domingo, 1 de octubre de 2017

Tomo 7 - La Pequeña Li y Las Lagunas de Hielos

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REGISTRO COLECCIÓN   LA PEQUEÑA  LI  ISBN  978-956-353-245-6








LA   PEQUEÑA    LI   EN   LAS   LAGUNAS
DE   HIELO

LILA   LAYERS  

SEPTIMO   TOMO








            Había estado tan dedicada a Musga o sea a las Atolonias. Como también,  a Tulú  el niño de mis sueños  y  ese viaje  inolvidable  a los nueve planetas, con sus respectivos   Dioses,  ese sueño maravilloso en la colmena con las abejas y el viaje tan especial a los nevados de Chillán, que no me había  podido detener a pensar en el viaje que hizo papá  a puerto Montt, al sur de Chile, aunque sólo trabajó  en el puerto o sea en tierra,  sin tener la dicha de salir a alta mar,  y por  unos pocos días,  de todas maneras fue muy grato para él conocer esa ciudad, y poder ver la entrada y salida de diferentes embarcaciones.

            Regresó sin novedad con la esperanza de volver como jefe de taller del barco en que estuvo trabajando esos días, en lo que se refiere a electricidad, como también mecánica papá  no estaba contento con su regreso porque él esperaba  navegar, pero se suponía que su trabajo había  gustado y pronto lo volverían a llamar.

            Caminé  por los bosques en absoluta soledad, todos se habían ido, ya no volvería a ver a Musga, ni a Tulú el Extraterrestre en su pequeña nave,  con esa capacidad de viajar por el espacio impulsado por  energía solar,  recorrer cada uno de los planetas y sus lunas, vibrar  entre nubes,  contemplar la belleza del Universo y sentirse en uno de cada uno de nuestro sistema solar, los nombro para así  sentirme más cerca de ellos, en donde estuve una vez en sueño, en una fantasía o una realidad, (Mercurio,  Venus,  Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano,  Neptuno,  Plutón.)

            En cuanto a mi amiga Carolina después de nuestra estadía en las termas con su abuela la señora Flandes, lo último que supe de ella fue que se iría al extranjero con su padre que era un Destacado  Diplomático,  pero antes de viajar irían a las lagunas de hielo del Sur de Chile vale decir “Laguna San Rafael” y toda  la región de los lagos.

            En ese estado nostálgico corrí a la cabaña del Maestro Celestino, y contemplé sus bellas manos en la confección  de sus perfectas figuras de madera, se sonrío  al verme, y con cariño deslizó su mano derecha por mi cabellera enmarañada, contemplé sus ojos azules, y su blanca y bien  cuidada barba que caía sobre su pecho,  captando en esa  mirada su gran sabiduría. Dejó sus objetos que tenía marcados con un pedazo de papel, luego se sentó, invitándome a hacer lo mismo, me alcanzó otro piso.
            Siéntate Pequeña Li, me dijo; lo miré con atención mientras me sentaba,  luego empezó a leer un libro,   qué  tomó desde una repisa “San Juan 16-16. “La tristeza se convertirá en gozo”. Cuando terminó de leer sentí  gran gozo en mi corazón y mi tristeza se había esfumado, nuevamente me tomó el cabello con ternura, y manifestó. Corre Li, corre a tu casa que tus padres, esperan por ti, porque ellos te aman.

            Entonces,  salí  de esa humilde y hermosa cabaña donde se guardaban de una manera muy misteriosa tantas riquezas que sólo  se palpaban con el corazón, y  saltando en un pie y en otro, me siguió mi perro eufórico de alegría, adelantándome en un ademán de guía. Y  el viento rozó  mis cabellos como una caricia del destino, como un soplo de aliento, como un rayo de esperanza.

            Al entrar a casa papá se encontraba en medio del patio y sorpresivamente me tomó en sus brazos,  bailó conmigo pletórico de alegría y me dijo: Pequeña Li. Me llamaron de la Empresa Naviera para hacer un reemplazo en el barco por quince días. Yo lo abracé y exclamé ¡papá!  Pero que hermoso, o sea que ahora navegaras

            -Sí: Me respondió. Yo bajé de sus brazos, fui hasta mamá Bella contenta, feliz de viajar  al Sur de Chile. Esa era la promesa y mientras tomábamos él te, papá  manifestó; el Técnico  electricista sale con su feriado legal y yo lo voy a reemplazar,  además la empresa me autoriza para llevar un familiar,  aunque generalmente sólo se pueden llevar los familiares cuando el funcionario tiene un año de servicio en la empresa, esta es una excepción  que hacen conmigo para llevarte a ti, Pequeña Li; terminó  diciendo papá.

            Yo no sabía que decir, mi felicidad era desbordante. No  me di cuenta cuando llegó el día de tomar el tren, en las mismas circunstancias que ya lo había hecho antes papá,  entre sueño, sentí  que papá  me decía,  vamos pasando el puente  Malleco.   No  le presté atención y seguí durmiendo, en mi asiento de madera del destartalado tren de pasajeros que nos llevaba a Puerto Montt.

            Al venir el día divisé tras la ventana hermosas praderas,  amarillas y verdes, los trigos ya habían sido cortados y los caminos se cruzaban entre sí, uno que otro jinete cabalgaba, ya sea hacia el norte o hacia el sur, vacunos pastaban en algunos potreros y en otros ovejas, incluso uno que otro chancho o puerco, bostecé aún  soñolienta y papá me compró  un desayuno al cafetero del tren, cansado de viajar, se levantó de su asiento y caminó por el coche entre los pasajeros, que algunos aún  dormían.
            Oye papa,  le pregunté, cuando volvía,  de su paseo por el pasillo del coche, ¿qué  me decías anoche de un puente?
            Ah, sí. Pasamos el puente Malleco, uno de los puentes más altos de Chile es realmente hermoso, una verdadera obra de arte, si tú lo vieras, te quedarías extasiada mirándolo, es realmente hermoso,  está todo hecho  en fierro.
            Ya  tendré  la oportunidad de admirar esa obra de arte papá, le respondí, aunque lamenté,  no haber podido ver desde el tren, ese puente tan especial, como me lo describió  papá,  algo  extraordinariamente bello en su estructura, pero después  le preguntaría a mi profesora sobre el puente  Malleco.

En Puerto Montt
           
No nos dimos cuenta cuando el tren se detuvo, al final del viaje, ya  estábamos  en la Estación de los ferrocarriles de Puerto Montt. Tomamos nuestras cosas, papá  me arregló  el poncho con el que iba abrigada y nos encaminamos al puerto, orillando el mar, a lo lejos divisé  un barco enorme que se acercaba  a la orilla,  y en medio de  jardines había  una locomotora a vapor durmiendo el sueño eterno de los recuerdos, para que nadie olvidara las primeras máquinas  a vapor que habían  unido la capital (Santiago de Chile)  con la ciudad de Puerto Montt, eso me lo explicó papá, mientras observábamos  la reliquia de museo que se exhibía  allí  a campo abierto.

Reseña del ferrocarril

En 1913 Queda unida la vía férrea del ferrocarril entre Iquique  hasta Puerto Montt esto  fue una de las obras más importantes del País históricamente significó el desarrollo del sur de Chile  la comercialización de las ciudades,  en los productos agrícolas, ganaderos, forestales. Considerando un excelente medio de transportes para toda clase de viajeros tanto comerciantes como turistas. Destacándose el tren de pasajeros el nocturno con coches de Dormitorios de departamentos dormitorios de camarotes, coche comedor, coche salón de primera, de  segunda y de tercera.

            Cuando llegamos a la oficina, papá habló con unos señores, luego  con una señorita y nuevamente salimos de ahí, antes habíamos pasado por una feria artesanal donde se exhibían  tejidos de lana, de ovejas y toda clase de trabajos manuales,  hechos en materiales de la zona, como figuras en piedras de oni y otros en cueros, anduvimos toda la mañana de oficina en oficina, hasta  que al fin papá me dijo. Ahora vamos a ir almorzar.
 ¿Adonde?  -Le pregunté.
             Aquí, en Angelmó. Me respondió.
            Atravesamos la calle y caminamos hacia unos puestos donde vendían comida,  las ollas estaban hirviendo a la vista de los turistas. “Al rico curanto con chapalele.” Gritaban unas niñas jóvenes, buenas mozas y muy gorditas.

“Aquí Señor, al rico curanto” Le decían a papá, las jóvenes mujeres. Yo caminaba a su lado extasiada, deseando almorzar luego, porque el olor del exquisito guiso me abrió  el apetito, entramos  a uno de los puestos. “Bien venidos a Angelmó” nos dijo la dueña del negocio y una joven nos llevó, pan y servicios, también ají picante, consultó a papá si quería mosto, yo la miré sin saber  qué era eso. “Mosto” papá le respondió que sí.
¿Qué es eso? Pregunté.
 Él se sonrío y al oído muy calladito me dijo. Es vino. En ese instante  la niña volvió  y le consultó, ¿Blanco o tinto? Papá  movió  la cabeza como si le diera lo mismo o no supiera cuál elegir,  después de unos segundos respondió, tráigame tinto.
¿Y la niña? Consultó la joven dirigiéndose a mí, papá me miró  luego respondió  un refresco, yo me quedé  esperando mi bebida,  mientras tomé  un cuchillo y corté un pedazo de pan,  en ese instante una señora muy gorda,  con un delantal floreado y una blusa blanca apareció  con dos enormes platos vagueando y colmados de cholgas, almejas  longaniza, pollo, y carnes,   chapalele y milcao, dijo sonriendo. “Aquí viene el rico curanto a la Chilena” Dejó los platos en nuestros puestos  y se regresó, para el fondo del local,  la joven nos trajo la bebida y el mosto, con unas copas dejándolas en la mesa,  con una sonrisa se retiró igual que la mujer gorda que nos trajo los platos con curanto. Es el mejor curanto que he comido en toda mi vida, dijo papá, pasándose una servilleta de papel por la boca,  para luego gustar del rico mosto.
 Salud, Pequeña Li.
Me dijo: Eufórico y yo, choqué  mi vaso con el suyo y respiré profundo tocándome mi estómago que lo sentí  un tanto pesado con el opíparo  guiso.
            Pedimos la cuenta y nos despedimos. “Que disfruten  su paseo nos dijo la buena mujer”
EN EL BARCO

Llegamos al muelle y entramos a un enorme barco, el mismo en  que papá  había trabajado la vez anterior, yo contemplé extasiada su estructura, inmediatamente papá  entró  por una puerta estrecha y bajamos por una escalera también estrecha, él iba adelante y yo lo seguía con cuidado, pisando peldaño por peldaño, el ruido era ensordecedor, era  la parte  de atrás  del barco, donde  iban todas las máquinas. Los motores estaban funcionando,  papá  entró  a un taller mecánico y habló con uno de los mecánicos.  Se saludaron y salieron para bajar otra escala también  estrecha, en estructura de metal igual que la anterior, allí  presentó  al electricista que papá iba a  reemplazar,  conversaron casi a gritos, para poder escucharse ya que el ruido de los motores era infernal, aquí  en la popa están  estos dos motores trabajando, independiente  uno del otro, le indicó  el electricista de planta y acá están los  otros cuatro auxiliares terminó diciéndole.

            Después  de recibir algunas instrucciones, uno de los tripulantes nos acompañó  a nuestro camarote, regresando por las mismas escaleras metálicas y angostas, luego atravesamos la rampa del barco para dirigirnos a una construcción de cuatro pisos donde estaba el puente de mando, los camarotes, los comedores, salones de estar y las terrazas,  yo subí  las escaleras corriendo y en una de ellas había una señora rubia de ojos azules con delantal blanco limpiando los escalones con unos líquidos de un olor más  bien fuerte, pero  no desagradables, al darnos la pasada se sonrío, yo  también la miré  con simpatía, papá  venía  con el mecánico conversando del barco, este trasbordador le decía  tiene  cien de manga, hasta ese momento yo había  escuchado unas cuantas palabras totalmente desconocidas  para mí,  cuando llegamos al tercer piso, entramos  por un pasillo angosto con puertas por ambos lados,  una de las puertas estaba abierta,  en la que se veía  un camarote, una mesa con un asiento apegado a las paredes del barco y al fondo otra puerta este es el baño dijo  nuestro acompañante  abriendo al instante la puerta,  avancé  y al  fondo estaba el lavatorio reluciente de limpio y un espejo grande, me  di vuelta y atrás  quedaba una ducha tras una floreada cortina celeste,  sentí ese olor característico  a limpieza,  emanados del jabón,  perfumes,  shampoo y todo lo que se encuentra en un baño, dejamos  nuestras cosas sobre una silla, luego papá  dijo. Mientras  se lavaba las manos. Sólo  disponemos de una sola cama, y me miró,  el tripulante le respondió al instante. Ese problema se lo soluciona El Comisario.  Yo lo miré  intrigada y él se percató de mi curiosidad, entonces  me explicó.

            El Comisario  es el que tienen más grado que el Mayordomo y soluciona los problemas administrativos del barco.

            Luego manifestó, ahora yo me voy, se despidió y lo vi perderse por el estrecho pasillo, no habían pasados diez minutos salimos con papá por pasillos y escalones hasta encontrarnos  frente a una oficina que decía  “Comisario.” Nos recibió  un joven alto de bigotes, muy atento. ¿Cómo se llama su niña?  Nos preguntó después del saludo. Le decimos Li, respondió papá. Lo miré y le sonreí, entonces le dije, ¡Hola! Hola me respondió él,  desde ese mismo día nos hicimos muy amigos.

            -Yo le voy a   instalar una litera para que duerman más  cómodos. Le manifestó a papá. Nos despedimos  y empezamos a descender escaleras nuevamente y nuevamente nos encontramos con la señora rubia que ya estaba terminando de limpiar el último peldaño de una de las escaleras.  Un  joven gordo de pantalón  negro y camisa blanca venía  subiendo encontrándose de frente con nosotros.

