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REGISTRO COLECCIÓN LA PEQUEÑA
LI ISBN 978-956-353-245-6
LA PEQUEÑA
LI EN LAS
LAGUNAS
DE HIELO
LILA LAYERS
SEPTIMO TOMO
Había estado tan dedicada a
Musga o sea a las Atolonias. Como también,
a Tulú el niño de mis sueños y ese
viaje inolvidable a los nueve planetas, con sus
respectivos Dioses, ese sueño maravilloso en la colmena con las
abejas y el viaje tan especial a los nevados de Chillán, que no me había podido detener a pensar en el viaje que hizo
papá a puerto Montt, al sur de Chile,
aunque sólo trabajó en el puerto o sea
en tierra, sin tener la dicha de salir a
alta mar, y por unos pocos días, de todas maneras fue muy grato para él conocer
esa ciudad, y poder ver la entrada y salida de diferentes embarcaciones.
Regresó sin novedad con la esperanza de volver como jefe
de taller del barco en que estuvo trabajando esos días, en lo que se refiere a electricidad,
como también mecánica papá no estaba
contento con su regreso porque él esperaba
navegar, pero se suponía que su trabajo había gustado y pronto lo volverían a llamar.
Caminé por los
bosques en absoluta soledad, todos se habían ido, ya no volvería a ver a Musga,
ni a Tulú el Extraterrestre en su pequeña nave,
con esa capacidad de viajar por el espacio impulsado por energía solar,
recorrer cada uno de los planetas y sus lunas, vibrar entre nubes,
contemplar la belleza del Universo y sentirse en uno de cada uno de
nuestro sistema solar, los nombro para así
sentirme más cerca de ellos, en donde estuve una vez en sueño, en una
fantasía o una realidad, (Mercurio,
Venus, Tierra, Marte, Júpiter,
Saturno, Urano, Neptuno, Plutón.)
En cuanto a mi amiga Carolina después de nuestra estadía
en las termas con su abuela la señora Flandes, lo último que supe de ella fue
que se iría al extranjero con su padre que era un Destacado Diplomático,
pero antes de viajar irían a las lagunas de hielo del Sur de Chile vale
decir “Laguna San Rafael” y toda la
región de los lagos.
En ese estado nostálgico corrí a la cabaña del Maestro
Celestino, y contemplé sus bellas manos en la confección de sus perfectas figuras de madera, se
sonrío al verme, y con cariño deslizó su
mano derecha por mi cabellera enmarañada, contemplé sus ojos azules, y su blanca
y bien cuidada barba que caía sobre su
pecho, captando en esa mirada su gran sabiduría. Dejó sus objetos
que tenía marcados con un pedazo de papel, luego se sentó, invitándome a hacer
lo mismo, me alcanzó otro piso.
Siéntate Pequeña Li, me dijo; lo miré con atención
mientras me sentaba, luego empezó a leer
un libro, qué
tomó desde una repisa “San Juan 16-16. “La tristeza se convertirá en
gozo”. Cuando terminó de leer sentí gran
gozo en mi corazón y mi tristeza se había esfumado, nuevamente me tomó el
cabello con ternura, y manifestó. Corre Li, corre a tu casa que tus padres,
esperan por ti, porque ellos te aman.
Entonces,
salí de esa humilde y hermosa
cabaña donde se guardaban de una manera muy misteriosa tantas riquezas que
sólo se palpaban con el corazón, y saltando en un pie y en otro, me siguió mi
perro eufórico de alegría, adelantándome en un ademán de guía. Y el viento rozó mis cabellos como una caricia del destino,
como un soplo de aliento, como un rayo de esperanza.
Al entrar a casa papá se encontraba en medio del patio y
sorpresivamente me tomó en sus brazos, bailó conmigo pletórico de alegría y me dijo: Pequeña
Li. Me llamaron de la Empresa Naviera para hacer un reemplazo en el barco por
quince días. Yo lo abracé y exclamé ¡papá!
Pero que hermoso, o sea que ahora navegaras
-Sí: Me respondió. Yo bajé de sus brazos, fui hasta mamá
Bella contenta, feliz de viajar al Sur
de Chile. Esa era la promesa y mientras tomábamos él te, papá manifestó; el Técnico electricista sale con su feriado legal y yo
lo voy a reemplazar, además la empresa
me autoriza para llevar un familiar,
aunque generalmente sólo se pueden llevar los familiares cuando el
funcionario tiene un año de servicio en la empresa, esta es una excepción que hacen conmigo para llevarte a ti, Pequeña
Li; terminó diciendo papá.
Yo no sabía que decir, mi felicidad era desbordante.
No me di cuenta cuando llegó el día de
tomar el tren, en las mismas circunstancias que ya lo había hecho antes papá, entre sueño, sentí que papá
me decía, vamos pasando el
puente Malleco. No le
presté atención y seguí durmiendo, en mi asiento de madera del destartalado
tren de pasajeros que nos llevaba a Puerto Montt.
Al venir el día divisé tras la ventana hermosas
praderas, amarillas y verdes, los trigos
ya habían sido cortados y los caminos se cruzaban entre sí, uno que otro jinete
cabalgaba, ya sea hacia el norte o hacia el sur, vacunos pastaban en algunos
potreros y en otros ovejas, incluso uno que otro chancho o puerco, bostecé
aún soñolienta y papá me compró un desayuno al cafetero del tren, cansado de
viajar, se levantó de su asiento y caminó por el coche entre los pasajeros, que
algunos aún dormían.
Oye papa, le
pregunté, cuando volvía, de su paseo por
el pasillo del coche, ¿qué me decías
anoche de un puente?
