la abrazó tiernamente, lo mismo hicieron sus hermanas y su madre.



EL  ZAPATERO  DEL  REY  autor anónimo
        
         El humilde hombre, zapatero del Rey estaba agotado de tanto trabajar, no había dormido en varias noches, porque el Monarca le exigía un par de zapatos diarios para su hija la princesa.
         El Monarca ya se empezaba a preocupar por la actitud de su única hija,  no salía  y pasaba  el día  durmiendo e igual gastaba un par de zapatos cada día.
         ¿Qué  misterio será éste? Se decía. El buen Rey. Entonces  decidió colocar un guardia en la puerta de la alcoba de la princesa,  este se mantuvo allí las veinticuatro horas, sin ver nada extraño.  El Monarca llamó una institutriz  para que compartiera la alcoba con su hija, igualmente la buena mujer no reportó nada extraño, sólo que los zapatos de la princesa igual amanecían  en muy mal estado,  porque la sumisa mujer se durmió toda la noche, tanto fue así que el Rey cansado de pedir ayuda decidió  cuidar  él  mismo de su hija, día y noche dejando la puerta con llave, se quedó en el bosque  observando el Palacio desde lejos, llegada la noche, vio cómo la Princesa se deslizaba por la ventana, caminando  hacia la arboleda, muy  lejos de allí  había  un bosque en llamas,  El Rey la siguió  y grande fue su sorpresa cuando vio que su hija se introdujo por entre el fuego, ese era un territorio prohibido  para todos los habitantes.
           El Monarca  se quedó  pensando si su hija habría pasado sin quemarse. Su preocupación  de padre lo llevó a seguir tras ella, pero a medida que avanzaba el fuego desaparecía y el bosque era frondoso y fértil. La Princesa corría y corría bajo los enormes árboles,
         De pronto  llegó  a un claro donde había un pequeño lago helado, entonces la bella joven  empezó a bailar y bailar, Él  se quedó extasiado contemplando lo hermoso que era ver bailar a su linda hija. Así  estuvo hasta que al venir el día  la princesa ágil y elegante emprendió  el regreso al palacio corriendo por un camino de flores.
         El Rey  comprendió por qué su hija gastaba tantos zapatos. También se dio cuenta que el fuego del bosque no era otra cosa, sino que fuegos fatuos, entonces ordenó hacer un camino hasta el pequeño lago y ofreció  una gran fiesta en el Palacio,  invitando a muchos Príncipes y Princesas
         El Rey y la Reina  fueron muy felices de ver a su hija bailando en los salones del Palacio  con apuestos jóvenes,  enamorándose de uno con quien contrajo matrimonio y fueron muy felices y todos iban a pasear al lago en las noches de luna.
         El zapatero, pudo descansar por las noches, ya que no tenía que hacer tantos zapatos.




EL  REY  PILÓN 

(Autor anónimo)
        