            ¿Es usted el reemplazante del maestro Muñoz? Nos preguntó.
            -Sí, le respondió papá, y luego el joven le preguntó por mí. Es mi hija, manifestó él, que me acompañó  para conocer el barco y el mar especialmente la laguna San Rafael. Yo soy Maximiliano, se presentó el joven gordo, y soy uno de los  monitores, el encargado de los pasajeros en todos sus aspectos,  también hago de show-men   o sea que estoy a cargo de la parte  divertida y entretenida que le ofrecemos al público en la navegación por los canales hasta llegar a la laguna San Rafael y contemplar el glaciar.

            Es un placer conocerlo le dijo papá  sonriente,  permiso, y seguimos en dirección a  las máquinas, el monitor siguió  subiendo sus escalas, pero íbamos por la mitad de la rampa cuando apareció  nuevamente este joven gordo de nombre Maximiliano, venía corriendo  y con la respiración  entre cortada, le dijo a papá. Estaba pensando  que en vez de llevar a su hija a los talleres es mejor que la deje acá  en los pioneros, papá  lo miró  complacido, luego se dirigió a mi consultándome, lo que acababa  de insinuar nuestro recién  conocido, Yo  acepté  pero antes pregunté que son los pioneros. Bueno dijo el gordito carraspeando en una sonrisa,  y colocando un pie adelante  del otro, en uno de los pisos explicó, hay un salón  con butacas donde van los pasajeros y ese es el pionero “A”  y en  el segundo piso visto desde acá   está el pionero “B” También  un salón  con butacas donde van los pasajeros que  viajan. Algunos al puerto de -Chacabuco y otros a la laguna San Rafael.

            Terminando de decir esto me tomó  de la mano y regresamos a la parte alta del barco, subimos  escalas, pasamos por oficina y luego manifestó. Vamos  a ir por los pasajeros que deben embarcarse ahora en la tarde, para zarpar lo antes posible, y  así  fue como salimos  del barco y nos dirigimos a la oficina de embarque en tierra firme. Allí  había una gran cantidad de gente, adultos jóvenes  niños y viejos, cada uno traía  maletas, bolsos, mochilas, cámaras fotográficas e incluso filmadoras, un ir y venir, de un lado a otro, personas que hacían  preguntas, unos  sentados, otros de pie, algunos con ponchos y otros con gorros de lana. Personas  también extranjeras  de diferentes países hablando diferentes idiomas, Maximiliano caminaba  conmigo de la mano y me presentó  al otro monitor, yo soy Rafael me dijo,  pasándome su mano derecha en ademán de saludo y riéndose chistosamente, dio una vuelta sobre sus tacones, alto y delgado, su figura ágil y dinámica me recordó a Rufi mi gran amiga hormiga, pero  ahora no estaba en un hormiguero, sino en la ciudad de Puerto Montt, lista para partir en un enorme barco, a la laguna San Rafael,  la laguna de los hielos.

            Rafael y Maximiliano empezaron a comunicarse por un alto parlante con los pasajeros, dando instrucciones, primero avisaron que todos debían  pedir butaca y uno a uno se fueron desplazando hacia un escritorio y una señorita fue atendiendo a los viajeros, luego debieron de entregar los equipajes, para que fueran llevados al barco,  y al final debieron pedir  la tarjeta de alimentación, así  en todo esto pasó  largo rato,  pero yo estaba muy entretenida observando todo este ajetreo, y más aún la cara de felicidad que denotaba cada turista.
UBICACIÓN DE LOS PASAJEROS

            Ahora  nos dirigiremos hacia el barco, anunció  Rafael y explicó a la  gente por cual puerta debían salir, Maximiliano  avanzó adelante y Rafael más atrás, siempre  contestando preguntas y más  preguntas  a los turistas, yo  caminaba ahora al lado de Rafael, la gente  empezó a caminar primero por la rampa del barco, todos iban extasiados contemplando el panorama totalmente desconocido para la mayoría  de las personas. Una vez que estuvimos en el segundo   piso entraron al pionero B  como  se llamaba el salón de butacas y allí  fueron ubicando uno a uno cada pasajero, a ti también te vamos a dar una butaca Li,  me dijo Rafael,  luego siguió diciéndome. ¿Te llamas Li? Y sentí mi apodo tan frío  que le respondí. -No-    
            -¿No? - Me respondió.
            Lo miré  muy fijo a los ojos, sin saber si decirle mi nombre o mi sobre nombre, entonces le manifesté. Yo me llamo Lindaura. 
            Ah,  respondió,  haciendo una reverencia, ¿Es por eso te dicen Li?
            Sí, le contesté, pero también me dicen Pequeña.
            Ah, dijo otra vez, o sea  que tú eres la Pequeña Li.
            Sí, le contesté nuevamente. Yo soy la Pequeña Li.
            Muy bien manifestó.
 Esta será tu butaca me indicó uno de los asientos.  Entre todo el tumulto de pasajeros salió casi corriendo en su constante hiperquinecia,  porque realmente era hiperquinético y cuando  caminaba lo hacía inclinado hacia delante, dejando la parte final de su columna vertebral muy notoria hacia atrás.

            En todo este enorme ajetreo  y distribución de gente se pasó la tarde, ya entrada la noche zarpamos rumbo a los canales, para después de varios días llegar a la Laguna  de los hielos. Papá vino  por mí  y nos fuimos a nuestro camarote. Después  de acomodarnos  nos trajeron la cena que estaba realmente exquisita, mientras cenábamos le pregunté  a papá  por varias palabras que le decía el jefe de máquinas y yo no conocía. ¿Qué es a babor?
            Ah respondió papá, a babor, es el lado  izquierdo  del barco y a estribor es el lado derecho, siempre que esto sea de popa a proa.
            Bueno manifestó papá mientras cortaba un pedazo de pan, eso es justamente desde atrás, porque popa es la parte de atrás del barco  y proa  es la parte de adelante, y  la manga es el ancho y la eslora es el largo y el costado se llama banda.  Terminamos de comer y papá se tendió en la parte inferior de la litera, yo me quedé   un rato observando un calendario con una mujer a medio vestir  que había detrás de la puerta.
             Si gustas, puedes ir a dar una vuelta por el barco.
 Me dijo papá. Acto seguido  salí  casi corriendo y pasé por la oficina del Comisario, ese joven buen mozo de bigotes.
            Hola Li, me saludó. Hola  Señor Comisario, le respondí  quedándome a observar sus movimientos desde afuera, vi que hurgaba con unas llaves en un estante,  desde allí  sacó  un paquete de galletas y me lo regaló,  le di las gracias y salí  corriendo buscando la salida para llegar a  los pioneros donde estaban los turistas,  sentí música  y cánticos, adelanté mis pasos y a medida que avanzaba los cánticos se oían  más  fuertes, 


RECEPCIÓN DE LOS PASAJEROS

En uno de los pioneros  le estaban dando una recepción  de arribo a los pasajeros, que consistía  en un pequeño cocktail, un  vaso de licor y algo así como tres galletas por personas yo tenía mi paquete de galletas que me había  regalado el Comisario,  en ese momento al ir entrando Rafael el monitor, me pasó un vaso   de bebida,  me senté  en mi butaca que me habían  designado y empecé  a  disfrutar del espectáculo, el maestro de ceremonia era Maximiliano  ayudado por Rafael,  ellos anunciaban los números y también  actuaban. Maximiliano y Rafael cantaban y bailaban, incluso  contaban chistes pero además  tenían  dos músicos. Un Chilote  Jorge que interpretaba música Chilota  tocaba muy bien la guitarra y su voz era bien especial,  muy adecuada para el folklore. También  lo acompañaba otro guitarrista, Gerson tocaba excelente la guitarra,  el venía de Puerto Montt, y tenía  estudios de música, más  serio y con sueños para ser algún día un músico famoso, Jorge se conformaba con su música chilota le daba fuerte a la guitarra y fuerte a los cánticos,  el público los aplaudía, con alegría y ellos seguían  su show con más  entusiasmo, después  bailó  Maximiliano un baile de zapateo argentino malambo y Rafael le imitó   al cantante Español también de nombre Rafael, todos aplaudían también cantaron los dos juntos acompañados por los dos guitarristas, la gente se sentía muy feliz con este show hasta que avanzada la noche lo dieron por terminado.
            Al  final los turistas se presentaron unos con otros,  los que estaban a su lado entonces yo saludé  a una señora que estaba a mi lado derecho pero ella no me pudo decir nada porque era alemana y a mi lado izquierdo había un caballero también extranjero pero hablaba algo de Español. Yo soy suizo, me dijo  y me presentó a su señora  una dama trigueña muy buena moza, ella solo se sonrío porque tampoco hablaba el castellano el señor era muy chistoso y bueno para reír y hacer bromas. Muchas  personas después que se presentaron se quedaron haciendo grupos y conversando.

 Yo salí    casi inadvertida y subí a mi camarote, papá  ya dormía, con mucho cuidado subí  a mi litera de arriba,  me coloqué  el pijama y me quedé  profundamente dormida ya era muy tarde.

            Desperté temprano, inquieta, sintiendo el vaivén del barco, habíamos navegado toda la noche, fue muy grato dormir, como si una mano misteriosa nos hubiera estado meciendo en una cuna.  Rápidamente nos levantamos, papá se fue con el personal de servicio, yo estaba con él cuando pasó por ahí  Maximiliano, se acercó a nosotros y le comunicó a papá que me llevaría  a los comedores para compartir con los pasajeros, a  lo que papá  asintió  con placer. Subimos al último piso donde estaban ya los pasajeros desayunando,  todo lo que estaba viendo en ese momento era para mí muy novedoso, jamás había navegado y ahora lo estaba haciendo por los canales del sur de Chile, vale decir al fin del mundo, una vez que terminé de desayunar  y el monitor bajó a los pioneros, me fui a una de las terraza, para contemplar el mar, me sujeté de una de las barandas y observé hacia un lado el mar, el inmenso mar, cuyo nombre es del Pacifico, se veía como dice su nombre, tranquilo y sereno y mientras el barco avanzaba iba dejando una estela, como si fueran  velos de tules blancos, flotando sobre el agua, de pronto divisé una gran masa de hielo que avanzaba por el costado del barco en sentido contrario, era hermoso, dando visos de varios colores, tornasoles en violeta, celeste, hasta rosado, no sé cuánto rato estuve contemplándolo, fascinada,   luego caminé  hacia el otro costado del barco para contemplar las montañas, parecían montañas vírgenes, me dio la impresión que eran impenetrables. Luego bajé  pasando por uno de los pionero, entre turistas por todos lados, algunos contemplando el paisaje, otros contemplando el mar, otros en la terraza tomando bebidas grupos de personas conversando, allí en uno de los pioneros estaba Maximiliano, le conté lo hermoso que era ese bloque de hielo, el me miró  sonriendo y me dijo esos bloques de hielo se llaman iceberg, y se forman por el desprendimiento de la masa  de un glaciar,  al hacerlo producen un estruendo tremendo, luego flota en el agua un diez por ciento y un noventa por ciento queda por debajo del agua, son muy peligrosos para la navegación, chocar con un iceberg  puede ser fatal para el barco, Corrí  por   todas las dependencias, escalas arriba escalas abajo, los comedores estaban en los últimos pisos, por las noches había una discoteque, donde la gente iba a bailar pero yo no fui nunca,  a esa hora ya estaba durmiendo 

EN EL GLACIAR.

No me di cuenta como pasaron los días navegando, hasta llegar al glaciar, no puedo explicar lo grandioso, maravilloso poder contemplar los enormes bloques de hielo, como una gran ciudad de rascacielos, pero esto eran torres enormes de hielo, en diferentes formas dando reflejos de diferentes tonos, todos los pasajeros estaban extasiado contemplando una de las maravillas naturales, más grandes del mundo, los  turistas empezaron a embarcase en pequeños  botes con sus respectivos salvavidas,  hasta  acercarse lo que más pudieron  a los bloques de hielo, allí tomaron wikis  con el mismo hielo extraído de la laguna, que  por cantidades flotaban alrededor de los botes. Yo no consumí el licor,  Rafael tuvo la precaución de llevar café en un termo, lo que compartió conmigo una rica taza pequeñita eso me quitó el frio.  Regresamos al barco, todos venían fascinados, de haber contemplado tanta belleza, al  fin del mundo.
            El regreso al puerto fue lento, muy placentero contemplando el paisaje, e l inmenso  mar,  montaña, mar y cielo. Una señora dijo, nunca me había sentido tan cerca de Dios, el haber estado aquí es como ingresar a un templo lleno de paz,  de amor, de belleza, respirando un aire puro, sentir como si flotáramos en la atmosfera pura y cálida como si los Dioses nos sostuvieran en sus respiros  de diáfanas tardes del Universo.



REGRESO    AL   PUERTO

            Venía  fascinada  con el viaje, atravesamos la rampa del barco para pisar tierra firme en el malecón  Allí  había  mucha  gente  esperando la salida de otro barco,  un gran tumulto de personas que iban y venían, yo  estaba de la mano con papá,  un tanto asustada  por esta gran cantidad de viajeros con bultos,  voces diferentes, equipajes,  algunos gritos,  se te quedó  el bolso gritaba un caballero, un niño gritaba por su pelota,  pero de pronto vi pasar a un matrimonio con una niña de la mano,  y pensé  en Carolina mi amiga,  la nieta de la señora Flandes, hacía  tanto tiempo que no la veía,  por un instante sentí  nostalgia,  me detuve un momento y papá, me tomó  fuerte de la mano diciéndome apúrate,  Li. Pero igualmente  casi no podía  avanzar, por todo el tumulto  de personas.