Ah, sí. Pasamos el puente Malleco, uno de los puentes más
altos de Chile es realmente hermoso, una verdadera obra de arte, si tú lo
vieras, te quedarías extasiada mirándolo, es realmente hermoso, está todo hecho en fierro.
Ya tendré la oportunidad de admirar esa obra de arte
papá, le respondí, aunque lamenté, no
haber podido ver desde el tren, ese puente tan especial, como me lo
describió papá, algo
extraordinariamente bello en su estructura, pero después le preguntaría a mi profesora sobre el puente
Malleco.
En Puerto Montt
No nos dimos cuenta
cuando el tren se detuvo, al final del viaje, ya estábamos
en la Estación de los ferrocarriles de Puerto Montt. Tomamos nuestras
cosas, papá me arregló el poncho con el que iba abrigada y nos
encaminamos al puerto, orillando el mar, a lo lejos divisé un barco enorme que se acercaba a la orilla,
y en medio de jardines había una locomotora a vapor durmiendo el sueño
eterno de los recuerdos, para que nadie olvidara las primeras máquinas a vapor que habían unido la capital (Santiago de Chile) con la ciudad de Puerto Montt, eso me lo
explicó papá, mientras observábamos la
reliquia de museo que se exhibía
allí a campo abierto.
Reseña
del ferrocarril
En 1913 Queda unida la vía férrea del ferrocarril entre Iquique hasta Puerto Montt esto fue una de las obras más importantes del País
históricamente significó el desarrollo del sur de Chile la comercialización de las ciudades, en los productos agrícolas, ganaderos,
forestales. Considerando un excelente medio de transportes para toda clase de
viajeros tanto comerciantes como turistas. Destacándose el tren de pasajeros el
nocturno con coches de Dormitorios de departamentos dormitorios de camarotes,
coche comedor, coche salón de primera, de
segunda y de tercera.
Cuando llegamos a la oficina, papá habló con unos
señores, luego con una señorita y
nuevamente salimos de ahí, antes habíamos pasado por una feria artesanal donde
se exhibían tejidos de lana, de ovejas y
toda clase de trabajos manuales, hechos
en materiales de la zona, como figuras en piedras de oni y otros en cueros,
anduvimos toda la mañana de oficina en oficina, hasta que al fin papá me dijo. Ahora vamos a ir
almorzar.
¿Adonde?
-Le pregunté.
Aquí, en Angelmó.
Me respondió.
Atravesamos la calle y caminamos hacia unos puestos donde
vendían comida, las ollas estaban
hirviendo a la vista de los turistas. “Al rico curanto con chapalele.” Gritaban
unas niñas jóvenes, buenas mozas y muy gorditas.
“Aquí Señor,
al rico curanto” Le decían a papá, las jóvenes mujeres. Yo caminaba a su lado
extasiada, deseando almorzar luego, porque el olor del exquisito guiso me
abrió el apetito, entramos a uno de los puestos. “Bien venidos a
Angelmó” nos dijo la dueña del negocio y una joven nos llevó, pan y servicios,
también ají picante, consultó a papá si quería mosto, yo la miré sin saber qué era eso. “Mosto” papá le respondió que
sí.
¿Qué es eso?
Pregunté.
Él se sonrío y al oído muy calladito me dijo.
Es vino. En ese instante la niña
volvió y le consultó, ¿Blanco o tinto?
Papá movió la cabeza como si le diera lo mismo o no
supiera cuál elegir, después de unos segundos
respondió, tráigame tinto.
¿Y la niña?
Consultó la joven dirigiéndose a mí, papá me miró luego respondió un refresco, yo me quedé esperando mi bebida, mientras tomé
un cuchillo y corté un pedazo de pan,
en ese instante una señora muy gorda,
con un delantal floreado y una blusa blanca apareció con dos enormes platos vagueando y colmados
de cholgas, almejas longaniza, pollo, y
carnes, chapalele y milcao, dijo sonriendo. “Aquí
viene el rico curanto a la Chilena” Dejó los platos en nuestros puestos y se regresó, para el fondo del local, la joven nos trajo la bebida y el mosto, con
unas copas dejándolas en la mesa, con
una sonrisa se retiró igual que la mujer gorda que nos trajo los platos con
curanto. Es el mejor curanto que he comido en toda mi vida, dijo papá,
pasándose una servilleta de papel por la boca,
para luego gustar del rico mosto.
Salud, Pequeña Li.
Me dijo: Eufórico
y yo, choqué mi vaso con el suyo y
respiré profundo tocándome mi estómago que lo sentí un tanto pesado con el opíparo guiso.
Pedimos la cuenta y nos despedimos. “Que disfruten su paseo nos dijo la buena mujer”
EN EL BARCO
Llegamos al
muelle y entramos a un enorme barco, el mismo en que papá
había trabajado la vez anterior, yo contemplé extasiada su estructura,
inmediatamente papá entró por una puerta estrecha y bajamos por una
escalera también estrecha, él iba adelante y yo lo seguía con cuidado, pisando
peldaño por peldaño, el ruido era ensordecedor, era la parte
de atrás del barco, donde iban todas las máquinas. Los motores estaban
funcionando, papá entró
a un taller mecánico y habló con uno de los mecánicos. Se saludaron y salieron para bajar otra
escala también estrecha, en estructura
de metal igual que la anterior, allí
presentó al electricista que papá
iba a reemplazar, conversaron casi a gritos, para poder
escucharse ya que el ruido de los motores era infernal, aquí en la popa están estos dos motores trabajando, independiente uno del otro, le indicó el electricista de planta y acá están
los otros cuatro auxiliares terminó
diciéndole.