         Había una vez un Rey  que vivía  con su mujer la Reina y eran muy felices.
         Para aumentar aún más esta felicidad, los Reyes esperaban su primer hijo, El rey  se hacía  atender por un lacayo de mucha confianza, en sus aposentos donde no podía  entrar nadie más.
         Los súbditos se preguntaban ¿cuál  sería el secreto del Rey  si ni la reina podía entrar a su alcoba privada? Pero  el fiel sirviente que llegaba por las mañanas muy temprano y se retiraba por las noches, no divulgaba el secreto de su buen Rey.
         Una mañana el Palacio estaba convulsionado, la hermosa reina había traído al mundo una bella princesa, pero la niña fue llevada inmediatamente a los aposentos del Rey  por el fiel sirviente que atendió a la reina en su alumbramiento. Al poco tiempo del nacimiento de la niña la Reina enfermó gravemente hasta morir. El rey estuvo muy triste cuidando de su adorada hijita pensando en la pérdida de su amada  Esposa.
         En el Palacio había  una criada que atendía a la Reina,  al morir ésta, la sirvienta daba vueltas por el Palacio, pero no podía  entrar al aposento del Rey. Un día el fiel sirviente que cuidaba del monarca,  debió  salir por un instante para pedir un manjar de nueces para el Rey. Ocasión  que la mala mujer aprovechó para entrar  a los aposentos del Rey, que en ese momento se había dormido, vio a la princesa en su cuna y no viendo nada extraño en ella ni en el Rey decidió raptarse a la niña. Llevándola a una anciana para que la cuidara, al otro lado del bosque, muy lejos del palacio.
         Cuando  el fiel lacayo regresó, se percató  de la ausencia de la Princesa  fue hasta la pieza contigua donde estaba el Monarca dormitando, lo despertó  y le preguntó  por la niña. Desesperados  por esta desgracia, ordenaron buscarla inmediatamente, los guardias de Palacio  buscaron y buscaron a la Princesa pero, todo fue inútil.
         El  Rey  entró  en una gran   tristeza, primero había perdido a su Esposa y ahora le habían raptado a su hija.  La sirvienta, autora del rapto de la Princesa,  se acercó cada día  más y más  al Rey  hasta que logró  sus propósitos, casándose con el Monarca.
         Para sorpresa de la mujer, el rey  siguió solo en sus aposentos y ella pasó  a ocupar una de las alcobas de los visitantes.
         Al poco tiempo trajo al mundo una segunda hija al Rey, Él la vio, examinó minuciosamente dejándola con su madre, entonces ella le pregunto.
         -¿Por qué no llevas  a la Princesa a tus aposentos mi buen rey? 
         El Rey la miró y respondió: -No existe ninguna razón para que yo lleve a la princesa a mis aposentos.
         La nueva Reina  seguía intrigada  porque aun siendo su esposa no se le permitía  entrar en las habitaciones del Rey y jamás lo vio sin su corona. Un día  la reina quiso hacerle cariño en su larga cabellera rozándole la preciosa joya, pero el Rey  muy indignado se retiró a sus aposentos donde lo esperaba su fiel sirviente.
         La intrigante mujer, ahora Reina, no podía descubrir cuál sería  el secreto del rey  que ocultaba tanto.
         Pasó el tiempo y la anciana que vivía  al otro lado del bosque muy lejos del Palacio murió  por los años, quedándose la joven princesa sola sin saber qué  camino tomar, ella    caminó, mucho hasta llegar a un hermoso Palacio donde pidió  trabajo,  la ama de llaves le recibió y la hizo ingresar a los quehaceres de la cocina, pero un buen día la niña que servía  la mesa de los monarcas enfermó,  entonces la Princesa  debió  ir a servirle a los Reyes, la ama de llaves  la arregló  lo mejor que pudo para que fuera bien presentada,  ya que la anciana que la había  cuidado era muy pobre y por lo tanto no tenía cómo presentarse.
         Cuando entró a los comedores los comensales se quedaron extrañados de ver su belleza, más el Rey estuvo muy sorprendido porque le recordó  a su primera Esposa, mirándola muy interesado le preguntó.
         -¿cómo te llamas hermosa niña?
         -¡María! Le respondió  ella, (María  era el nombre que le había dado la vieja que la había criado)
         Su voz dulce y agradable confundió  aún más al rey, recordándole a su primera esposa, que tanto la había amado.

La actual Reina que estaba sentada al lado de su hija también princesa se levantó de su asiento y en forma muy enérgica la mandó  a buscar una tijera,  la joven niña inocente de las intenciones de su madrastra le trajo el artefacto entregándoselo con humildad. Esta sin saber que esa niña era la misma que ella había raptado años atrás, ahora sumida  en sus celos mal infundados, tomó  a María  de su larga y hermosa cabellera,  cortándosela lo más que pudo, todo fue tan rápido,  que el Rey no se percató  de la ira de su mujer, sólo  cuando ya tenía  a la joven con todo un lado sin su hermosa cabellera y entonces  el Rey   en un grito de dolor y alegría  se levantó  también  de su silla. ¡Mi hija!  Exclamó, ¡Es mi hija! Repitió. La niña  se tapaba desesperada la falta de su cabellera para que no le vieran la ausencia de su oreja. El Monarca la llevó a sus aposentos y al entrar, el lacayo exclamó  ¡Es la Princesa!
         La niña le contó a su padre todo lo que había  sufrido. Pero como éste era un hombre de muy buen corazón, perdonó  a la reina que tanto daño había hecho, a la vez la Reina muy arrepentida se disculpó ante el Monarca y la Princesa,  explicándoles que el afán por descubrir el secreto que el tanto ocultaba la llevó a cometer tan vil acción.
         El rey se sonrió y les dijo: ¿qué secreto tan grande que a uno le falte una oreja?
         Soy el Rey Pilón y mi hija también heredó mi defecto que tanto traté de ocultar. Todos rieron y fueron muy felices.