            En ese momento el barco que parecía estaba listo para zarpar empezó a pitear, Entonces dije. Papá quiero ver por más tiempo ese barco blanco como una novia y con muchas ventanas, su piteo era como un cántico. Nos quedamos a orillas del muelle. La gente  empezaba a subir, cuando  sentí  que alguien  decía  mi nombre, no voltee la cabeza sólo pensé quién se llamará  igual que yo y suspiré, pero sentí mi nombre por segunda vez, me pareció  la voz de Carolina, entonces miré, sí  ¡Carolina que alegría, mi amiga, mi gran amiga! nos  abrazamos, papá  nos miró,  más  allá  estaban los padres de carolina, ella venía con su mamá  y su papá , me extrañó  no ver a la señora Flandes, me hablaba atolondrada.

            Vamos a un paseo por los lagos, como también alcanzaremos al glaciar de la laguna san Rafael. Me dijo. Porque papá se va al extranjero, pero antes decidimos hacer este viaje.
            ¿Y tú Pequeña Li?  Cuéntame  ¿Qué haces aquí?  Donde menos pensaba encontrarte.
            Yo les conté lo de papá y del barco en que habíamos viajado, luego corrió conmigo donde sus padres diciéndoles, papá  quiero ir  con la pequeña Li en este viaje. Ellos me saludaron con cariño, el matrimonio se acercó  a papá para saludarlo con mucha diplomacia, era un matrimonio muy especial, yo los miré un tanto cohibida,  siempre me sentía muy tímida frente a terceras personas, a ellos no los conocía, en ese momento sentí mi cara roja, no sé por qué siempre me pasaba lo mismo, me enrojecía por cualquier cosa, especialmente cuando estaba con los familiares de Carolina, sus padres se sonrieron, me miraron y luego miraron a papá,  también miré a papá, fueron miradas,  pero en esas miradas no se necesitaron palabras. Carolina quería  que fuera con ella en ese barco hermoso, sus padres parecieran aceptar la petición, papá también recibió  el mensaje por las miradas, yo estaba desesperada, era algo así  tan improvisto si todo fue tan rápido, cuando la gente ya se estaba embarcando. Entonces el papá de Carolina que era un Señor muy alto imponente, con mucho desplante, infundiendo  un gran respeto, dijo.

            Bueno que dice Ud.  Señor San Martín. Mi hija quiere viajar en compañía de su hija por los lagos del sur  de Chile nuestro país,  en este barco de turismo.
            Yo miraba a papá,  no sé qué cara tendría en ese momento, él me miró en silencio y todos lo mirábamos  esperando una respuesta positiva, especialmente Carolina, Ella y yo teníamos nuestra cabeza hacia arriba pendiente de su respuesta, luego  dijo: tomándose la barbilla. ¿Qué va a decir mamá Bella? ¡Nada papá! Le respondí, nada,  le volví a decir. Bueno, si tu amiga Carolina y sus padres te invitan puedes ir sin problemas, acto seguido la mamá   de mi amiga corrió  conmigo hasta la oficina de venta de pasajes para solicitar un pasaje para mí. Papá se quedó en el muelle con el papá de Carolina. Nosotras acompañamos a la mamá hasta que conseguimos el pasaje y casi corriendo  llegamos nuevamente donde estaban ellos. Entonces escuché a papá que decía,  yo tengo acá para quince días más, la niña ya hizo un viaje, lo disfrutó bastante, pero si vuelve a hacerlo pienso que se va a  aburrir, le agradezco mucho la invitación  que le han hecho, terminó diciendo papá. Fuimos por mis cosas al barco donde estaba trabajando papá, no eran muchas pero igual yo las iba a necesitar, todo esto fue de muchas carreras, al regresar nos despedimos. Adiós  papá  le dije, a pesar de estar tan feliz igual me embargó una gran tristeza, al separarme de él.

            Caminamos adelante con mi amiga casi solos los cuatro porque todos los pasajeros se habían ubicado en el barco, un asistente vino a recibirnos, para indicarnos el camino.


LLEGADA    LA    NOCHE

            Como a Carolina le gustaba leer, especialmente cuentos sacó de entre sus cosas un libro con cuatro cuentos de princesas los que empezamos  a leer.


            No nos dimos cuenta  cuando nos quedamos dormidas,  con el vaivén  del barco y con todas las atenciones del matrimonio,  la mamá  de Carolina se preocupó  de  arreglarle  su ropa en el clóset, yo coloqué lo mío en un lado, además era tan poquito.

            Al día  siguiente la Tía  vino muy  temprano a despertarnos, aún  traía  su bata de levantarse puesta, era de un color palo de rosa, yo fui  la primera en despertar, Carolina  se restregaba los ojos, ella  la mamá  nos preparó  la ducha, nos pasó jabón y todo lo necesario, luego entré  yo primero, salí con el pelo mojado, entonces ella me cubrió  con una tohalla grande envolviéndome amorosamente y en el pelo me colocó otra tohalla más chica, eso me hizo recordar a mamá  Bella,  y nuevamente sentí una gran nostalgia, Después  de secarme sacó  de la maleta de Carolina un vestido de color rosado, mirando  a su hija le manifestó.
            Este traje  se lo vamos a colocar a la Pequeña Li. 
            -Sí, mamá. Respondió,  aún casi durmiendo.
            Luego  sentándose en el camarote dijo,  Te ves Bonita y de un salto  entró a la ducha, yo ya estaba lista peinadita y perfumada, cuando Carolina  salió  del baño, su mamá hizo lo mismo con ella, envolviéndola con la tohalla y ayudándola a vestirse, una vez que estuvo lista la miré detenidamente, con su pelo negro con chasquilla y un vestido azul rey  se veía hermosa tan hermosa que parecía una princesa egipcia, pero no me atreví a decírselo.

LA    HORA   DEL    ALMUERZO

            Las mesas estaban todas con manteles blancos  muy blancos y sobre el mantel una carpeta de color azul, los  puestos  ya estaban con   la vajilla,  nos sentamos los cuatro en la mesa designada para nosotros, un  garzón  con  pantalón negro y una chaqueta color granate oscuro  vino a ofrecer el vino y  las bebidas, El tío pidió un ciento veinte, creo que es un concha y toro,  luego nos explicó  el origen del vino, nosotras las mujeres consumimos bebidas, el garzón volvió  con una bandeja, en la que traía  las bebidas y el vino y en el brazo un mantel blanco, sirvió  los vasos , con  mucha elegancia,  cuando terminó  de servir el último vaso había otro garzón  esperando con una bandeja con tazones vagueando, era el primer plato de sopa caliente, una crema de tomates,  nos dejó  a cada uno  servido  y se retiró  haciendo una reverencia, entonces Carolina tomó  la servilleta y se la colocó  en la falda, yo hice lo mismo, luego el papá  nos ofreció  pan, que había  en una panera al centro de la mesa. Saqué una rebanada dejándola en mi plato de servilleta que tenía a mi izquierda.  Había tanto servicio que no sabía cuál tomar, entonces  Carolina me dijo, es la cuchara más grande, ¿vez?  Y me mostró  la suya, nuevamente vino un garzón a retirar los tazones de la crema. Mi amiga levantó la servilleta que tenía en la falda  se la pasó  por los labios y luego tomó su vaso, mirándome manifestó, ¡salud Pequeña Li! Repetí lo mismo, levanté  la servilleta me la pasé  por mis labios,   la volví  a su sitio y tomé  la copa,  todo esto era para mí  un mundo nuevo, la gente hablaba despacio,  en un tono casi melódico, y los garzones parecían  desplazarse en la punta de los pies. Cuándo nosotras dijimos salud, los papá de Carolina hicieron lo mismo, brindaron el vino que tenían servido en los vasos, estos vinos son muy ricos, dijo  papá de Carolina 
Yo manifesté que mi papa  tenía unos viñedos y todos los años yo disfrutaba mucho   con la vendimia, Sí me respondió el tío.
Cuéntanos Pequeña Li. ¿Cómo es eso de la vendimia?,
 Sí, intervino la tía Camila.
 Nosotros no tenemos idea como se hace el vino
 Yo me sonreí porque eso yo lo había vivido desde que nací,  la vendimia para mí no era ningún misterio, luego les dije que cuando termináramos de almorzar les contaría todo sobre la vendimia y todo lo que se sacaba de las uvas, era muy hermoso ver el trabajo de una vendimia.

 Ellos quedaron muy interesados en que yo les contara como se hacía el vino, pero no solo el vino, porque de las uvas se sacaban varios productos, mientras hablaba tuve la precaución de no tomar bocado, porque con la boca llena no se debe hablar, es una falta de respeto para el resto de los comensales, en eso  regresaron los garzones   con el segundo plato, lo sirvieron por la derecha y nos colocaron  más pan tomándolo  con unas cucharas, en la mesa había  de todo, platillos pequeños con mantequilla,  salsas, ají  y ensaladas, sin que me dijeran elegí  el cuchillo y el tenedor más grande, había uno más chico. Cuando los padres  de Carolina empezaron con el Segundo plato, empecé yo, el cuchillo en mi mano derecha y el tenedor en la izquierda, era carne mechada con puré de papas de esas papas del sur, tuve  la precaución de empezar por mi lado,  con mucho cuidado, Mamá Bella siempre me leía el manual de Carreño, a mí no me gustaba cuando me leía, pero ahora eso me estaba sirviendo mucho, fui midiendo mi tiempo para terminar al mismo tiempo que los demás, cuando ya estaba por terminar,  sabía que tenía que dejar la política  o sea un poco en el plato o sea dejar el resto, tampoco debía  ladear el plato eso no era correcto, y lógicamente menos por ningún motivo pasarle el pan, como igualmente no hacer sonar la vajilla con el servicio, si hacía eso pensarían que había quedado con hambre y los garzones me traerían otro plato, cuando ya estaba totalmente satisfecha.

  Estábamos terminando cuando un niño de otra mesa empezó a llorar desesperadamente, todos miramos que pasaba, la mamá salió con él corriendo, cuando vino el garzón  le preguntamos  que le había pasado al niño, nos manifestó que lo habían llevado a la enfermería porque se había cortado un labio, que no era grave, pero igual  estaba sangrando, el niño fue muy imprudente al llevarse el cuchillo a la boca, eso nunca se debe hacer, El garzón retiró los platos, volviendo  con los postres, antes nos ofrecieron, flanes, fruta, leche asada, o panqueques con manjar o miel, todos pedimos panqueques,  mire mi servicio que quedaba.

¡Ese es para el postre!, manifestó Carolina dirigiéndose a mí. Cuando nos trajeron el postre tuve la oportunidad de ocupar el servicio chico. Pero aún quedaba una cucharita pequeña, era para el café después del postre, los tíos tomaron café  y luego  les trajeron un bajativo,  que consistía  en un cocktail dulce con   licor.

                                                                                                 


EN UN SALON DEL BAR

            Nos retiramos  de los comedores para contemplar el hermoso paisaje, sintiendo el vaivén del barco como se iba abriendo camino sobre las tranquilas  aguas del Pacifico, en busca  de esa famosa laguna San Rafael, un enorme puñado de agua en medio de ese enorme  glaciar, navegar y navegar, ver cielo, cielo y mar, el aire que nos envolvía era como el respiro de Dioses que nos sostenían en un suspiro  de amor, un paraíso entre nubes que nos cobijaban en un pedazo de cielo, mi pecho acongojado contemplando esa maravilla terrenal, cubierta  de ese mar tan grande sereno  y tranquilo, solo un leve oleaje como si estuviera danzando al compás de una música creada por ángeles, recorrimos la terraza para contemplar   al lado opuesto la gran floresta, montañas impenetrables de un intenso verdor, todo se veía tan tranquilo, una paz que solo Dios  es capaz de crear.

            Después de contemplar tanta belleza nos fuimos a uno de los salones del bar los sillones eran grandes  forrados en cuero color oscuro, las mesas pequeñas, al centro de varios sillones, nos sentamos los cuatro en cuatro sillones, el papá  de Carolina fue al mesón  pidió cocktail para él y su esposa, para nosotras bebidas,  el salón estaba repleto de pasajeros. Una vez que el tío  tomó asiento yo le conté  que cuando veníamos  viajando con mi papá  él me habló  de un Puente, un puente muy hermoso.

            Ah me respondió: el único Puente extraordinariamente  hermoso que une el sur de Chile con la parte central es el Puente Malleco. Sí respondió Carolina una vez papá me habló  de ese Puente, fue declarado Monumento Nacional en su época fue uno de los más  altos del mundo.
            ¡Del mundo! Manifesté, entonces debe ser algo monumental.
            Sí, es algo realmente extraordinario intervino la mamá de Carolina, el tío  prosiguió, imagínense ustedes, mide ciento dos metros de alto, pero en el norte de Chile existe otro Puente tan alto como este que mide ciento tres metros de alto, o sea lo aventaja  solo por un metro más. Este puente de Collipulli mide cuatrocientos metros de ancho.
            Qué lástima yo venía durmiendo cuando papá me dijo, no pude despertar además era de noche.
            No puedo negar que te perdiste algo  realmente  espectacular.
¿Y cuándo fue construido? Fue construido el año 1890.
¿Y quiénes lo construyeron?
Siempre  se decía que lo había construido Gustavo Eiffel, porque  lo construyó   la siderúrgica Gala Schneider, también de Francia París  Gustavo Eiffel participó  en la licitación por un valor más alto pero fue la Empresa Schneider que adquirió   el proyecto cuya propuesta en acero dulce y roca con una estructura sólida como un gigante sobre ese tremendo barranco dando paso al ferrocarril hasta el sur de Chile
O sea que si no existiera ese hermoso Puente no habríamos llegado hasta Puerto Montt.
Exactamente Pequeña Li, fue  una gran hazaña tecnológica esa fue la realización de un gran sueño, tanto del gobernante como también  de los habitantes del sector que no contaban con el servicio de trenes en esa época único medio de transporte más  importante de la Nación.
¿Y de quién fue  esa hazaña en ese tiempo?
Ah sí,  ya recuerdo  la gran hazaña fue del Presidente de ese entonces  Don José Manuel Balmaceda en el año 1890  la obra demoró tres años.
            Una pregunta más.
            Pregunta todo lo que quieras Pequeña Li.
            -¿Todo lo hizo la Empresa Francesa?
            -No, el diseño lo confeccionó un Ingeniero Chileno Aurelio Lastarria. Ah entonces fue diseñado por un Ingeniero Chileno, una obra tan especial como la misma Torre de Eiffel.
 Tú lo has dicho, Pequeña Li, manifestó la tía Camila.
 Yo estaba realmente fascinada con todo lo que nos decía el papá de Carolina  sobre el Puente del río Malleco. Y la mamá lo confirmaba.
            Como dije antes, las piezas fueron traídas en barco y en el territorio se unieron con pernos y más pernos, existen en la zona una  molinera el Globo lo que facilitó  el traslado de la harina a diferentes lugares,   con este gran medio de transporte como fue en ese entonces La Empresa de Ferrocarriles del Estado.
   La molinera el Globo pertenecía a una familia Bunster  siendo los más beneficiados con este tremendo Adelanto.
            Toda esta información que nos dio el papá de Carolina fue para mí muy importante ahora entendía  por qué mi papá quería que yo viera esta gran obra.