Después de recibir
algunas instrucciones, uno de los tripulantes nos acompañó a nuestro camarote, regresando por las mismas
escaleras metálicas y angostas, luego atravesamos la rampa del barco para
dirigirnos a una construcción de cuatro pisos donde estaba el puente de mando,
los camarotes, los comedores, salones de estar y las terrazas, yo subí
las escaleras corriendo y en una de ellas había una señora rubia de ojos
azules con delantal blanco limpiando los escalones con unos líquidos de un olor
más bien fuerte, pero no desagradables, al darnos la pasada se
sonrío, yo también la miré con simpatía, papá venía
con el mecánico conversando del barco, este trasbordador le decía tiene cien de manga, hasta ese momento yo había escuchado unas cuantas palabras totalmente
desconocidas para mí, cuando llegamos al tercer piso, entramos por un pasillo angosto con puertas por ambos
lados, una de las puertas estaba abierta, en la que se veía un camarote, una mesa con un asiento apegado
a las paredes del barco y al fondo otra puerta este es el baño dijo nuestro acompañante abriendo al instante la puerta, avancé
y al fondo estaba el lavatorio
reluciente de limpio y un espejo grande, me
di vuelta y atrás quedaba una
ducha tras una floreada cortina celeste,
sentí ese olor característico a
limpieza, emanados del jabón, perfumes,
shampoo y todo lo que se encuentra en un baño, dejamos nuestras cosas sobre una silla, luego
papá dijo. Mientras se lavaba las manos. Sólo disponemos de una sola cama, y me miró, el tripulante le respondió al instante. Ese
problema se lo soluciona El Comisario.
Yo lo miré intrigada y él se
percató de mi curiosidad, entonces me
explicó.
El Comisario es el
que tienen más grado que el Mayordomo y soluciona los problemas administrativos
del barco.
Luego manifestó, ahora yo me voy, se despidió y lo vi
perderse por el estrecho pasillo, no habían pasados diez minutos salimos con
papá por pasillos y escalones hasta encontrarnos frente a una oficina que decía “Comisario.” Nos recibió un joven alto de bigotes, muy atento. ¿Cómo
se llama su niña? Nos preguntó después
del saludo. Le decimos Li, respondió papá. Lo miré y le sonreí, entonces le
dije, ¡Hola! Hola me respondió él, desde
ese mismo día nos hicimos muy amigos.
-Yo le voy a
instalar una litera para que duerman más
cómodos. Le manifestó a papá. Nos despedimos y empezamos a descender escaleras nuevamente
y nuevamente nos encontramos con la señora rubia que ya estaba terminando de
limpiar el último peldaño de una de las escaleras. Un
joven gordo de pantalón negro y
camisa blanca venía subiendo
encontrándose de frente con nosotros.
¿Es usted el reemplazante del maestro Muñoz? Nos
preguntó.
-Sí, le respondió papá, y luego el joven le preguntó por
mí. Es mi hija, manifestó él, que me acompañó
para conocer el barco y el mar especialmente la laguna San Rafael. Yo
soy Maximiliano, se presentó el joven gordo, y soy uno de los monitores, el encargado de los pasajeros en
todos sus aspectos, también hago de
show-men o sea que estoy a cargo de la
parte divertida y entretenida que le
ofrecemos al público en la navegación por los canales hasta llegar a la laguna
San Rafael y contemplar el glaciar.
Es un placer conocerlo le dijo papá sonriente,
permiso, y seguimos en dirección a
las máquinas, el monitor siguió
subiendo sus escalas, pero íbamos por la mitad de la rampa cuando
apareció nuevamente este joven gordo de
nombre Maximiliano, venía corriendo y
con la respiración entre cortada, le
dijo a papá. Estaba pensando que en vez
de llevar a su hija a los talleres es mejor que la deje acá en los pioneros, papá lo miró
complacido, luego se dirigió a mi consultándome, lo que acababa de insinuar nuestro recién conocido, Yo
acepté pero antes pregunté que
son los pioneros. Bueno dijo el gordito carraspeando en una sonrisa, y colocando un pie adelante del otro, en uno de los pisos explicó, hay un
salón con butacas donde van los
pasajeros y ese es el pionero “A” y
en el segundo piso visto desde acá está el pionero “B” También un salón
con butacas donde van los pasajeros que
viajan. Algunos al puerto de -Chacabuco y otros a la laguna San Rafael.
Terminando de decir esto me tomó de la mano y regresamos a la parte alta del
barco, subimos escalas, pasamos por
oficina y luego manifestó. Vamos a ir
por los pasajeros que deben embarcarse ahora en la tarde, para zarpar lo antes
posible, y así fue como salimos del barco y nos dirigimos a la oficina de
embarque en tierra firme. Allí había una
gran cantidad de gente, adultos jóvenes
niños y viejos, cada uno traía
maletas, bolsos, mochilas, cámaras fotográficas e incluso filmadoras, un
ir y venir, de un lado a otro, personas que hacían preguntas, unos sentados, otros de pie, algunos con ponchos y
otros con gorros de lana. Personas también
extranjeras de diferentes países
hablando diferentes idiomas, Maximiliano caminaba conmigo de la mano y me presentó al otro monitor, yo soy Rafael me dijo, pasándome su mano derecha en ademán de saludo
y riéndose chistosamente, dio una vuelta sobre sus tacones, alto y delgado, su
figura ágil y dinámica me recordó a Rufi mi gran amiga hormiga, pero ahora no estaba en un hormiguero, sino en la
ciudad de Puerto Montt, lista para partir en un enorme barco, a la laguna San
Rafael, la laguna de los hielos.