L A     MADRINA (autor anónimo)

         Había una vez una señora muy, pero muy rica y tenía una vecina que era muy, pero muy pobre. Este  matrimonio pobre recién había  tenido un hermoso niño y pensaban dárselo como ahijado a la señora millonaria. Ésta aceptó el ahijado y le hizo una pequeña fiesta para el día de su bautizo.

         Al poco tiempo el niño enfermó gravemente y falleció, su madre avisó  a la madrina y a la vez, le informó que no tenía  con qué hacerle la mortaja. Entonces  la señora envió  una sábana blanca viejísima y buscó por ahí una cinta celeste, también vieja, para que se la amarraran  a la cintura. En la tarde volvió la pobre mujer a pedirle algo para servir a la gente que la estaba acompañando en el velatorio. La  mujer rica fue a su huerto y sacó  doce hojas de coles, todas de la parte de afuera de las plantas, que no estaban en muy buenas condiciones, y  se las entregó  a la pobre mujer.

         Al tiempo después muere la señora rica y en su muerte cae a una fosa llena de fuego. Sin poder  salir de allí, empezó a gritar desesperada. Su ahijado acudió presto a ella para socorrerla.

         -Yo la sacaré de ahí Madrina. Le gritó, y trajo las doce hojas de coles. Desde la orilla de la fosa, le pasó una hoja para que su madrina la alcanzara y así poderla subir hasta la superficie,  pero como esta era vieja, apenas la señora la tomó  se cortó.

         De esta, Madrina, le gritó el niño desesperado, pasándole otra.  Y así fue pasándole una a una hasta completar las doce hojas de col  y todas se cortaron, se quedó muy apenado a orillas de la fosa ardiendo. Entonces pensó. ¡Mi mortaja! ¡Madrina! Le gritó, se sacó  la mortaja y se la tiró a la desesperada mujer.
         Venía subiendo muy bien, él le iba a pasar la manito para ayudarle y ¡Rammm! Sonó  el género viejo al rasgarse, no era más que una sábana vieja y la madrina se fue abajo, con su peso se hundió mucho más.

         -¡Me queda la cinta,  Madrina! Le gritó. ¡Me queda la cinta!
         Y le pasó igualmente la cinta, que era mucho más larga,  ella se tomó con todas sus ansias para salir del fuego que la quemaba. Ya la iba a alcanzar el niño con sus manos, cuando nuevamente ¡Rammmm! Se cortó  la cinta que era también  muy vieja y allí quedó  su madrina consumiéndose en el infierno. El niño  se fue muy triste por no haber podido  salvar a su madrina.
        
LAS TRES HIJAS  DEL  REY



Un día  llega al palacio un Rey con su guardia  de honor y muchos presentes a solicitar la mano de una de la hija del Rey, para su joven hijo que no había  podido venir. Entonces el Rey Balú, padre de las princesas, accede a la petición. La  princesa elegida fue la mayor esta emprendió el viaje para ser desposada. Pero al día siguiente, vuelve toda la caravana y devuelven a la princesa.