       Pasó la tarde como  una dulce brisa acariciando nuestros rostros en el vaivén de las aguas, mientras el barco danzaba como una Hermosa bailarina en una pista de hielo, como digo,  para mí era estar en un pedazo de cielo, cobijados bajo el divino manto  de la bella naturaleza del fin del mundo, después de la cena  nos retiramos a nuestros camarotes, los tíos tenían una cama de dos plazas, esa noche tendríamos que pasar el canal del corcovado, como  haríamos la travesía de noche no nos daríamos cuenta de lo fuerte que son las olas y lo mucho que se mueve el barco, dicen que es muy peligroso, las embarcaciones pequeñas generalmente sucumben, no deben arriesgarse, y en estas embarcaciones grandes los pasajeros no se sostienen en pie, por eso generalmente se  atraviesa de noche.



LOS MISTERIOS  Y SUS FANTASÍAS

            ¡Pequeña Li, despierta! ¿Por qué se mueve tanto el barco? –Seguramente estamos pasando el Corcovado.
            Vamos a mirar  como son las olas, ¡pero no me puedo sostener! Me caigo, ¿Estaremos en peligro? No, yo pasé  el corcovado una vez con papá,  él me contó   que el golfo Corcovado aquí  al sur de Chile  es un gran brazo de mar.
            ¡Sujétame Pequeña Li! ¡Que me caigo! Ya como sea caminemos, ¡No puedo! Sujétate fuerte.  ¡El barco se va a dar vuelta! ¡No grites, si siempre es así! Por eso lo pasan de noche, así los pasajeros  no se dan cuenta ¿Es peligroso? Ya te dije antes,  creo que sí, que es peligroso ´pero la experiencia de los navegantes  ya han superado toda clase de peligros. Mira ya estamos afuera. ¡Cuidado! ¡Esa enorme ola se nos viene encima! hay cuidado me resbalo ¡sujétame! Estoy atrapada en esta enorme ola. Dame la mano no te sueltes, hay no puedo, tómame firme  más firme, así de mi cintura,  ¡Carolina! ¿Dónde estás?

            En medio de la oscura noche las niñas imprudentes fueron alcanzadas por una Hermosa mujer  de una larga cabellera de hilillos de oro, la oscuridad no les permitía  verla pero pudieron sentir su buen corazón llevándolas en sus brazos a otro barco, allí las protegía  y les contó  que ese golfo el Corcovado  era realmente peligroso, especialmente para las embarcines pequeñas, no así  para el barco en que venían viajando ellas. ¿Si no es peligroso por qué nos sacaste? Porque   ahí  donde ustedes estaban a la orilla si, arriesgaban que la ola las derribara y las envolviera como un juguete   indefenso, han sido muy   imprudentes al tomar la decisión para ver los misterios del corcovado. Manifestó la misteriosa mujer, las niñas estaban aterradas, en otro barco y con una mujer que pese a ser tan hermosa y de apariencia  bondadosa, igual tenían  pavor no sabían que estaba pasando en ese momento solo se veían las tenues luces de su barco que en cada Segundo se alejaba más y más.

            La  mujer nos abrigó con frazadas y nos siguió contando. Es paso conocido  como boca del guafo con una prolongación de 90 km  hay islas que lo separan del golfo  de Ancud  este golfo tiene de ancho 25 km.  No veo nada pero en esta parte la cordillera de los Andes ofrece  un paisaje majestuoso.

            Pero dinos ¿quién eres tú  y que haces en este barco? Ella se sonrió y aún  en ese peligroso movimiento se acercó a una ventana, nos llamó acercarnos preguntándonos, ¿ven  algo? solo podemos ver apenas el movimiento de enormes olas.
 ¿Solo eso?
 Si y apenas solo eso, no puedo negar que estábamos aterradas todo tan oscuro,  el vaivén del barco que no era nuestro barco, ese ruido infernal del viento, olas tan fuertes. La bella mujer nos calmó consolándonos, no se preocupen yo las voy a proteger,
 ¿Qué quieres que veamos  en esta oscuridad, en medio   de este agitado mar?  Le preguntamos.
 Esperen nos dijo,  levantando una mano como si fuera a tomar un fruto de algún árbol  imaginario,  o una estrella del cielo, es lo que pudimos captar,  en medio de esa inmensa oscuridad yo diría  que atrapó  una estrella e iluminó  todo el entorno, en ese  instante pudimos ver muchas ballenas azules disfrutando del oleaje, era algo espectacular y muchos cardúmenes de peces, después de un momento volvió la oscuridad.

La hermosa mujer  que aún no sabíamos nada de ella,  nos siguió  contando esta angosta entrada de mar  o mejor dicho este fiordo  rodeado  de  islas es famoso por su belleza, sus aguas parecen verdes esmeraldas y rodeado de enormes montañas es un valle que el glaciar ha hecho más profundo. Los movimientos  del barco fueron   aminorando y los cielos empezaban a dar una pequeña claridad, entre sueños sentimos el vaivén  y al abrir los ojos no estaba ya la hermosa mujer.

Ubicadas en un rincón de ese misterioso barco, abrigadas aún con las frazadas que nos dejó también la misteriosa  hermosa mujer, cuando desde el interior de la embarcación  se oían voces,  risas, música, ruidos de vidrios, sentimos  más ruido y esa mujer tan especial ya no estaba. En ese instante se abrió  una puerta y frente a nosotras  apareció   un marinero que miramos sorprendidas. Este viaje ha terminado manifestó. Abrimos los ojos en ademan de preguntar. Luego el hombre  exclamó,  nuestra amiga y dueña de los productos del mar las dejó  muy recomendadas. En silencio escuchábamos al marinero sin hacer preguntas. Este barco es el mismo Caleuche  y como ya está amaneciendo nosotros debemos desaparecer  existe la posibilidad  que la Pincoya  envié  una ballena  para que las regrese a su barco.
 El barco como dijo el capitán   “El Caleuche”   se sentía  casi sin movimiento y las  aguas iban subiendo en cada momento más y más  luego un torbellino, un  ruido   ensordecedor, sentí como si  voláramos por los aires encontrándonos en el lomo de una enorme ballena, un fuerte oleaje nos permitió ver solo una punta del Caleuche y desapareció, dejando el fuerte oleaje como si se besaran entre sí ocultando su Tesoro en las profundidades del mar, y en las oscuras y misteriosas noches, es que este barco sale en busca de los muertos  generalmente Pescadores  que se pierden buscando el alimento de cada día para su familia, las aguas   ya estaban tranquilas, una calma como gotas en la palma de una mano
            La ballena fue la que nos habló, era hermosa y  muy grande debe haber medido unos treinta metros de largo  con un peso de  ciento ochenta toneladas  majestuosa era como  haber cambiado  de barco pasando a una majestuosa valsa que era el animal mamífero  más  grande de la tierra habitante de los mares.
 Este Nuevo transporte en que estábamos avanzaba muy rápido algo así  como a siete nudos, empezó a   emitir  sonidos muy fuertes y diferente como si fuera una copla algo que no podíamos descifrar, pero tan hermoso no eran  lamentos, algo así  como una copla  al encanto del mar, de las montañas, del cielo y toda esa belleza que nos rodeaba, en ese  momento una enorme sombra nos sorprendió de improviso, entonces la ballena nos dijo: he llamado al cóndor para que las lleve a la montaña sagrada de  cien mil hectáreas,    al fin del mundo, es  el cóndor azul único en estos parajes vírgenes, con  doncellas  y ninfas pese a mi edad  que ya tengo 105  años  puedo seguir nadando, estoy  segura que en cinco años más ya no existiré  a no ser que un Tiburón me ataque y me haga heridas que me puedan llevar a la muerte antes de lo previsto.

 El cóndor  se acercó  a nosotras posándose en el lomo de nuestra embarcación viviente, subimos  a esta hermosa ave,  la más grande  de todas las aves,  este abrió sus enormes alas   y emprendió el vuelo, allí quedó  nuestra amiga la ballena, majestuosa en medio de las verdes  aguas como si fueran una fuente de piedras preciosas turquesas,  dando vueltas formando fuentes de agua flotando en esos mares  majestuosos  al fin del mundo, regresando a la población de  sus iguales de ballenas azules .Que en realidad no eran azules pero como tenían ciertas manchas en su piel con el reflejo del agua se veían como si fueran azules

            Cada vez teníamos más sorpresas, ahora ir volando en un cóndor era algo inimaginable, como también el estar sobre el lomo de la ballena azul fue sorprendente y hermoso.  El cóndor nos habló, primero nos dijo: yo soy el cóndor azul.  No podíamos oír bien por la brisa del espacio donde íbamos volando,  hablándole más fuerte le preguntamos por qué  cóndor azul. Nos respondió. Una vez un cazador me disparó  y fui a caer al mar, allí me salvó  de no morir ahogado   la ballena, nuestra amiga que las ayudó a ustedes, ella me sostuvo en su lomo  alimentándome con pequeños peces por largo tiempo, hasta que  mejoré de mi ala herida, cuando ya pude volar  la ballena me trajo  cerca de la orilla  y desde allí emprendí el vuelo hacia estas montañas,  antes de llevarlas a vuestro barco las llevaré  a dar una vuelta por lo más hermoso que nunca hayan visto.

Luego el cóndor azul como se hacía llamar subió casi entre las nubes.  Y ya no movía las alas, con mucho susto le preguntamos,   donde estábamos porque él no estaba volando  si no batía sus alas. Es muy simple nos dijo
 Yo tomo la corriente de aire más fuerte  y esta me lleva donde yo quiera ir, es como ir planeando,  ¿cómo lo sienten ustedes? nos preguntó.
 Es realmente fantástico estar suspendida en el aire sin mover nada, sentir   una fuerte brisa en la cara, en el pelo, sentirse tan alto, como si estuviéramos entre nubes.
   Volaré tan alto  como el volcán mocho y desde allí contemplaremos  otros volcanes, yo  puedo ver muchos, porque mi vista  es única, puedo ver hasta muy pero muy lejos.
 Cuando llegamos a la cima del volcán mocho  pudimos observar a 360 grados  dominando todo el sur de Chile  de este a oeste y de norte a sur  pudimos ver  el volcán Osorno,  el puntiagudo,  el Puyegue,  Casa blanca,  larun, quetrupillan, cierra Nevada, Lonquimay, Llaima y Villarrica.   Y el salto del Huilo-Huilo,
    Desde el rio fuy  está el salto de Huilo-Huilo,  este rio es de origen glaciar,  su cauce es de  origen de roca volcánica originada por una gran erupción del volcán Mocho rocas volcánicas Salto del puma, bosque nevado con nieves eternas,   estaban  los fiordos patagónicos de chile estuarios tramo de un rio de gran anchura y caudal que ha sido  invadido por el mar debido a la influencia de las mareas y así al hundimiento  de las riveras   los estuarios suelen llamarse bahías, lagunas, ensenadas o canales  cunas marinas.

Ya amanecía el cóndor nos dijo: soy mudo pero con ustedes he podido entenderme, ahora las llevaré de regreso a vuestro barco, espero que no tengan problemas, con sus padres por este viaje que han hecho sin la autorización, han sido muy imprudentes, felizmente la Pincoya fue la primera que las ayudó, luego el marino del barco  el Caleuche, y mi gran amiga la ballena azul y último yo, que las regreso a su origen, yo el cóndor  he sido muy feliz en compartir con ustedes, dos niñas demasiado traviesas.

Así fue como el cóndor emprendió el vuelo abriendo sus alas con nosotras a cuesta. Fue tan fugaz lo que compartimos  pero sentimos como si nos hubiéramos conocido por mucho tiempo. Nos dejó en la terraza de nuestro barco, que ya navegaba sin grandes movimientos y las aguas estaban en pleno reposo, porque ya había  quedado el golfo del Corcovado atrás, sentimos pena tener que despedirnos del cóndor,  para él fue lo mismo, lo observamos como emprendió el vuelo perdiéndose entre nubes muy altas, bajamos  corriendo a nuestros dormitorios en la punta de los pies para que no nos sintieran, nos acostamos en silencio,  para iniciar un nuevo sueño, al día siguiente todo sería distinto.

EN LA LAGUNA

Una vez en la laguna San Rafael algo así como al mismo centro de toda la laguna empezaron los preparativos para ir a los hielos  a tomar whisky  nosotras tomaríamos un té caliente que nos llevaron en un termo,  fue muy hermoso ver esa gran montaña de hielo era como una gran ciudad de rascacielos en bloques de hielo dando tornasoles de diferentes colores, Carolina y yo estábamos extasiadas contemplando tanta belleza al  fin del mundo. Aunque yo ya había vivido este sueño hermoso contemplando tanta belleza.