Rafael y Maximiliano empezaron a comunicarse por un alto
parlante con los pasajeros, dando instrucciones, primero avisaron que todos
debían pedir butaca y uno a uno se
fueron desplazando hacia un escritorio y una señorita fue atendiendo a los viajeros,
luego debieron de entregar los equipajes, para que fueran llevados al
barco, y al final debieron pedir la tarjeta de alimentación, así en todo esto pasó largo rato,
pero yo estaba muy entretenida observando todo este ajetreo, y más aún
la cara de felicidad que denotaba cada turista.
UBICACIÓN DE LOS PASAJEROS
Ahora nos
dirigiremos hacia el barco, anunció
Rafael y explicó a la gente por
cual puerta debían salir, Maximiliano
avanzó adelante y Rafael más atrás, siempre contestando preguntas y más preguntas
a los turistas, yo caminaba ahora
al lado de Rafael, la gente empezó a
caminar primero por la rampa del barco, todos iban extasiados contemplando el
panorama totalmente desconocido para la mayoría
de las personas. Una vez que estuvimos en el segundo piso entraron al pionero B como
se llamaba el salón de butacas y allí
fueron ubicando uno a uno cada pasajero, a ti también te vamos a dar una
butaca Li, me dijo Rafael, luego siguió diciéndome. ¿Te llamas Li? Y
sentí mi apodo tan frío que le respondí.
-No-
-¿No? - Me respondió.
Lo miré muy fijo a
los ojos, sin saber si decirle mi nombre o mi sobre nombre, entonces le
manifesté. Yo me llamo Lindaura.
Ah,
respondió, haciendo una
reverencia, ¿Es por eso te dicen Li?
Sí, le contesté, pero también me dicen Pequeña.
Ah, dijo otra vez, o sea
que tú eres la Pequeña Li.
Sí, le contesté nuevamente. Yo soy la Pequeña Li.
Muy bien manifestó.
Esta será tu butaca me indicó uno de los
asientos. Entre todo el tumulto de
pasajeros salió casi corriendo en su constante hiperquinecia, porque realmente era hiperquinético y
cuando caminaba lo hacía inclinado hacia
delante, dejando la parte final de su columna vertebral muy notoria hacia
atrás.
En todo este enorme ajetreo y distribución de gente se pasó la tarde, ya
entrada la noche zarpamos rumbo a los canales, para después de varios días
llegar a la Laguna de los hielos. Papá
vino por mí y nos fuimos a nuestro camarote. Después de acomodarnos nos trajeron la cena que estaba realmente
exquisita, mientras cenábamos le pregunté
a papá por varias palabras que le
decía el jefe de máquinas y yo no conocía. ¿Qué es a babor?
Ah respondió papá, a babor, es el lado izquierdo
del barco y a estribor es el lado derecho, siempre que esto sea de popa
a proa.
Bueno manifestó papá mientras cortaba un pedazo de pan,
eso es justamente desde atrás, porque popa es la parte de atrás del barco y proa
es la parte de adelante, y la
manga es el ancho y la eslora es el largo y el costado se llama banda. Terminamos de comer y papá se tendió en la
parte inferior de la litera, yo me quedé
un rato observando un calendario con una mujer a medio vestir que había detrás de la puerta.
Si gustas, puedes
ir a dar una vuelta por el barco.
Me dijo papá. Acto seguido salí
casi corriendo y pasé por la oficina del Comisario, ese joven buen mozo
de bigotes.
Hola Li, me saludó. Hola
Señor Comisario, le respondí
quedándome a observar sus movimientos desde afuera, vi que hurgaba con
unas llaves en un estante, desde
allí sacó un paquete de galletas y me lo regaló, le di las gracias y salí corriendo buscando la salida para llegar
a los pioneros donde estaban los
turistas, sentí música y cánticos, adelanté mis pasos y a medida que
avanzaba los cánticos se oían más fuertes,
RECEPCIÓN DE LOS PASAJEROS
En uno de los
pioneros le estaban dando una
recepción de arribo a los pasajeros, que
consistía en un pequeño cocktail, un vaso de licor y algo así como tres galletas
por personas yo tenía mi paquete de galletas que me había regalado el Comisario, en ese momento al ir entrando Rafael el
monitor, me pasó un vaso de bebida, me senté
en mi butaca que me habían
designado y empecé a disfrutar del espectáculo, el maestro de
ceremonia era Maximiliano ayudado por
Rafael, ellos anunciaban los números y
también actuaban. Maximiliano y Rafael
cantaban y bailaban, incluso contaban
chistes pero además tenían dos músicos. Un
Chilote Jorge que interpretaba música
Chilota tocaba muy bien la guitarra y su
voz era bien especial, muy adecuada para
el folklore. También lo acompañaba otro
guitarrista, Gerson tocaba excelente la guitarra, el venía de Puerto Montt, y tenía estudios de música, más serio y con sueños para ser algún día un
músico famoso, Jorge se conformaba con su música chilota le daba fuerte a la
guitarra y fuerte a los cánticos, el
público los aplaudía, con alegría y ellos seguían su show con más entusiasmo, después bailó
Maximiliano un baile de zapateo argentino malambo y Rafael le imitó al cantante Español también de nombre
Rafael, todos aplaudían también cantaron los dos juntos acompañados por los dos
guitarristas, la gente se sentía muy feliz con este show hasta que avanzada la
noche lo dieron por terminado.