         El Rey  que trajo de vuelta   a la princesa solicita al rey  Balú la mano de la siguiente hija, sin dar razón alguna del porque la anterior princesa había  regresado y ésta, a la vez  se negó a hablar.
         Viaja la segunda princesa con todos los honores, pero de la misma forma, al día siguiente también es devuelta, solicitando el Rey  visitante la mano de la última hija del Rey Balú.
         Este, muy triste  por no saber lo que pasaba,  accedió  al pedido del Monarca y la hija menor,  a quién el Rey, su  padre  amaba más que a todas por ser la más  humilde y justa, emprendió el viaje con el Rey visitante  que sería su suegro.
         En el nuevo palacio fue recibida con todos los honores y a continuación la prepararon para conocer al príncipe, las doncellas la vistieron con un traje extraordinariamente hermoso,  entonces, el Rey  y la reina la llevan  a los aposentos del novio        todo el palacio estaba lleno de objetos suntuosos. Se abrió  una puerta y entraron a una habitación fastuosamente arreglada. Ella  no vio al novio, pero en un rincón de la pieza, echado sobre una lujosa alfombra, había  ¡un Torito!  El Rey  miró a la princesa y le dijo. Este es mi hijo amado, que espero aceptes por esposo.
         El carnero se levantó, bramó y se acercó a la princesa. Entonces ella, muy sumisa,  exclamó.
         ¡Este será mi esposo! ¡Y que hermoso es! ¡Oh! Sus cuernos son de oro, y su pelaje,  parecen hilos de seda.
         El animal se movía  a su alrededor muy contento, y ella acarició sus cuernos y su pelaje.

 Los reyes salieron felices, porque,  para ellos había terminado su tragedia, ya que las dos princesas anteriores habían rechazado al joven príncipe convertido en un toro, que había sido víctima de un hechizo por una bruja  que no pudo casarse con el Rey. Y en venganza, convirtió a su único hijo en un toro.

         Esa misma tarde la princesa salió  con él  al bosque, el desdichado animal, pese a su encanto, era muy feliz, Y corrió  por la pradera entre los árboles y flores, cuando de pronto tropezó con una piedra, entonces la princesa, en ademán de protección tomó la piedra lanzándola contra una roca, ésta  dio con tal fuerza contra la roca que produjo  una ruptura por la cual emanó  un chorro de agua fresca y cristalina. Los  príncipes corrieron y se mojaron bajo el torrente manantial.  En ese instante apareció un Hada acercándose  a ellos  les  manifestó  que  esa  agua  era muy especial y que  llevara para su alcoba   un cántaro   y procediera  a darle  un baño al encantado príncipe  durante siete noches antes de acostarse. Así fue  que la princesa  con mucho sacrificio sin  solicitar ayuda a los sirvientes empezó a acarrear  agua  en un cántaro. Cuando ya se habían cumplido  las  siete noches  la  princesa  se entristeció porque nada había sucedido, quedándose  dormida junto a su encantado esposo, su sorpresa fue grande  al día siguiente al despertar,  junto a ella  estaba  el  príncipe ya no era un becerro sino un hermoso  joven que  la abrazó tiernamente  dándole todo  su  cariño  habiéndolo recibido  como  esposo con tanto cariño  y respeto
 Corrieron donde los padres de él a contarles lo ocurrido.
         Los reyes estuvieron muy felices por haber recuperado a su hijo.
         Mientras tanto, el Rey Balú estaba cada día más triste,  porque había  pasado mucho tiempo que su querida hija se había  marchado sin obtener ninguna noticia de ella. Y  más  triste aún porque su esposa, la reina había fallecido y él se había quedado con las dos princesas solteras.

         Pero,  un buen día, los guardias de palacio le anunciaron la venida de una carroza con una Guardia de honor, el Rey  corrió hasta el balcón y justo alcanzó  a ver que de la carroza descendía su hija menor, Nitza, con su esposo y un hermoso niño en sus brazos. El  atormentado Rey  vio su sueño hecho realidad, corrió a encontrar a su hija y al futuro soberano de su Reino.
         Para celebrar tal acontecimiento hizo venir a  sus otras hijas, coronando como Rey  al pequeño Balú II.
         Las princesas que rechazaron al príncipe encantado se quedaron solteras para siempre.
         El Rey vivió muchos años viendo crecer al pequeño Balú, que con el tiempo fue un gran Rey.







EL ALDEANO Y LAS  TRES BRUJAS
(AUTOR ANONIMO)

         Había en una pequeña aldea un hombre muy pobre, un día decidió dejar a su familia con mucho dolor  para buscar trabajo en otros lados, su mujer le arregló una merienda y algo de ropa para su viaje, caminó todo el día, de bosque en bosque, en la noche sin tener donde dormir se acomodó en el tronco de un árbol,  justo a las doce de la noche sintió voces, con miedo se quedó allí  en silencio sin mover ni una mano, pronto pudo darse cuenta que se trataba de tres brujas, que tenían su lugar de encuentro en el ramaje del árbol donde él estaba durmiendo.
         Después del saludo una le preguntó a la otra que novedades había en su pueblo, esta le manifestó que estaban todos sin agua, pero eso era tan fácil de solucionar porque sólo tenían que ir a la quebrada del ají romper la roca grande, con forma de un ají, y el agua empezaría a correr por todas partes, el pueblo no volvería a sufrir de sequía, las tres brujas se rieron, de saber que un pueblo estaba sufriendo por falta de agua si el remedio era tan simple.