Los turistas no se cansaban  de comentar tanta  hermosura de esa montaña de hielo témpanos enormes, con sus tornasoles y cada ciertos minutos se derribaba un bloque  dando estruendos enormes de ruidos espantosos, como si un pedazo de mundo se hubiera derribado en las tranquilas aguas de  la laguna, que con este derrumbe formaba también enormes olas , pero cuando eso ocurrió   nuestros botes ya no estaban al alcance de las olas por el derrumbe de un gran trozo de hielo, que al instante empezaba a flotar en busca de un nuevo destino.

Esta enorme alegría tan difícil de poder describir tanta belleza nos dejó exangüe llegó la noche después de opíparas comidas, que no sé cómo nos dormimos hasta que despertamos al día siguiente lejos de esa hermosa laguna que no era más que un diamante incrustado  entre las montañas del fin del mundo, entonces yo recordé un mensaje poético que guardaba en mi memoria titulado “Laguna de mi pueblo”
          


Laguna de mi pueblo

Laguna de mi pueblo concierto de voces.
Que guardas en lo más profundo de tu vientre cristalino,
Secretos de ayer y de hoy, sueños y sonrisas
De los que se sumergieron en tus besos transparentes.

Cuantas veces me envolviste en tu manto de perlas
Formando cascadas en mi estatua de mármol viviente
Jugueteando con mis cabellos, deslizándote en mí
Como un velo de seda transparente.

Refrescaste mi alma cuando te besé con ansias
Apagando mi sed, lavando mi tristeza de alguna tarde amarga
Hundida en tus remolinos cuajados de estrellas
Llenos de bríos y esperanzas que tú sembraste.

Eres como diamante, broche incrustado entre cerros
Contemplando las nubes que te besan cada mañana
La diosa gea te sostiene en su mano, puño de agua cristalina
Pura y fresca como la nube que se detuvo a besarte.

Las totoras danzan al compás de esa música
Que sólo los ángeles pueden escuchar
Los sauces te hacen reverencias y el viento baila contigo
La música del amor de la fantasía de la belleza


Tus hijos te veneran, te cuidan, te aman
Eres parte de cada ser que mora en las siete leguas de tu reino,
Tú vas en cada uno de nosotros, tú estás en cada planta
En cada suspiro, en cada mirada en cada festejo.

LAGUNA DE MI PUEBLO, ¡YO TE AMO!
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LA VENDIMIA

Quería  despertar  y no podía, el sueño me dominaba, esos ruidos que venían desde afuera  insistían en que despertara hasta que abrí los ojos y de un salto me levanté saliendo en dirección a la puerta bajé de mi dormitorio justo en la escalera mamá bella  me detuvo ¿A dónde vas? Me dijo: Esos  ruidos manifesté, mirando por la ventana, estaba totalmente oscuro “la vendimia hija, la vendimia” ¿Y yo no voy a ir? A qué vas a ir si solo van trabajadores, Raquel va a cocinar, entonces yo voy con Raquel, Yo quiero ir como no tenía respuesta favorable de mamá Bella empecé a gritar papá, papá Yo quiero ir  a la vendimia, al instante él vino a mi encuentro, como siempre me hacía el gusto respondió  bueno hija vamos a la vendimia, corrí a vestirme luego salí al patio  observando cómo los hombres  amarraban  unas tinajas en la carretas con  coyundas hechas de cuero, cinco carretas con sus respectivas tinajas, papá de un lado a otro organizando todo era una fecha importante la vendimia.

Mamá Bella con la ayuda  de Raquel habían preparado el desayuno para los trabajadores un total de quince hombres. En una olla grande un caldillo con pedazos de carne, cebollas, papas cortadas  a lo largo  pan amasado ají  en capi y una taza de café  de grano, como también  café de trigo cuando todos terminaron de desayunar papá   dijo: Ya vamos saliendo, en una carreta estaban las ollas  con la comida  que consumirían en la faena. Raquel  se fue en esa carreta, cuando ya habían  salido todos, papá  al final me dijo ya vamos Pequeña Li montado en el caballo me tendió   la mano levantándome  casi en el aire, afirmándome  en el estribo subí  en la parte de  adelante con un brazo me sostenía en la montura y con el otro sujetaba las riendas ya  había aclarado en parte dando origen  a una hermosa mañana, mamá bella con delantal en medio del patio contempló nuestra salida llena de optimismo esperando nuestro regreso.

Los bueyes como sumisos esclavos tiraban la carreta con fuerza sintiéndola liviana  contraria a la vuelta  cuando las tinajas vinieran cargadas de esos racimos de uva madura, el viaje a las viñas era  casi de una hora a una legua de distancia desde nuestra casa yo iba muy cómoda  porque el caballo o sea el manco como se llamaba que era como un compañero de trabajo más para mí  que era un regalo que me había hecho papá ahora llevaba una montura chilena lo que hacía  más cómodo el viaje para mí   los bueyes con un paso lento en vez de rápido  aunque la carga era liviana acompasadamente  marcando sus pezuñas  en el polvoriento camino dando  origen a pequeñas nubes de polvo que  a esa hora cuando aún  no teníamos  un rayo de sol solo una tenue claridad que poco a poco  nos empezaba a abrazar trayéndonos  los primeros  rayos de sol  apareciendo como brazos de un gran pulpo extendiendo sus tentáculos sobre  toda la montaña, así  fuimos cortando el camino hasta llegar a los viñedos  choock  decían los trabajadores deteniendo con la picana  la carreta frente al yugo, cada yunta se fue estacionando en sus respectivos lugares a la entrada de la viña, una vez  que cada carreta quedó bien ubicada desenyugaron  los bueyes  dejándolos amarrados bajo una arboleda con una porción de fardos de pasto.

Los temporeros empezaron a sacar los canastos que iban dentro de las tinajas y cada uno emprendió la toma de la uva con su canasto al hombro, luego elegido el lugar  canasto en el  suelo empezaron a cortar los racimos ubicando el nudo de corte donde con la uña presionaban este nudo y el racimo era extraído. Algunos  tenían cuchillos  para cortar los racimos.

Raquel  con un ayudante improvisó una parrilla de fierro con un buen fogón que hicieron con leña que recogieron en el lugar, en una mesa  armada con dos caballetes  y tres tablas de diez por una fueron dejando las cosas,  servicios, jarros,  el pan, la carne y todo lo necesario para un buen almuerzo. Empezó el acarreo en los canastos vaciándolos a las tinajas eran quince hombres que iban uno a uno llenando los canastos vaciándolos a las tinajas regresando con  los envases  vacíos cortando racimos tras racimo y las viñas parecía que gustosas entregaban su fruto para su elaboración sacando  los diferentes productos, los hombres corrían felices de hacer su trabajo con tallas muy criollas algunos  chistes de los que disfrutaban mucho riéndose.

            Jonás  mi perro también corría por entre los viñedos olfateando  cada planta, de  pronto un salto y ladridos, un pequeño conejo salió corriendo y el perro a la siga pasando por sobre las plantas incluso en su carrera loca siguiendo al conejo dio vuelta un canasto que estaba lleno  de uva, el hombre gritó ¡perro de carajo! El animal siguió  su carrea enloquecida llegando hasta un cerco de zarza, donde  se introdujo el pequeño conejo, el can debió volver derrotado, los hombres todos se rieron porque le había dado  vuelta el canasto lleno de uva, el perro  se acercó a mí  moviendo su cola como si me contara de su hazaña sin haberme podido regalar la presa que pretendía  atrapar. Papá ya había desensillado el caballo  dejando la montura a la sombra de un maitén  donde yo me senté  a observar y Jonás se echó  a mi lado, jadeando con la lengua afuera por el cansancio que le había  producido la carrera desenfrenada en persecución del conejo. El sol  ya estaba más  fuerte.

 Fui hasta la bolsa de pan sacando un pedazo compartiéndolo con Jonás, el fogón ya ardía y las ollas estaban hirviendo una olla llena de papas,  papas cocidas y un cocimiento de carne que venía hecho, papá se  acercó  a la improvisada cocina diciéndole a Raquel que después del medio día almorzarían habían tres fuentes con ensaladas, habían llenado tres tinajas con uvas,  los hombres estaban actuando más lentos, yo  tomé un canasto pequeño que era el canasto del pan y entré a  los viñedos empecé a cortas algunos racimos ubicando el nudo pero algunos nudos estaban demasiado duros y no pude extraer el racimo, papá  se percató y fue a mi encuentro, tomó  el racimo como si fuera un tesoro o una joya valiosa, presionó  el nudo con sus fuertes  manos y me entregó  el racimo, una vez lleno mi canasto lo llevé  apenas hasta la tinaja que estaban llenando, un hombre me lo recibió  vaciándolo yo no alcanzaba las tinajas estaban muy altas para mí, habría  tenido que subirme a la rueda pero eso habría sido muy  difícil y complicado para una niña como  yo en cambio el hombre  tomó  mi canasto  casi en el aire lo vació  me lo entregó  con una sonrisa y yo salí corriendo en busca de más uva. Como   avanzó el día  y ya íbamos a  almorzar arreglaron  la mesa y Raquel empezó a servir los platos los hombres bajaron a un chorrillo de agua donde se lavaron las manos, se mojaron la cara y el pelo incluso algunos sacaban  agua con sus manos y la tomaban esta agua de vertiente es buena para la salud decían  mientras disfrutaban   del pequeño canal rodeado de sauces  coligues litre y una gran cantidad de copihues este  pequeño manantial  emitía  un sonido tan especial que parecía una hermosa melodía que parecía semejándose  a la creación de los mejores compositores de la música.

Todos  en la mesa disfrutaron el almuerzo sacando desde una  fuente ensalada y las papas cocidas vagueaban en otra fuente uno de los temporeros más jóvenes que había  querido participar en la cosecha de la uva se quedó  hasta después de la merienda para ayudarle a Raquel en ordenar los platos el servicio y todo. Este joven le contó a Raquel que  nunca había  participado en una vendimia porque era del sur y en el sur por el frio clima no se daban los parrones o los viñedos, por sus estudios se habían radicado en nuestra zona. La Región del Bío- Bío.

Raquel   muy sonriente y cuando terminaron de arreglar todo, el joven se sentó en un tronco y le dijo;  ¡Me gustaría verla más seguido! Es lo último que escuche y continuaron con el acarreo de las uvas, yo también elegí  los racimos más bonitos para llevárselos a mamá Bella ya no quedaba pan  podía ocupar   dicho canasto la tarde avanzaba y las  tinajas  estaban casi todas rebalsadas de tan hermosos racimos solo estaba faltando una tinaja, con mi canasto lleno de racimos escogidos me senté  en la montura observando todos los movimientos de los trabajadores   papá  estaba pendiente de  todos los detalles como solo faltaba una sola tinaja Daniel el estudiante que hablaba con Raquel empezó  a traer los bueyes y a enyugarlos  dejándolos junto a la respectiva  carreta cargada  quedando pendiente la última  que era de Don Segundo al que solían decirle Don Chundo este señor era muy eficiente y siempre  le gustaba ser el primero en todo parecía que adrede la tinaja de Don Chundo la habían dejado para el  último, la carreta de las cosas ya estaba cargada con las ollas platos servicio manteles y la parrilla, Raquel se había  instalado papá  le dijo a Daniel que guiara  la carreta de las cosas y se fuera adelante, incluso me dijo que como ya no quedaba comida yo podía  irme con Raquel acepté  porque  igual estaba  cansada pasar todo el día viendo como trabajaban tanto.

 Daniel avanzó  adelante con la picana, había amarrado bien la carreta al yugo con el cabestro, lentamente  avanzó  adelante los animales  conocían  el camino pero era mejor guiarlos, al cabo  de un rato fue hacia atrás y de un salto subió al carro sujetándose de las barandas sonriente manifestó  no sabía  lo hermoso que es trabajar en una vendimia, me gustó mucho manifestó, Raquel respondió es muy hermoso pero esto es solo la toma del fruto ahora viene el zarandeo. ¿Qué es eso del zarandeo? Raquel se  rio ahora hay que pisar  la uva con los pies sobre una zaranda y el jugo  va cayendo al lagar grande junto con el orujo se deja  en reposo por varios días hasta  que  fermenta y se convierte en vino, pero  antes el primer día se consume el jugo de uva que es dulce y se consume con harina tostada o  a la hora de almuerzo generalmente se llama chicha.

 Raquel le manifestó todo eso a Daniel quién  la escucho atentamente, luego le dijo que estaba  cursando el último  año de   un curso de mecánico y cuando terminara iba a trabajar en un garaje muy    grande de la ciudad, sin darnos cuenta llegamos a casa y mamá Bella  nos estaba esperando con zopaipillas y leche  caliente Daniel ayudó a sacar las cosas  compartió el té con nosotras   y se llevó la carreta con los bueyes al dueño que se la habían arrendado. En ese momento llegó  la primera carga de uva el carretero la arregló en el patio luego la desenyugó y se fue llevándose los bueyes, ahí  quedó  la tinaja colmada de uva, luego llegó la otra y la otra habían cuatro carretas una  al lado de la otra con su respectivas tinajas con uva, faltaba aún la última y también  papá.  Al rato llegaron   la que faltaba   era la de don Chundo yo miré   a papá  sin preguntarle me dijo: Estos  bromistas le escondieron las coyundas a Don Chundo para que no llegara primero demoramos buscándolas, las habían dejado bajo una mata de litre, Don Chundo desamarró la carreta del yugo y  se fue  con los bueyes enyugados estaba muy  ofuscado no se despidió,  para él fue muy humillante llegar al último, le gustaba ser  siempre el primero, era un hombre de muchos valores. Papá estaba contento  había  tenido una buena cosecha al día  siguiente empezarían   con los zarandeos.