Al final los turistas
se presentaron unos con otros, los que
estaban a su lado entonces yo saludé a
una señora que estaba a mi lado derecho pero ella no me pudo decir nada porque
era alemana y a mi lado izquierdo había un caballero también extranjero pero
hablaba algo de Español. Yo soy suizo, me dijo
y me presentó a su señora una
dama trigueña muy buena moza, ella solo se sonrío porque tampoco hablaba el
castellano el señor era muy chistoso y bueno para reír y hacer bromas.
Muchas personas después que se
presentaron se quedaron haciendo grupos y conversando.
Yo salí
casi inadvertida y subí a mi camarote, papá ya dormía, con mucho cuidado subí a mi litera de arriba, me coloqué
el pijama y me quedé
profundamente dormida ya era muy tarde.
Desperté temprano, inquieta, sintiendo el vaivén del
barco, habíamos navegado toda la noche, fue muy grato dormir, como si una mano
misteriosa nos hubiera estado meciendo en una cuna. Rápidamente nos levantamos, papá se fue con
el personal de servicio, yo estaba con él cuando pasó por ahí Maximiliano, se acercó a nosotros y le
comunicó a papá que me llevaría a los
comedores para compartir con los pasajeros, a
lo que papá asintió con placer. Subimos al último piso donde
estaban ya los pasajeros desayunando,
todo lo que estaba viendo en ese momento era para mí muy novedoso, jamás
había navegado y ahora lo estaba haciendo por los canales del sur de Chile,
vale decir al fin del mundo, una vez que terminé de desayunar y el monitor bajó a los pioneros, me fui a una
de las terraza, para contemplar el mar, me sujeté de una de las barandas y
observé hacia un lado el mar, el inmenso mar, cuyo nombre es del Pacifico, se
veía como dice su nombre, tranquilo y sereno y mientras el barco avanzaba iba
dejando una estela, como si fueran velos
de tules blancos, flotando sobre el agua, de pronto divisé una gran masa de
hielo que avanzaba por el costado del barco en sentido contrario, era hermoso,
dando visos de varios colores, tornasoles en violeta, celeste, hasta rosado, no
sé cuánto rato estuve contemplándolo, fascinada, luego caminé
hacia el otro costado del barco para contemplar las montañas, parecían
montañas vírgenes, me dio la impresión que eran impenetrables. Luego bajé pasando por uno de los pionero, entre
turistas por todos lados, algunos contemplando el paisaje, otros contemplando
el mar, otros en la terraza tomando bebidas grupos de personas conversando,
allí en uno de los pioneros estaba Maximiliano, le conté lo hermoso que era ese
bloque de hielo, el me miró sonriendo y
me dijo esos bloques de hielo se llaman iceberg, y se forman por el
desprendimiento de la masa de un
glaciar, al hacerlo producen un
estruendo tremendo, luego flota en el agua un diez por ciento y un noventa por
ciento queda por debajo del agua, son muy peligrosos para la navegación, chocar
con un iceberg puede ser fatal para el
barco, Corrí por todas las dependencias, escalas arriba
escalas abajo, los comedores estaban en los últimos pisos, por las noches había
una discoteque, donde la gente iba a bailar pero yo no fui nunca, a esa hora ya estaba durmiendo
EN EL GLACIAR.
No me di
cuenta como pasaron los días navegando, hasta llegar al glaciar, no puedo
explicar lo grandioso, maravilloso poder contemplar los enormes bloques de
hielo, como una gran ciudad de rascacielos, pero esto eran torres enormes de hielo,
en diferentes formas dando reflejos de diferentes tonos, todos los pasajeros
estaban extasiado contemplando una de las maravillas naturales, más grandes del
mundo, los turistas empezaron a embarcase
en pequeños botes con sus respectivos
salvavidas, hasta acercarse lo que más pudieron a los bloques de hielo, allí tomaron wikis con el mismo hielo extraído de la laguna,
que por cantidades flotaban alrededor de
los botes. Yo no consumí el licor,
Rafael tuvo la precaución de llevar café en un termo, lo que compartió
conmigo una rica taza pequeñita eso me quitó el frio. Regresamos al barco, todos venían fascinados,
de haber contemplado tanta belleza, al
fin del mundo.
El regreso al puerto fue lento, muy placentero
contemplando el paisaje, e l inmenso
mar, montaña, mar y cielo. Una
señora dijo, nunca me había sentido tan cerca de Dios, el haber estado aquí es
como ingresar a un templo lleno de paz,
de amor, de belleza, respirando un aire puro, sentir como si flotáramos
en la atmosfera pura y cálida como si los Dioses nos sostuvieran en sus
respiros de diáfanas tardes del
Universo.
REGRESO AL
PUERTO
Venía fascinada con el viaje, atravesamos la rampa del barco
para pisar tierra firme en el malecón
Allí había mucha
gente esperando la salida de otro
barco, un gran tumulto de personas que
iban y venían, yo estaba de la mano con
papá, un tanto asustada por esta gran cantidad de viajeros con
bultos, voces diferentes, equipajes, algunos gritos, se te quedó
el bolso gritaba un caballero, un niño gritaba por su pelota, pero de pronto vi pasar a un matrimonio con
una niña de la mano, y pensé en Carolina mi amiga, la nieta de la señora Flandes, hacía tanto tiempo que no la veía, por un instante sentí nostalgia,
me detuve un momento y papá, me tomó
fuerte de la mano diciéndome apúrate,
Li. Pero igualmente casi no
podía avanzar, por todo el tumulto de personas.