 Luego la segunda dijo: En mi pueblo también hay falta de agua pero en el caso de nosotros el río cambió su curso y por eso nos quedamos sin agua, lo que hay que hacer es volver el río a su curso anterior, colocando palos y tierra para que así todos también vamos a volver a tener agua. Nuevamente las brujitas se rieron mucho, ahora la tercera, manifestó. En mi pueblo se está muriendo la Machi, todo el pueblo llora porque esta mujer tiene la mala costumbre de mejorarlos a todos y lo único que tienen que hacer es ir a la quebrada del ángel sacar agua de la vertiente y con esa agua la Machi se va a mejorar. Ja ja  todas se rieron mucho por las novedades de su pueblo, se despidieron y cada una regresó a su morada.

         El aldeano impresionado por lo que había  escuchado emprendió su viaje muy temprano,   como al medio día llegó a un pueblo en el que hacía mucho calor, la gente en las calles sin hacer nada, conversó con algunos pobladores que le hicieron saber que prácticamente se estaban muriendo por falta de agua, el buen hombre les preguntó si existía una piedra llamada el ají, sí respondieron queda más allá del monte verde que ahora ya no es verde por la sequía, vamos les dijo: fueron todos al monte verde así como avanzaban se iban agregando más personas. Una vez allí el aldeano empezó a golpear la piedra con otra piedra, esta piedra con forma de ají  no quiere ceder, pero entre todos la golpearon hasta cortar la parte de arriba que era como la punta de un ají. En ese instante el agua empezó a salir a borbotones, todos corrieron felices, haciéndole muchos regalos al humilde hombre, que en ningún momento pensó en sacar provecho por divulgar el secreto que por casualidad había sabido. Volvió a su casa para entregarle a su familia tantas cosas que había recibido, para encaminarse nuevamente en busca del segundo pueblo que también estaba sin agua. Después de caminar varios días llegó a una aldea cuyos  habitantes estaban sufriendo por la  enorme  sequía.

Conversó con los pobladores y les dijo que lo acompañaran  a ver  el río, ya no tenemos río dijo uno de los pobladores, pero el río tiene que estar,  y fueron casi todo el pueblo en busca del río  cuando lo encontraron, entre todos cortaron madera del mismo bosque e hicieron volver el cauce anterior regando así el pueblo que había quedado sin agua, todos muy agradecidos hicieron muchos regalos al humilde hombre, carretas llenas de muchas cosas. Nuevamente se encaminó a su hogar donde lo esperaba su esposa con sus tres hijos. Venía con muchas carretas cargadas de regalos,  dejó a su familia regresando en busca del tercer pueblo que tenía a la Machi enferma,  cuando encontró este pueblo igualmente habló con los pobladores y les preguntó dónde quedaba la vertiente del ángel, le indicaron donde quedaba y solo pidió  un cántaro en el que trajo el agua que mejoraría a la Machi, una vez que la buena mujer se tomó el agua al instante se sintió como si nunca hubiera estado enferma, igual pasó con los pobladores lo colmaron de regalos, llegando a su hogar del último viaje, rico en todo sentido porque todo lo que le regalaron fue demasiado.

 Entonces el  hombre más rico del pueblo no contuvo la curiosidad, y fue a hablar con este aldeano para saber que había hecho para obtener tantas riquezas. El humilde hombre le relató todo lo que había hecho. El hombre rico partió a la mañana siguiente, buscó el árbol  hueco y allí se quedó a pasar la noche, cuando ya dormía profundamente, sintió voces, contento se quedó a escuchar, lo que las brujas comentarían, grande fue su sorpresa, cuando cada una cuenta que su secreto había sido descubierto por un aldeano que no sabían quién era, entonces estas brujas se preguntaron: ¿No estará alguien escuchando nuestras conversaciones? Y bajaron a ver el tronco del árbol encontrándose con el hombre millonario al que sacaron al instante y lo maltrataron tanto que ahí quedó  tirado en el suelo, una vez más repuesto volvió a su casa a muy mal traer.