Sentí voces y desperté me levanté corriendo mamá Bella y Raquel  tenían  la cocina encendida y las teteras hervían vagueando produciendo un característico ruido, el pan recién  sacado del horno en la  panera envuelto en un mantel blanco esperando ser consumido. Papá  andaba en el patio dando órdenes para empezar la faena de ese día,  los trabajadores venían llegando y cada uno traía una  horqueta papá  tomó   los canastos y le pasó  uno a cada trabajado. Se acercaron  a la primera tinaja llenaron los canastos de uva que extrajeron  de la tinaja  con la horqueta dirigiéndose a la bodega donde estaba el lagar grande era enorme debe  haber tenido   unos cinco metros, una semana antes  lo habían  estado lavando como también  la zaranda hecha  de coligues muy largos  amarrados con una lienza un hilo muy firme  esta  era del mismo porte del lagar desde la viga del techo de la bodega colgaba un cordel  cuando ya habían vaciado varios canastos de uva sobre la zaranda dijeron a viva voz.

 ¿Quién se sube a la zaranda? Papá  llamó a Daniel ve  lávate bien los pies ahí  hay jabón y después vienes a zarandear, ¡Yo no sé zarandear! Manifestó Daniel, Ya don Segundo este es  su trabajo de toda la vida, el viejo corrió a lavarse los pies con jabón,  se colocó  las ojotas también recién lavadas con los pantalones  arremangados hasta las rodillas acercó   un cajón  al lagar y de un salto estuvo sobre la zaranda

 ¡Ya don Chundo,  que no te la gane el jutre! ¡Que no te la gane! Le gritaban sus compañeros, el viejo  eufórico  se tomó de uno de los cordeles lo acomodó  a su altura luego lo soltó  esto es para los que se cansan, levantó  los brazos y empezó  el zapateo todos lo  avivaban  luego vino Daniel lentamente se sujetó   del borde del lagar pisando en el cajón  que había  dejado don Chundo se  paró  sobre la zaranda caminó indeciso sobre  la uva desparramada tambaleándose por no tener practica  observando detenidamente a don Chundo zapateaba y zapateaba jactándose de su habilidad en el zarandeo. Daniel  miró  el cordel y se tomó  de este empezando a aplastar los racimos con los pies el jugo de la uva iba cayendo  al fondo del lagar,  produciéndose un ruido como si fueran pequeñas cascadas, un desfile de canastos llenos de uva  sobre los hombros de los hombres  que vaciaban sobre la cubierta del lagar y los dos hombres  traspiraban zarandeando sujetándose de los cordeles o moviendo los brazos al compás de ese baile  tan característico,  un trabajador  empezó  a retirar en un canasto los escuajos que iban quedando después de extraerles  los granos de uva del racimo pasando el jugo con el orujo al fondo del lagar.

 Pasado el mediodía  muy  cansados almorzaron en el patio, papá  se sentó  con los trabajadores cabecera  de mesa colocaron dos jarros llenos de jugo de uva recién sacada, con la ayuda de Raquel mamá Bella  habría  hecho el almuerzo para todos.

Reanudaron  la faena cuando ya les faltaban  dos tinajas, Daniel  se adelantó   a recoger  los platos  pero los otros trabajadores le dijeron Ya Pije vamos  en el campo era costumbre decirle a los hombres de la ciudad “jutre o pije” derivado de la palabra “pijo” que significa niño de bien que viene de buena familia. Y jutre que está bien vestido. Algo así como elegante.

Daniel y don Segundo  siguieron en su  faena ya muy tarde terminaron de pasar toda la uva por la zaranda las tinajas ahora vacías quedaron ahí  hasta el día siguiente papá  los llamó  para cancelarles dos días  de trabajo se despidieron contentos  con su paga, Daniel se quedó  hasta el último  ayudando a ordenar algunas cosa, la bodega quedó  con llave y una vez todo terminado papá  muy  cansado se fue a descansar.

En algunos días más  el orujo en el jugo de la uva  fermentaría  y se convertiría  en vino antes pasando  por la etapa de chacolí una vez  que el jugo ya en su punto sería  envasado  en barriles  hechos  de  madera de roble  o raulí  quedando en la bodega para después ser entregado a comerciantes  dedicados  a la venta del rubro de licores. Una vez  extraído  todo el jugo convertido en vino en ese rico mosto para los que saben disfrutarlo ya sea en banquetes o  fiestas especiales como matrimonios, aniversarios, u ocasiones especiales.

Papá sacaba  el orujo para  transformarlo en otros  licores de coctel, en la  bodega en un  lugar  estaba el lagar  y en otro  extremo una pequeña  destilería de donde se sacan varios productos lo último es el vinagre que sirve para aliñar las ensaladas  antiguamente  se limpiaban los servicios  de plaqué con vinagre para  dejarlos brillantes también cuando los niños tenían lombrices les daban en ayuna  una cucharada de vinagre por tres días en ayuna así los niños botaban  las lombrices y se mejoraban.  Una semana estuvo papá   destilando  el orujo no sé cuántas dama juanas  obtuvo, guardó el producto  en una de las bodegas como hueso santo con llave. Luego hizo una lista,  de las personas a quienes les enviaría como regalo la famosa agua ardiente  con diferentes sabores, ya sea a menta anís, nueces, betarragas, esta recibía el nombre de mistela. Generalmente se consumía mucho en las trillas,  no podía haber  trilla sin mistela. Y con pajaritos. Panes duces con merengue.

El tiempo pasaba rápidamente y ya estábamos en invierno yo diría  casi terminando esta estación del año, nuevamente papá  contrató  varios trabajadores para trabajar las viñas en  la cava y la poda incluso la azufrada. Como los estudiantes estaban de vacaciones Daniel vino a ayudar en los quehaceres ahora de invierno.  Salieron  muy  de mañana en dos carretas  donde llevaron el alimento y las herramientas correspondiente para el trabajo preparados con los respectivos utensilios, empezaron por la cava, lo que consistía  en cavar  la tierra alrededor de cada planta y  en algunas ocasiones se les aplicaba salitre  en esta oportunidad no aplicaron abono de ninguna especia porque papá  era la última   vez  que trabajaría  los viñedos luego  los  destroncaría  para plantar los terrenos de árboles frutales su sueño  era una plantación de paltos. Me había dicho como los iría plantando uno a uno hasta llegar a tener un gran huerto o mejor dicho una gran quinta de paltos y en vez de hacer la vendimia sería la toma de paltas llenar cajones y cajones de paltas era su sueño.
Los hombres  con sus azadones al hombro los depositaron  en una de las carretas, Daniel se preocupó de llevar las ollas el pan platos servicio.

Yo no fui en esta oportunidad porque hacía mucho frio, Jonás   salió a la siga del caballo y todos emprendieron el viaje hacia la cava de las viñas, ya  habían cumplido  la primera etapa ahora estarían efectuando lo que se llama la poda,  cada hombre con su tijera de podar,  papá  les iba   indicando donde  tenían que cortar, hasta que aprendieran  si en   el primer nudo del sarmiento en el segundo o tercer nudo de la vara  o del sarmiento, o mejor dicho de la rama o vástago de la vid.

Terminada la poda  tenían que hacer  el azufrado para proteger las plantas  de cualquier enfermedad como dije anteriormente no aplicarían azufre. Una vez  terminada la faena de los viñedos  había que esperar que dieran el fruto para repetir nuevamente el trabajo de la vendimia aunque para papá esta sería    la última cosecha y luego destroncar los viñedos y empezar una plantación de árboles brutales con la esperanza de llegar a tener una hermosa quinta, El vino es bueno solo para ocasiones especiales, y debe consumirse  en pequeñas cantidades, caso contrario es perjudicial para la salud,  pero debemos considerar que la fruta de la uva, como las pasas o mermelada son muy apetitosas, y no hacen daño,  lamentablemente todo licor consumido en exceso  es muy dañino.


DE REGRESO EN CASA

            Terminado nuestro viaje nos encontramos con papá con la clara convicción que me dejarían viajar al extranjero con  Carolina y sus padres. Eso  era un sueño pero también nostálgico dejar  por un tiempo a mis seres queridos. Una vez  en nuestro hogar lo conversaríamos con mamá Bella. Mi amiga regresó a la capital  y yo con papá hicimos lo mismo.

            El reencuentro con mamá bella fue hermoso,  el perro Jonás no se cansaba de mover la cola y hasta el gato acudió a ronronearme,  sentí una felicidad tan grande de estar nuevamente rodeada de mis seres queridos,   si me pareció que hasta los árboles me saludaban con sus ramas al viento como si me estuvieran saludando. Luego pregunté por Raquel que no la había visto, mamá  Bella  me respondió, Raquel contrajo matrimonio con ese estudiante de mecánica, y se fueron  felices. Al saber la noticia me entristecí, pero luego me colmé de alegría sabiendo que Raquel era feliz con ese joven que la amaba convirtiéndola en su esposa.


Corrí con Jonás hasta la cabaña, para ver al maestro Celestino, grande fue mi sorpresa encontrar la puerta cerrada, llamé y no hubo respuesta, me senté en el suelo, no quería imaginar que el Maestro también se había ido, sin poder despedirme, No sé cuánto rato estuve a la sombra de un pino, yo diría sin pensar. El  perro como siempre a mi lado mi fiel compañero  parecía captar mi inquietud. Después de un largo rato, pude ver que el Maestro venía entre los matorrales con un trozo de madera, salté de alegría, me abracé a él contándole las maravillas de mi viaje con papá y el encuentro con Carolina, a la vez decirle que me habían invitado al extranjero con los papas de mi amiga pero aún no sabían a qué País sería enviado su padre como Diplomático.
El maestro recibió mis noticias con mucha alegría, luego se sentó en un banco pasándome otro banco a mí. 
Pequeña Li manifestó, mañana yo estoy de viaje, regreso a mi País, pasaré por tu casa para despedirme de tu mamá Bella, así tendré el honor de conocerla.
 Guardé silencio sentí que mi corazón se me apretaba, pero también sabía que el maestro no era de acá y que tendría que regresar a España su tierra natal.

            Mamá  Bella preparó unos dulces para despedir al Maestro, yo le había contado que era un hombre muy especial. A la distancia lo vi venir con su barba blanca y una boina sobre su cabeza, corrí a encontrarlo. Mamá Bella también vino a su encuentro, compartimos los ricos manjares preparados para él. Cuando mamá bella supo que regresaba a España, se entristeció, entonces le empezó a contar que su cuñada se había ido a ese País porque también era de allá, y cuando estuvo en nuestro país Chile  ya hacían muchos años, ella se había enamorado de un Lonco de Arauco, pero no le permitieron contraer matrimonio, entonces ella prefirió regresar a su Patria entrando a un Convento de Monjitas.
 No he sabido nada de ella  ya hacen muchos años. Manifestó.

Terminó de contarnos esto y se quedó muy triste. Curioso para mí  porque el Maestro demostró recibir una grata sorpresa, luego preguntó:
¿A qué parte de España se fue la hermana de su esposo?
 A Guipúzcoa Rentería,
 Ah exclamó el. Yo soy de ese lugar, y vivo en el convento de los padres capuchinos, pedí permiso por un año para conocer estas tierras que siempre supe eran muy hermosas, además mi salud estaba un tanto quebrantada, ¿dígame como se llamaba su cuñada?
 Sara, respondió mamá Bella.
 Yo escuchaba esta conversación tan interesante,
Yo estoy seguro que Sara bajo otro nombre es la Madre Superiora de uno de los Conventos, una gran Religiosa, ese sería su destino, muy querida y respetada por toda la comunidad Religiosa. ¿Y qué pasó con el Lonco?
 Eso fue muy triste,  este Lonco prometio que jamás volvería a amar mujer alguna nunca contrajo matrimonio, vivio en una ruca como un ermitaño sumido en una gran tristesa dejándole las tierras y todo a su hermano menor. La tribu mapuche lo respetaba mucho y lo amaba, dedicó su vida  a la sanación de los suyos.

 La Tribu Mapuche se opuso a este enlace y los padres de Sara también llevándola de regreso a España.  Para mí es una gran alegría saber que está bien, por lo que usted me dice. Éramos de la misma edad. Mi esposo Simón falleció en un accidente.  Era mayor que nosotras.

El maestro Celestino se comprometía de escribirme tanto desde el barco como también cuando llegara a su País. Nos despedimos felices de haber compartido durante el tiempo que permaneció en esa hermosa cabaña en medio del bosque. Lo vimos partir con destino a su  patria.
Yo feliz contemplando el hermoso mundo que me rodeaba, soñando con mil fantasias del mañana  agradecida del amor, de la amistad, de la bella naturalez que me rodeaba, de tantas cosas que el destino me entregaba, esta dicha de ser una niña y correr  por los campos contemplando el cielo con sus estrellas, sus nubes, abrazando la tierra acariciada por los vientos.
 La felicidad de ser un niño o niña no tiene precio. Cuidemos de Ellos.




Cuentos de la Vid.

Había  un Rey que cada día se sentía más débil, sin fuerzas, sin deseos de reinar, cansado, fatigado. No sabía qué hacer, había consultado varios médicos pero nadie acertaba lo que el rey tenía. Postrado en la cama llamó a su hijo para decirle que ya no podía más  no le quedaban fuerzas para seguir reinando.
Su hijo el príncipe, decidió ir hasta una anciana que sabía mucho de las propiedades de las plantas, tomó su caballo empezando su viaje. Antes de partir se despidió de sus padres, el rey y la reina, prometiéndole que él le traería el remedio que lo mejoraría.