En ese momento el barco que parecía estaba listo para zarpar
empezó a pitear, Entonces dije. Papá quiero ver por más tiempo ese barco blanco
como una novia y con muchas ventanas, su piteo era como un cántico. Nos
quedamos a orillas del muelle. La gente
empezaba a subir, cuando
sentí que alguien decía
mi nombre, no voltee la cabeza sólo pensé quién se llamará igual que yo y suspiré, pero sentí mi nombre
por segunda vez, me pareció la voz de
Carolina, entonces miré, sí ¡Carolina
que alegría, mi amiga, mi gran amiga! nos
abrazamos, papá nos miró, más allá estaban los padres de carolina, ella venía
con su mamá y su papá , me extrañó no ver a la señora Flandes, me hablaba
atolondrada.
Vamos a un paseo por los lagos, como también alcanzaremos
al glaciar de la laguna san Rafael. Me dijo. Porque papá se va al extranjero,
pero antes decidimos hacer este viaje.
¿Y tú Pequeña Li?
Cuéntame ¿Qué haces aquí? Donde menos pensaba encontrarte.
Yo les conté lo de papá y del barco en que habíamos
viajado, luego corrió conmigo donde sus padres diciéndoles, papá quiero ir
con la pequeña Li en este viaje. Ellos me saludaron con cariño, el
matrimonio se acercó a papá para
saludarlo con mucha diplomacia, era un matrimonio muy especial, yo los miré un
tanto cohibida, siempre me sentía muy
tímida frente a terceras personas, a ellos no los conocía, en ese momento sentí
mi cara roja, no sé por qué siempre me pasaba lo mismo, me enrojecía por
cualquier cosa, especialmente cuando estaba con los familiares de Carolina, sus
padres se sonrieron, me miraron y luego miraron a papá, también miré a papá, fueron miradas, pero en esas miradas no se necesitaron
palabras. Carolina quería que fuera con
ella en ese barco hermoso, sus padres parecieran aceptar la petición, papá
también recibió el mensaje por las
miradas, yo estaba desesperada, era algo así
tan improvisto si todo fue tan rápido, cuando la gente ya se estaba
embarcando. Entonces el papá de Carolina que era un Señor muy alto imponente, con
mucho desplante, infundiendo un gran
respeto, dijo.
Bueno que dice Ud.
Señor San Martín. Mi hija quiere viajar en compañía de su hija por los
lagos del sur de Chile nuestro país, en este barco de turismo.
Yo miraba a papá,
no sé qué cara tendría en ese momento, él me miró en silencio y todos lo
mirábamos esperando una respuesta
positiva, especialmente Carolina, Ella y yo teníamos nuestra cabeza hacia
arriba pendiente de su respuesta, luego
dijo: tomándose la barbilla. ¿Qué va a decir mamá Bella? ¡Nada papá! Le
respondí, nada, le volví a decir. Bueno,
si tu amiga Carolina y sus padres te invitan puedes ir sin problemas, acto
seguido la mamá de mi amiga corrió conmigo hasta la oficina de venta de pasajes
para solicitar un pasaje para mí. Papá se quedó en el muelle con el papá de
Carolina. Nosotras acompañamos a la mamá hasta que conseguimos el pasaje y casi
corriendo llegamos nuevamente donde
estaban ellos. Entonces escuché a papá que decía, yo tengo acá para quince días más, la niña ya
hizo un viaje, lo disfrutó bastante, pero si vuelve a hacerlo pienso que se va
a aburrir, le agradezco mucho la
invitación que le han hecho, terminó
diciendo papá. Fuimos por mis cosas al barco donde estaba trabajando papá, no
eran muchas pero igual yo las iba a necesitar, todo esto fue de muchas
carreras, al regresar nos despedimos. Adiós
papá le dije, a pesar de estar
tan feliz igual me embargó una gran tristeza, al separarme de él.
Caminamos adelante con mi amiga casi solos los cuatro
porque todos los pasajeros se habían ubicado en el barco, un asistente vino a
recibirnos, para indicarnos el camino.
LLEGADA LA
NOCHE
Como a Carolina le gustaba leer, especialmente cuentos
sacó de entre sus cosas un libro con cuatro cuentos de princesas los que
empezamos a leer.
No nos dimos cuenta cuando nos
quedamos dormidas, con el vaivén del barco y con todas las atenciones del
matrimonio, la mamá de Carolina se preocupó de
arreglarle su ropa en el clóset,
yo coloqué lo mío en un lado, además era tan poquito.
Al día siguiente
la Tía vino muy temprano a despertarnos, aún traía
su bata de levantarse puesta, era de un color palo de rosa, yo fui la primera en despertar, Carolina se restregaba los ojos, ella la mamá
nos preparó la ducha, nos pasó
jabón y todo lo necesario, luego entré
yo primero, salí con el pelo mojado, entonces ella me cubrió con una tohalla grande envolviéndome
amorosamente y en el pelo me colocó otra tohalla más chica, eso me hizo
recordar a mamá Bella, y nuevamente sentí una gran nostalgia,
Después de secarme sacó de la maleta de Carolina un vestido de color
rosado, mirando a su hija le manifestó.
Este traje se lo
vamos a colocar a la Pequeña Li.
-Sí, mamá. Respondió,
aún casi durmiendo.
Luego sentándose
en el camarote dijo, Te ves Bonita y de
un salto entró a la ducha, yo ya estaba
lista peinadita y perfumada, cuando Carolina
salió del baño, su mamá hizo lo
mismo con ella, envolviéndola con la tohalla y ayudándola a vestirse, una vez
que estuvo lista la miré detenidamente, con su pelo negro con chasquilla y un
vestido azul rey se veía hermosa tan
hermosa que parecía una princesa egipcia, pero no me atreví a decírselo.