EL REY Y SUS TRES HIJOS

Había un  Rey que vivía solo en  su palacio porque los  dos hijos  mayores  ya se  habían ido a otros reinos que su padre  les había proporcionado,, tenían  su esposa  e hijos  y un próspero reino,  El rey padre  se  había quedado en su palacio  en compañía de su hijo menor,  ya que  la  Reina   había fallecido, un día  el  Rey  amaneció  con fuertes dolores  en su cuerpo sintiéndose muy mal, su hijo siendo el menor que amaba intensamente a su  padre  corrió en busca de  la meica  para  que  lo atendiera  y pudiera decirle  que   tenía su padre el  rey, la mujer  le dijo muy claro que solo una yerba  que  crecía  en  los  bosques prohibidos  lo podría mejorar,  tanto el padre  como el hijo preguntaron  de que se trataba  eso de los  bosques  prohibidos, la mujer  les  manifestó que  para llegar  al monte donde crecía la yerba sagrada había que pasar muchas  pruebas  que  muchos  lo habían intentado y se  habían vuelto sin la yerba  y otros  jamás  volvieron.
El Rey no quiso  poner  en riesgo a  su único hijo que vivía  con  él  en  el palacio entonces  envió  a buscar  al hijo mayor  haciéndole ver  que si no  conseguía  esa  yerba  él se  moría.
El hijo mayor  obedeció a  su padre, pero  no le alegró  la idea  de  ir  por tal yerba  ya que no sabía  con qué peligros  se  iba  a encontrar, aun así emprendió  el viaje, ya había cabalgado bastante cuando en un camino muy angosto se encontró  con dos grandes  tambores  que  hervían y  hervían en el fuego provocando un calor insoportable, los tambores  se separaban un instante  y luego se juntaban y el fuego producía un ruido que daba miedo  y el agua  saltaba  a borbotones  de tanto hervir, el joven príncipe  observó este panorama y no tuvo el valor   de poder pasar, saltando a caballo imposible porque el calor  era insoportable, dio la media vuelta y regresó, lo lamento padre pero no pude  pasar la primera prueba, dijo esto al rey  y  regresó a  su palacio junto a su familia.  Entonces  el rey desesperado porque el tiempo pasaba  y  él no  conseguía  el remedio, envió  a un sirviente por  su segundo hijo. Este vino  y el rey  le expuso su problema, el recién  llamado igual que el anterior  se encaminó a su destino  en busca  de la  yerba sagrada, llevando  lo necesario con uno de  los mejores caballos,  la primera prueba  que no había podido pasar  su  hermano  mayor  la superó observando los tambores  que de tanto hervir   parecía que bailaban sobre  el infernal fuego, en uno de esos instante que se separaban  dio un salto con su caballo  y logró pasar  siguió su camino después de tanto cabalgar  igual que  la prueba anterior una  pasada  muy angosta, ahora  no eran dos tambores hirviendo sino dos  enormes toros peleando, sin dejar un trecho por donde pasar, el mismo caballo saltó en  dos  patas relinchando al  ver  estos toros tan bravos,  después de  un largo rato  cansado de observar   igual que su hermano mayor  dio la media vuelta  y regresó  al palacio de su padre, exclamando malhumorado no pude pasar las pruebas padre, yéndose  a su palacio junto a su familia donde vivía suntuosamente.
El Rey no quería exponer a su hijo menor porque sabía que este  se iba arriesgar a cualquier peligro por conseguir la yerba para su amado padre. Pero no le quedó otra alternativa. Yo iré por esa yerba padre, fue  lo único que escuchó  más el casquete  de un caballo, un ladrido del perro y luego silencio así ese noble rey se quedó en silencio en una apacible espera.
El joven príncipe llegó a la primera prueba  miró los tambores y  esperó que cuando más fuerte  hervían  más  se separaban  entonces  buscó más leña atizó más  el fuego con mucha leña que extrajo del bosque. Y así  obtuvo un espacio para poder saltar  en su caballo pese  al exceso de calor. Pronto llegó  a la segunda prueba donde estaban los dos toros peleando entrelazando sus cuernos, observó y observó no se le ocurría nada. Tanto pelear  uno casi tenía vencido al otro con la cabeza casi en el suelo, entonces  el dio un salto en su caballo  y logró pasar, cabalgó un largo trecho por  anchos  caminos luego se termina el camino justo a la entrada de una gruta no se veía nada trató de entrar  pero un enorme rugido lo hizo temblar  observando un enorme león se acercaba al entes de la entrada de la gruta corría un hilillo de agua  que  el león no cruzo era como el límite no pasaba  no cruzaba ese hilillo de  agua  el príncipe se quedó allí esperando el león también esperaba  pasaron dos días  el león no durmió y  el tampoco pero el felino fue venció por el sueño y como el caballo había dormido el príncipe sobre su corcel casi sin darse cuenta cruzo  la portada de la gruta mientras el león dormía profundamente, llegando a la montaña donde estaba  la yerba sagrada para su padre  el Rey. El joven  príncipe  regresó sano y salvo feliz   por  haber hecho este viaje  tan dificultoso  para  aliviar  a su padre, una vez en el palacio  preparó  el remedio por orden de la meica  y  el rey vivió muchos años más,   a las semanas después  vieron  que  los dos reinos de sus hermanos  mayores  ardían  en fuego por todos lados  teniendo que regresar  al palacio de su padre  que  igual los acogió con cariño, arrepentidos de no haberle conseguido la yerba sagrada. Igualmente  el rey  fue muy feliz  con  su familia  y vivió muchos años.