            Así fue que el joven príncipe después de cabalgar muchos días solo por caminos difíciles, pasando hambre, frío, arriesgándose a ser atacado por un animal salvaje en plena montaña, o atacado por bandidos, logró  llegar a una cabaña donde habitaba la anciana, que conocía los secretos de las plantas milagrosas que podrían curar al Rey su padre.
             La mujer lo recibió en su modesta morada, una vez que el joven príncipe le explicó las dolencias de su padre,  La anciana después de escucharlo atentamente, se sonrió manifestando  que lo que tenía su padre era algo muy simple que con agua de la vid, o lágrimas de la vid, se mejoraría
 ¡Agua de la vid! Repitió el joven, -Sí respondió la buena mujer.
¿Y cómo puedo conseguir el agua de la vid o lágrimas de la vid?
  Ahora no podrás encontrarla, porque en invierno los viñedos pierden sus hojas y la savia se retiene, podríamos decir que invernan, cualquiera diría que duermen, pero cuando empieza la primavera, la sabia empieza a subir por sus ramas como si empezara a despertar, volviendo a la vida, dando nuevos brotes, nacen sus hojas, floreciendo para dar origen a sus racimos donde vienen las ricas uvas, justo en este principio cuando la planta empieza a renacer, junto con la poda  la planta empieza a llorar, y son sus lágrimas  las que curaran a tu padre.
            El joven muy pensativo manifestó ahora estamos en pleno invierno.
 Si pero en un mes  más ya estaremos en primavera, cuando llegues a tu palacio podrás sacar las lágrimas de la vid para dársela a tu padre. Ve joven no pierdas la fe que cuando llegues a palacio ya estarás en primavera.
            Así fue que el joven Príncipe apenas llegó al  palacio buscó unas tijeras de podar encaminándose  a los viñedos  cortó las varas de las viñas, colocando en cada corte, jarrones, para recibir gota a gota las lágrimas del viñedo. Una vez que los jarrones estaban llenos regresó  al palacio. Dándole a tomar esta agua tan especial, agua de la vid, o lágrimas de la vid. Al cabo de algunos días el rey se pudo levantar lleno de optimismo, con fuerza y muchos deseos de vivir.  Este Rey vivió feliz por muchos años. Gracias a las lágrimas de la vid. 






RECOPILACIÓN DE CUENTOS DE LA VILLA REAL DE RERE Y TRALCAMAHUIDA

LAS TRES ALDEANAS
Autor anónimo

En  una aldea habían tres hermanas que tejían  los atuendos más hermosos nunca antes vistos, la fama de estas tres hermas llegó a oídos de un Príncipe de un  reino muy lejano, después de cabalgar varios días  llegó a la aldea donde  Vivian  estas tejedoras, preguntando llegó  a una cosa muy humilde pero cuando fue recibido por estas tres doncellas pudo ver en la entrada tejidos finos como nunca antes había visto, extasiado, preguntó quién lo había tejido yo dijo una, tan luego preguntó por otro, yo respondió la otra, preguntó por  la tercera prenda, yo respondió la tercera. El príncipe se sentó en una modesta banca, pensativo dujo, estoy fascinado por estas prendas tan hermosas que vosotras habéis tejido, solo manos como las vuestras han sido capaces de hacerlas. Las humildes jóvenes siendo muy hermosas las tres lo miraban extrañadas, hasta que él  les dijo: En una semana más volveré y me casaré con la que sea capaz de tejerme la túnica más fina y hermosa.

            Así fue que las hermanas cada una empezó a tejer a escondida de las otra, para que  no fuera copiada tal prenda. A la semana llegó el príncipe sin saber cual de las tres hermosas jóvenes sería su esposa,  siendo recibido con los honores de un príncipe cada  una de ella con la esperanza de ser su esposa, siendo modestas aldeanas  cuando sus padres fallecieron a muy temprana edad, ellas dedicaron su vida a tejer   y así pidieron subsistir dignamente, hasta que se supo hasta muy lejos de estas gran tejedoras. De los hilos más finos nunca antes vistos.

            El joven  luego sentado le pidió la túnica tejida a la joven mayor, esta le hizo entrega un huevo, el joven muy extrañado lo miró se sonrió  y preguntó, ¿Qué es esto? La  joven respondió dentro encontraras la túnica que me pediste señor príncipe, el joven quebró la cascara de huevo y extendió una hermosa túnica, que solo cabía en una cascara de huevo. Vino la segunda hermana, esta le entregó una nuez, el joven príncipe ya en conocimiento por la hermana mayor abría  la nuez y desde su interior extrajo un tejido muy fino correspondiente a la túnica que había pedido, viene la tercera hermana esta le hizo entrega de su trabajo
 En una avellana,  incrédulo aún el joven abría la avellana y desde su interior apareció el trabajo más fino jamás visto, entonces solicitó la mano de esta joven aldeana para convertirla en su esposa, por esas manos tan hermosas, capaz de tejerle la túnica más hermosa. La noticia se corría por otros reinos, y  el día de la boda se celebró con muchos príncipes y aldeanos, las hermanas fueron escogidas como esposas por  príncipes que tenían su reino  muy  lejos,   fueron llevadas por sus respectivos esposos, enseñando a tejer a todos sus súbditos. Las tres hermanas fueron muy felices por tener este don de tejer.




SAZÓN A SAZÓN.
Autor anónimo:

Había una vez un Rey que tenía tres hijas, este rey era muy feliz con su esposa y sus lindas princesas, como también sus súbditos lo amaban mucho, porque era un rey justo, bueno de corazón, pero el rey a la que más amaba era a su hija menor.

  Cuando llegó el día en que celebraban el día de El esperó en su trono los saludos de sus súbditos, casi todo el día acudían a saludarlo colmándolo de regalos, ya cansado de tantos saludos muy feliz,  pasaron al gran comedor, para cenar con sus hijas y su esposa, que era lo que más quería, los sirvientes ya tenían los mejores manjares para su rey todo era felicidad. Cuando le correspondió a sus hijas saludarlo, la primera fue la mayor, en una caja muy pequeña le hizo entrega de un brazalete lleno de diamantes, el padre emocionado abrazó a su hija agradeciendo tal regalo, luego le correspondió a la hija del medio, Esta en una caja más pequeña le regaló una sortija, también llena de brillantes. Igualmente el rey muy emocionado recibió el regalo abrazándola. La reina observaba emocionada  la escena tan llena de amor, Ella ya le había entregado a primera hora un collar de piedras preciosas. Cuando le correspondió a su hija menor hacerle entrega del regalo del día del rey. Esta se presentó ante su padre  sin nada. Entonces le dijo: -Padre mi regalo es quererte sazón a sazón.
         El rey muy ofuscado sintiéndose ofendido, dio la orden de desterrar a su hija por la actitud que había tenido en su día.

         Dos guardias la llevaron muy lejos dejándola en la montaña, sola sin nada y sin nadie. Allí permaneció llorando, hasta que decidió caminar en busca de algún palacio donde encontrar trabajo. Después de caminar por muchos  días llegó a un palacio,  buscó la puerta de servicio, hablo con la servidumbre para que le dieran trabajo, los siervos de este palacio la recibieron sin saber quién era ella tampoco lo dijo, una sirvienta más,  todo el día hacía diferentes trabajos, lavar platos, limpiar los pisos, limpiar los vidrios, lavar  las ropas, pero su jornada de trabajo terminaba a las cinco de la tarde, A esa hora se iba a un lago que quedaba cerca del palacio, allí en un hato llevaba sus ropas de princesa, con las que se vestía y se peinaba  su linda cabellera, luego se miraba en las cristalinas aguas, miraba los patos y cisnes que regocijados nadaban en el hermoso lago, como estaba allí sola les decía patín, patín si tu amito me viera se moriria de amor por mí. Esto lo repetía todas las tardes. Las aves extasiadas de ver tanta belleza en la princesa caían emocionadas ahogándose en el agua, esto se fue repitiendo día a día no sabían que pasaba con las aves que cada día tenían que recoger algunas aves muertas.
         Ya había pasado un año nunca dejó de ir al lago, los patos y los cisnes al  verla tan bella, se alborotan, batiendo sus alas, dando graznidos  extraordinarios.

         Un día estando la princesa en el lago y las aves alborotadas de ver tanta belleza, el príncipe hijo del rey  del Palacio donde ella era sirvienta,  sintiendo tanto alboroto se acercó en su corcel a ver qué pasaba, escuchando el rezo de la joven, patín, patín si tu amito me viera se muriera de  amor por mí.

         El joven al verla allí con su traje de princesa, cayó del caballo casi desmayado, ella acudió a socorrerlo, lo ayudó a levantarse, quedando los dos de frente, mirándose ambos extasiados, cuanto rato estuvieron ambos sumidos en un éxtasis de amor.  Una vez ya recuperados la princesa le contó su tragedia,  El príncipe la subió a su caballo llevándola hasta el palacio, allí le contaron a los reyes lo sucedido, fijando la fecha de su boda. A la que serían invitados todos los Monarcas de los diferentes Reinados.

         El día de la boda siendo algo espectacular,  todos se preguntaban quién era esta princesa tan bella, que antes nunca habían visto, antes de la boda la joven le pidió al príncipe que todo lo que fuera servido  la parte para su padre la tendría que preparar ella es lo único que le pediría, así fue que los preparativos de todo el banquete fue hecho por los sirvientes pero lo correspondiente para su padre lo preparó ella, dejando aparte todo lo que tendrían que llevarle al Rey su padre, así fue que el banquete fue servido por garzones o criados y uno especial atendió a el invitado especial.  Cuando ya todos habían consumido los ricos manjares, la Princesa se acercó a este Rey que de todo  no había consumido nada tanto él como su esposa y sus hijas, entonces la Princesa  junto  a su familia que recién la estaban reconociendo, Flamante con su traje de novia de muchos velos y encajes, les preguntó por qué no habían comido nada, si todos los invitados habían disfrutado la comida,  todos se miraron, luego su padre respondió, no hemos podido consumir un solo bocado porque no tiene sal no tiene gusto a nada.
 Eso es padre mío manifestó la princesa, eso es lo que yo te dije, y tú me castigaste, yo te quiero sazón a sazón. El rey muy avergonzado pidió perdón a su hija con sus ojos llenos de lágrimas la abrazó tiernamente, lo mismo hicieron sus hermanas y su madre.

EL  ZAPATERO  DEL  REY
(Autor anónimo)
        
         El humilde hombre, zapatero del Rey estaba agotado de tanto trabajar, no había dormido en varias noches, porque el Monarca le exigía un par de zapatos diarios para su hija la princesa.
         El Monarca ya se empezaba a preocupar por la actitud de su única hija,  no salía  y pasaba  el día  durmiendo e igual gastaba un par de zapatos cada día.
         ¿Qué  misterio será éste? Se decía. El buen Rey. Entonces  decidió colocar un guardia en la puerta de la alcoba de la princesa,  este se mantuvo allí las veinticuatro horas, sin ver nada extraño.  El Monarca llamó una institutriz  para que compartiera la alcoba con su hija, igualmente la buena mujer no reportó nada extraño, sólo que los zapatos de la princesa igual amanecían  en muy mal estado,  porque la sumisa mujer se durmió toda la noche, tanto fue así que el Rey cansado de pedir ayuda decidió  cuidar  él  mismo de su hija, día y noche dejando la puerta con llave, se quedó en el bosque  observando el Palacio desde lejos, llegada la noche, vio cómo la Princesa se deslizaba por la ventana, caminando  hacia la arboleda, muy  lejos de allí  había  un bosque en llamas,  El Rey la siguió  y grande fue su sorpresa cuando vio que su hija se introdujo por entre el fuego, ese era un territorio prohibido  para todos los habitantes.
           El Monarca  se quedó  pensando si su hija habría pasado sin quemarse. Su preocupación  de padre lo llevó a seguir tras ella, pero a medida que avanzaba el fuego desaparecía y el bosque era frondoso y fértil. La Princesa corría y corría bajo los enormes árboles,
         De pronto  llegó  a un claro donde había un pequeño lago helado, entonces la bella joven  empezó a bailar y bailar, El  se quedó extasiado contemplando lo hermoso que era ver bailar a su linda hija. Así  estuvo hasta que al venir el día  la princesa ágil y elegante emprendió  el regreso al palacio corriendo por un camino de flores.
         El Rey  comprendió por qué su hija gastaba tantos zapatos. También se dio cuenta que el fuego del bosque no era otra cosa, sino que fuegos fatuos, entonces ordenó hacer un camino hasta el pequeño lago y ofreció  una gran fiesta en el Palacio,  invitando a muchos Príncipes y Princesas
         El Rey y la Reina  fueron muy felices de ver a su hija bailando en los salones del Palacio  con apuestos jóvenes,  enamorándose de uno con quien contrajo matrimonio y fueron muy felices y todos iban a pasear al lago en las noches de luna.
         El zapatero, pudo descansar por las noches, ya que no tenía que hacer tantos zapatos.