LA HORA
DEL ALMUERZO
Las mesas estaban todas con manteles blancos muy blancos y sobre el mantel una carpeta de
color azul, los puestos ya estaban con la vajilla,
nos sentamos los cuatro en la mesa designada para nosotros, un garzón
con pantalón negro y una chaqueta
color granate oscuro vino a ofrecer el
vino y las bebidas, El tío pidió un
ciento veinte, creo que es un concha y toro,
luego nos explicó el origen del
vino, nosotras las mujeres consumimos bebidas, el garzón volvió con una bandeja, en la que traía las bebidas y el vino y en el brazo un mantel
blanco, sirvió los vasos , con mucha elegancia, cuando terminó de servir el último vaso había otro
garzón esperando con una bandeja con
tazones vagueando, era el primer plato de sopa caliente, una crema de
tomates, nos dejó a cada uno
servido y se retiró haciendo una reverencia, entonces Carolina
tomó la servilleta y se la colocó en la falda, yo hice lo mismo, luego el
papá nos ofreció pan, que había en una panera al centro de la mesa. Saqué una
rebanada dejándola en mi plato de servilleta que tenía a mi izquierda. Había tanto servicio que no sabía cuál tomar,
entonces Carolina me dijo, es la cuchara
más grande, ¿vez? Y me mostró la suya, nuevamente vino un garzón a retirar
los tazones de la crema. Mi amiga levantó la servilleta que tenía en la
falda se la pasó por los labios y luego tomó su vaso,
mirándome manifestó, ¡salud Pequeña Li! Repetí lo mismo, levanté la servilleta me la pasé por mis labios, la volví
a su sitio y tomé la copa, todo esto era para mí un mundo nuevo, la gente hablaba
despacio, en un tono casi melódico, y
los garzones parecían desplazarse en la
punta de los pies. Cuándo nosotras dijimos salud, los papá de Carolina hicieron
lo mismo, brindaron el vino que tenían servido en los vasos, estos vinos son
muy ricos, dijo papá de Carolina
Yo manifesté que mi
papa tenía unos viñedos y todos los años
yo disfrutaba mucho con la vendimia, Sí me respondió el tío.
Cuéntanos
Pequeña Li. ¿Cómo es eso de la vendimia?,
Sí, intervino la tía Camila.
Nosotros no tenemos idea como se hace el vino
Yo me sonreí porque eso yo lo había vivido
desde que nací, la vendimia para mí no
era ningún misterio, luego les dije que cuando termináramos de almorzar les
contaría todo sobre la vendimia y todo lo que se sacaba de las uvas, era muy
hermoso ver el trabajo de una vendimia.
Ellos quedaron muy interesados en que yo les
contara como se hacía el vino, pero no solo el vino, porque de las uvas se
sacaban varios productos, mientras hablaba tuve la precaución de no tomar
bocado, porque con la boca llena no se debe hablar, es una falta de respeto
para el resto de los comensales, en eso regresaron los garzones con el segundo plato, lo sirvieron por la
derecha y nos colocaron más pan
tomándolo con unas cucharas, en la mesa
había de todo, platillos pequeños con
mantequilla, salsas, ají y ensaladas, sin que me dijeran elegí el cuchillo y el tenedor más grande, había
uno más chico. Cuando los padres de
Carolina empezaron con el Segundo plato, empecé yo, el cuchillo en mi mano
derecha y el tenedor en la izquierda, era carne mechada con puré de papas de
esas papas del sur, tuve la precaución
de empezar por mi lado, con mucho
cuidado, Mamá Bella siempre me leía el manual de Carreño, a mí no me gustaba
cuando me leía, pero ahora eso me estaba sirviendo mucho, fui midiendo mi
tiempo para terminar al mismo tiempo que los demás, cuando ya estaba por
terminar, sabía que tenía que dejar la
política o sea un poco en el plato o sea
dejar el resto, tampoco debía ladear el
plato eso no era correcto, y lógicamente menos por ningún motivo pasarle el
pan, como igualmente no hacer sonar la vajilla con el servicio, si hacía eso
pensarían que había quedado con hambre y los garzones me traerían otro plato,
cuando ya estaba totalmente satisfecha.
Estábamos
terminando cuando un niño de otra mesa empezó a llorar desesperadamente, todos
miramos que pasaba, la mamá salió con él corriendo, cuando vino el garzón le preguntamos que le había pasado al niño, nos manifestó
que lo habían llevado a la enfermería porque se había cortado un labio, que no
era grave, pero igual estaba sangrando,
el niño fue muy imprudente al llevarse el cuchillo a la boca, eso nunca se debe
hacer, El garzón retiró los platos, volviendo
con los postres, antes nos ofrecieron, flanes, fruta, leche asada, o
panqueques con manjar o miel, todos pedimos panqueques, mire mi servicio que quedaba.
¡Ese es para
el postre!, manifestó Carolina dirigiéndose a mí. Cuando nos trajeron el postre
tuve la oportunidad de ocupar el servicio chico. Pero aún quedaba una cucharita
pequeña, era para el café después del postre, los tíos tomaron café y luego
les trajeron un bajativo, que
consistía en un cocktail dulce con licor.
EN UN SALON DEL BAR
Nos retiramos de
los comedores para contemplar el hermoso paisaje, sintiendo el vaivén del barco
como se iba abriendo camino sobre las tranquilas aguas del Pacifico, en busca de esa famosa laguna San Rafael, un enorme
puñado de agua en medio de ese enorme glaciar,
navegar y navegar, ver cielo, cielo y mar, el aire que nos envolvía era como el
respiro de Dioses que nos sostenían en un suspiro de amor, un paraíso entre nubes que nos cobijaban
en un pedazo de cielo, mi pecho acongojado contemplando esa maravilla terrenal,
cubierta de ese mar tan grande
sereno y tranquilo, solo un leve oleaje
como si estuviera danzando al compás de una música creada por ángeles, recorrimos
la terraza para contemplar al lado
opuesto la gran floresta, montañas impenetrables de un intenso verdor, todo se veía
tan tranquilo, una paz que solo Dios es
capaz de crear.