EL REY  Y LA COMADRONA

Había un Rey amado por todos  sus  súbditos por ser justo y caritativo por esta misma razón muchas doncellas lo amaban con la esperanza de ser  la elegida como la reina, lamentablemente el  rey viajó a otros reinos y contrajo  matrimonio con una princesa  muy especial que el amo mucho, pero la comadrona que también estaba enamorada de este monarca no soportó la idea de haber sido  ignorada por  su rey, siendo ella  la comadrona del reino, pasado un año la reina ya sería madre de  sus herederos, El rey ignorante  de las intenciones de la comadrona, la mandó a llamar para  que  atendiera a su  esposa  en el nacimiento de su primer hijo. Esta empecinada mujer planificó raptar al heredero, para eso se confeccionó un traje  muy  amplio con mangas muy anchas  en el que se introdujo un perro y una perra en cada una de las mangas porque no sabía  que sería el heredero mujer u hombre. Consiguiéndose los  cachorros  a una vecina que recién había  parido una camada.
En el momento del parto la reina no sabía lo que realmente estaba pasando por  los fuertes dolores que estaba sintiendo. La hermosa reina  trajo al mundo dos lindos príncipes una niña y un niño. Cuando el rey entró a los aposentos preguntó  ¿que fue?  Un perro y una perra, respondió la cruel comadrona escondiendo  a los bebe en sus anchas mandas, retirándose del palacio por la puerta de servicio para  ir a su choza a esconder  a los príncipes,  

         No había pasado mucho tiempo, la reina cuidando a los cachorros convencida  que un castigo había caído sobre ella, no le importaba lo que eran para ella eran sus hijitos, en las tardes  salía a los jardines del palacio a pasear a las dos criaturas. Un día la mujer que le había dado los cachorros a la comadrona  los reconoció  cuando vio a la reina paseándolos por los jardines del palacio no podía convencerse, pidió hablar con el rey y le contó que esta mujer le había pedido a ella esos dos cachorros y que sus hijos los verdaderos príncipes debían estar en alguna parte, fueron con la guardia del palacio  donde la comadrona y allí encontraron  a los dos principitos sanos y salvos. Felices los reyes  cuidaron de sus príncipes gemelos. Tratándose de un rey tan bondadoso no castigo a la comadrona pero la hizo prometer que jamás volvería hacer algo igual los cachorros  crecieron en el palacio junto a los príncipes. Y todos fueron muy felices, la comadrona pidió perdón muy arrepentida de lo que había hecho.

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