EL  REY  PILÓN  
(Autor anónimo)
        
         Había una vez un Rey  que vivía  con su mujer la Reina y eran muy felices.
         Para aumentar aún más esta felicidad, los Reyes esperaban su primer hijo, El rey  se hacía  atender por un lacayo de mucha confianza, en sus aposentos donde no podía  entrar nadie más.
         Los súbditos se preguntaban ¿cuál  sería el secreto del Rey  si ni la reina podía entrar a su alcoba privada? Pero  el fiel sirviente que llegaba por las mañanas muy temprano y se retiraba por las noches, no divulgaba el secreto de su buen Rey.
         Una mañana el Palacio estaba convulsionado, la hermosa reina había traído al mundo una bella princesa, pero la niña fue llevada inmediatamente a los aposentos del Rey  por el fiel sirviente que atendió a la reina en su alumbramiento. Al poco tiempo del nacimiento de la niña la Reina enfermó gravemente hasta morir. El rey estuvo muy triste cuidando de su adorada hijita pensando en la pérdida de su amada  Esposa.
         En el Palacio había  una criada que atendía a la Reina,  al morir ésta, la sirvienta daba vueltas por el Palacio, pero no podía  entrar al aposento del Rey. Un día el fiel sirviente que cuidaba del monarca,  debió  salir por un instante para pedir un manjar de nueces para el Rey. Ocasión  que la mala mujer aprovechó para entrar  a los aposentos del Rey, que en ese momento se había dormido, vio a la princesa en su cuna y no viendo nada extraño en ella ni en el Rey decidió raptarse a la niña. Llevándola a una anciana para que la cuidara, al otro lado del bosque, muy lejos del palacio.
         Cuando  el fiel lacayo regresó, se percató  de la ausencia de la Princesa  fue hasta la pieza contigua donde estaba el Monarca dormitando, lo despertó  y le preguntó  por la niña. Desesperados  por esta desgracia, ordenaron buscarla inmediatamente, los guardias de Palacio  buscaron y buscaron a la Princesa pero, todo fue inútil.
         El  Rey  entró  en una gran   tristeza, primero había perdido a su Esposa y ahora le habían raptado a su hija.  La sirvienta, autora del rapto de la Princesa,  se acercó cada día  más y más  al Rey  hasta que logró  sus propósitos, casándose con el Monarca.
         Para sorpresa de la mujer, el rey  siguió solo en sus aposentos y ella pasó  a ocupar una de las alcobas de los visitantes.
         Al poco tiempo trajo al mundo una segunda hija al Rey, Él la vio, examinó minuciosamente dejándola con su madre, entonces ella le pregunto.
         -¿Por qué no llevas  a la Princesa a tus aposentos mi buen rey? 
         El Rey la miró y respondió: -No existe ninguna razón para que yo lleve a la princesa a mis aposentos.
         La nueva Reina  seguía intrigada  porque aún siendo su esposa no se le permitía  entrar en las habitaciones del Rey y jamás lo vio sin su corona. Un día  la reina quiso hacerle cariño en su larga cabellera rozándole la preciosa joya, pero el Rey  muy indignado se retiró a sus aposentos donde lo esperaba su fiel sirviente.
         La intrigante mujer, ahora Reina, no podía descubrir cuál sería  el secreto del rey  que ocultaba tanto.
         Pasó el tiempo y la anciana que vivía  al otro lado del bosque muy lejos del Palacio murió  por los años, quedándose la joven princesa sola sin saber qué  camino tomar, ella    caminó, mucho hasta llegar a un hermoso Palacio donde pidió  trabajo,  la ama de llaves le recibió y la hizo ingresar a los quehaceres de la cocina, pero un buen día la niña que servía  la mesa de los monarcas enfermó,  entonces la Princesa  debió  ir a servirle a los Reyes, la ama de llaves  la arregló  lo mejor que pudo para que fuera bien presentada,  ya que la anciana que la había  cuidado era muy pobre y por lo tanto no tenía cómo presentarse.
         Cuando entró a los comedores los comensales se quedaron extrañados de ver su belleza, más el Rey estuvo muy sorprendido porque le recordó  a su primera Esposa, mirándola muy interesado le preguntó.
         -¿cómo te llamas hermosa niña?
         -¡María! Le respondió  ella, (María  era el nombre que le había dado la vieja que la había criado)
         Su voz dulce y agradable confundió  aún más al rey, recordándole a su primera esposa, que tanto la había amado.

La actual Reina que estaba sentada al lado de su hija también princesa se levantó de su asiento y en forma muy enérgica la mandó  a buscar una tijera,  la joven niña inocente de las intenciones de su madrastra le trajo el artefacto entregándoselo con humildad. Esta sin saber que esa niña era la misma que ella había raptado años atrás, ahora sumida  en sus celos mal infundados, tomó  a María  de su larga y hermosa cabellera,  cortándosela lo más que pudo, todo fue tan rápido,  que el Rey no se percató  de la ira de su mujer, sólo  cuando ya tenía  a la joven con todo un lado sin su hermosa cabellera y entonces  el Rey   en un grito de dolor y alegría  se levantó  también  de su silla. ¡Mi hija!  Exclamó, ¡Es mi hija! Repitió. La niña  se tapaba desesperada la falta de su cabellera para que no le vieran la ausencia de su oreja. El Monarca la llevó a sus aposentos y al entrar, el lacayo exclamó  ¡Es la Princesa!
         La niña le contó a su padre todo lo que había  sufrido. Pero como éste era un hombre de muy buen corazón, perdonó  a la reina que tanto daño había hecho, a la vez la Reina muy arrepentida se disculpó ante el Monarca y la Princesa,  explicándoles que el afán por descubrir el secreto que el tanto ocultaba la llevó a cometer tan vil acción.
         El rey se sonrió y les dijo: ¿qué secreto tan grande que a uno le falte una oreja?
         Soy el Rey Pilón y mi hija también heredó mi defecto que tanto traté de ocultar. Todos rieron y fueron muy felices.




nombre que le había dado la vieja que la había criado)
         Su voz dulce y agradable confundió  aún más al rey, recordándole a su primera esposa, que tanto la había amado.

La actual Reina que estaba sentada al lado de su hija también princesa se levantó de su asiento y en forma muy enérgica la mandó  a buscar una tijera,  la joven niña inocente de las intenciones de su madrastra le trajo el artefacto entregándoselo con humildad. Esta sin saber que esa niña era la misma que ella había raptado años atrás, ahora sumida  en sus celos mal infundados, tomó  a María  de su larga y hermosa cabellera,  cortándosela lo más que pudo, todo fue tan rápido,  que el Rey no se percató  de la ira de su mujer, sólo  cuando ya tenía  a la joven con todo un lado sin su hermosa cabellera y entonces  el Rey   en un grito de dolor y alegría  se levantó  también  de su silla. ¡Mi hija!  Exclamó, ¡Es mi hija! Repitió. La niña  se tapaba desesperada la falta de su cabellera para que no le vieran la ausencia de su oreja. El Monarca la llevó a sus aposentos y al entrar, el lacayo exclamó  ¡Es la Princesa!
         La niña le contó a su padre todo lo que había  sufrido. Pero como éste era un hombre de muy buen corazón, perdonó  a la reina que tanto daño había hecho, a la vez la Reina muy arrepentida se disculpó ante el Monarca y la Princesa,  explicándoles que el afán por descubrir el secreto que el tanto ocultaba la llevó a cometer tan vil acción.
         El rey se sonrió y les dijo: ¿qué secreto tan grande que a uno le falte una oreja?
         Soy el Rey Pilón y mi hija también heredó mi defecto que tanto traté de ocultar. Todos rieron y fueron muy felices.





L A     MADRINA
 (Autor anónimo)

         Había una vez una señora muy, pero muy rica y tenía una vecina que era muy, pero muy pobre. Este  matrimonio pobre recién había  tenido un hermoso niño y pensaban dárselo como ahijado a la señora millonaria. Ésta aceptó el ahijado y le hizo una pequeña fiesta para el día de su bautizo.

         Al poco tiempo el niño enfermó gravemente y falleció, su madre avisó  a la madrina y a la vez, le informó que no tenía  con qué hacerle la mortaja. Entonces  la señora envió  una sábana blanca viejísima y buscó por ahí una cinta celeste, también vieja, para que se la amarraran  a la cintura. En la tarde volvió la pobre mujer a pedirle algo para servir a la gente que la estaba acompañando en el velatorio. La  mujer rica fue a su huerto y sacó  doce hojas de coles, todas de la parte de afuera de las plantas, que no estaban en muy buenas condiciones, y  se las entregó  a la pobre mujer.

         Al tiempo después muere la señora rica y en su muerte cae a una fosa llena de fuego. Sin poder  salir de allí, empezó a gritar desesperada. Su ahijado acudió presto a ella para socorrerla.

         -Yo la sacaré de ahí Madrina. Le gritó, y trajo las doce hojas de coles. Desde la orilla de la fosa, le pasó una hoja para que su madrina la alcanzara y así poderla subir hasta la superficie,  pero como esta era vieja, apenas la Sra. La tomó  se cortó.

         De esta, Madrina, le gritó el niño desesperado, pasándole otra.  Y así fue pasándole una en una hasta completar las doce hojas de col  y todas se cortaron, se quedó muy apenado a orillas de la fosa ardiendo. Entonces pensó. ¡Mi mortaja! ¡Madrina! Le gritó, se sacó  la mortaja y se la tiró a la desesperada mujer.
         Venía subiendo muy bien, él le iba a pasar la manito para ayudarle y ¡Rammm! Sonó  el género viejo al rasgarse, no era más que una sábana vieja y la madrina se fue abajo, con su peso se hundió mucho más.

         -¡Me queda la cinta,  Madrina! Le gritó. ¡Me queda la cinta!
         Y le pasó igualmente la cinta, que era mucho más larga,  ella se tomó con todas sus ansias para salir del fuego que la quemaba. Ya la iba a alcanzar el niño con sus manos, cuando nuevamente ¡Rammmm! Se cortó  la cinta que era también  muy vieja y allí quedó  su madrina consumiéndose en el infierno. El niño  se fue muy triste por no haber podido  salvar a su madrina.

        

EL ALDEANO Y LAS  TRE BRUJAS
(Autor anónimo)

         Había en una pequeña aldea un hombre muy pobre, un día decidió dejar a su familia con mucho dolor  para buscar trabajo en otros lados, su mujer le arregló una merienda y algo de ropa para su viaje, caminó todo el día, de bosque en bosque, en la noche sin tener donde dormir se acomodó en el tronco de un árbol,  justo a las doce de la noche sintió voces, con miedo se quedó allí  en silencio sin mover ni una mano, pronto pudo darse cuenta que se trataba de tres brujas, que tenían su lugar de encuentro en el ramaje donde él estaba durmiendo.
         Después del saludo una le preguntó a la otra que novedades había en su pueblo, esta le manifestó que estaban todos sin agua, pero eso era tan fácil de solucionar porque sólo tenían que ir a la quebrada del ají romper la roca grande, con forma de un ají, y el agua empezaría a correr por todas partes, el pueblo no volvería a sufrir de sequía, las tres brujas se rieron, de saber que un pueblo estaba sufriendo por falta de agua si el remedio era tan simple. Luego la segunda dijo: En mi pueblo también hay falta de agua pero en el caso de nosotros el río cambió su curso y por eso nos quedamos sin agua, lo que hay que hacer es volver el río a su curso anterior, colocando palos y tierra para que así todos también vamos a volver a tener agua. Nuevamente las brujitas se rieron mucho, ahora la tercera, manifestó en mi pueblo se está muriendo la Machi, todo el pueblo llora porque esta mujer tiene la mala costumbre de mejorarlos a todos, y lo único que tienen que hacer es ir a la quebrada del ángel sacar agua de la vertiente y con esa agua la Machi se va a mejorar. Ja ja  todas se rieron mucho por las novedades de su pueblo, se despidieron y cada una regresó a morada.

         El aldeano impresionado por lo que había  escuchado emprendió su viaje muy temprano,   como al medio día llegó a un pueblo en el que hacía mucho calor, la gente en las calles sin hacer nada, conversó con algunos pobladores que le hicieron saber que prácticamente se estaban muriendo por falta de agua, el buen hombre les preguntó si existía una piedra llamada el ají, sí respondieron queda más allá del monte verde que ahora ya no es verde por la sequía, vamos les dijo: fueron todos al monte verde así como avanzaban se iban agregando más personas. Una vez allí el aldeano empezó a golpear la piedra con otra piedra, esta piedra con forma de ají  no quiere ceder, pero entre todos la golpearon hasta cortar la parte de arriba que era como la punta de un ají. En ese instante el agua empezó a salir a borbotones, todos corrieron felices, haciéndole muchos regalos al humilde hombre, que en ningún momento pensó en sacar provecho por divulgar el secreto que por casualidad había sabido. Volvió a su casa para entregarle a su familia tantas cosas que había recibido, para encaminarse nuevamente en busca del segundo pueblo que también estaba sin agua. Después de caminar varios días llegó justo a un pueblo que también estaba falto de agua. Conversó con los pobladores y les dijo que lo acompañaran  a ver  el río, ya no tenemos río dijo uno de los pobladores, pero el río tiene que estar,  y fueron casi todo el pueblo en busca del río  cuando lo encontraron, entre todos cortaron palos del mismo bosque e hicieron volver el cauce anterior regando así el pueblo que había quedado sin agua, todos muy agradecidos hicieron muchos regalos al humilde hombre, carretas llenas de muchas cosas. Nuevamente se encaminó a su hogar donde lo esperaba su esposa con sus tres hijos. Venía con muchas carretas cargadas de regalos,  dejó a su familia regresando en busca del tercer pueblo que tenía a su }Machi enferma,  cuando encontró este pueblo igualmente habló con los pobladores y les preguntó dónde quedaba la vertiente del ángel, le indicaron donde quedaba y solo pidió  un cántaro en el que trajo el agua que mejoraría a la Machi, una vez que la buena mujer se tomó el agua al instante se sintió como si nunca hubiera estado enferma, igual pasó con los pobladores lo colmaron de regalos, llegando a su hogar del último viaje, rico en todo sentido porque todo lo que le regalaron fue demasiado.

 Entonces el  hombre más rico del pueblo no contuvo la curiosidad, y fue a hablar con este aldeano para saber que había hecho para obtener tantas riquezas, el humilde hombre le relató todo lo que había hecho. El hombre rico partió a la mañana siguiente, buscó el árbol  hueco y allí se quedó a pasar la noche, cuando ya dormía profundamente, sintió voces, contento se quedó a escuchar, lo que las brujas comentarían, grande fue su sorpresa, cuando cada una cuenta que su secreto había sido descubierto por un aldeano que no sabían quién era, entonces estas brujas se preguntaron: ¿No estará alguien escuchando nuestras conversaciones? Y bajaron a ver el tronco del árbol encontrándose con el hombre millonario al que sacaron al instante y lo maltrataron tanto que ahí quedó  tirado en el suelo, una vez más repuesto volvió a su casa a muy mal traer.









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