Después de contemplar tanta belleza nos fuimos a uno de
los salones del bar los sillones eran grandes
forrados en cuero color oscuro, las mesas pequeñas, al centro de varios
sillones, nos sentamos los cuatro en cuatro sillones, el papá de Carolina fue al mesón pidió cocktail para él y su esposa, para
nosotras bebidas, el salón estaba
repleto de pasajeros. Una vez que el tío
tomó asiento yo le conté que
cuando veníamos viajando con mi papá él me habló
de un Puente, un puente muy hermoso.
Ah me respondió: el único Puente extraordinariamente hermoso que une el sur de Chile con la parte
central es el Puente Malleco. Sí respondió Carolina una vez papá me habló de ese Puente, fue declarado Monumento Nacional
en su época fue uno de los más altos del
mundo.
¡Del mundo! Manifesté, entonces debe ser algo monumental.
Sí, es algo realmente extraordinario intervino la mamá de
Carolina, el tío prosiguió, imagínense
ustedes, mide ciento dos metros de alto, pero en el norte de Chile existe otro
Puente tan alto como este que mide ciento tres metros de alto, o sea lo
aventaja solo por un metro más. Este puente
de Collipulli mide cuatrocientos metros de ancho.
Qué lástima yo venía durmiendo cuando papá me dijo, no
pude despertar además era de noche.
No puedo negar que te perdiste algo realmente espectacular.
¿Y cuándo fue
construido? Fue construido el año 1890.
¿Y quiénes lo
construyeron?
Siempre se decía que lo había construido Gustavo
Eiffel, porque lo construyó la siderúrgica Gala Schneider, también de
Francia París Gustavo Eiffel participó en la licitación por un valor más alto pero
fue la Empresa Schneider que adquirió
el proyecto cuya propuesta en acero dulce y roca con una estructura
sólida como un gigante sobre ese tremendo barranco dando paso al ferrocarril
hasta el sur de Chile
O sea que si
no existiera ese hermoso Puente no habríamos llegado hasta Puerto Montt.
Exactamente
Pequeña Li, fue una gran hazaña tecnológica
esa fue la realización de un gran sueño, tanto del gobernante como también de los habitantes del sector que no contaban
con el servicio de trenes en esa época único medio de transporte más importante de la Nación.
¿Y de quién
fue esa hazaña en ese tiempo?
Ah sí, ya recuerdo
la gran hazaña fue del Presidente de ese entonces Don José Manuel Balmaceda en el año 1890 la obra demoró tres años.
Una pregunta más.
Pregunta todo lo que quieras Pequeña Li.
-¿Todo lo hizo la Empresa Francesa?
-No, el diseño lo confeccionó un Ingeniero Chileno Aurelio
Lastarria. Ah entonces fue diseñado por un Ingeniero Chileno, una obra tan
especial como la misma Torre de Eiffel.
Tú lo has dicho, Pequeña Li, manifestó la tía
Camila.
Yo estaba realmente fascinada con todo lo que
nos decía el papá de Carolina sobre el
Puente del río Malleco. Y la mamá lo confirmaba.
Como dije antes, las piezas fueron traídas en barco y en
el territorio se unieron con pernos y más pernos, existen en la zona una molinera el Globo lo que facilitó el traslado de la harina a diferentes lugares, con este gran medio de transporte como fue
en ese entonces La Empresa de Ferrocarriles del Estado.
La molinera el Globo pertenecía a una
familia Bunster siendo los más
beneficiados con este tremendo Adelanto.
Toda esta información que nos dio el papá de Carolina fue
para mí muy importante ahora entendía por
qué mi papá quería que yo viera esta gran obra.
Pasó la tarde como una dulce brisa acariciando nuestros rostros
en el vaivén de las aguas, mientras el barco danzaba como una Hermosa bailarina
en una pista de hielo, como digo, para
mí era estar en un pedazo de cielo, cobijados bajo el divino manto de la bella naturaleza del fin del mundo,
después de la cena nos retiramos a
nuestros camarotes, los tíos tenían una cama de dos plazas, esa noche
tendríamos que pasar el canal del corcovado, como haríamos la travesía de noche no nos daríamos
cuenta de lo fuerte que son las olas y lo mucho que se mueve el barco, dicen
que es muy peligroso, las embarcaciones pequeñas generalmente sucumben, no
deben arriesgarse, y en estas embarcaciones grandes los pasajeros no se sostienen
en pie, por eso generalmente se atraviesa
de noche.
LOS MISTERIOS Y SUS FANTASÍAS
¡Pequeña Li, despierta! ¿Por qué se mueve tanto el barco?
–Seguramente estamos pasando el Corcovado.
Vamos a mirar como
son las olas, ¡pero no me puedo sostener! Me caigo, ¿Estaremos en peligro? No,
yo pasé el corcovado una vez con papá, él me contó que el golfo Corcovado aquí al sur de Chile es un gran brazo de mar.
¡Sujétame Pequeña Li! ¡Que me caigo! Ya como sea
caminemos, ¡No puedo! Sujétate fuerte. ¡El
barco se va a dar vuelta! ¡No grites, si siempre es así! Por eso lo pasan de
noche, así los pasajeros no se dan
cuenta ¿Es peligroso? Ya te dije antes,
creo que sí, que es peligroso ´pero la experiencia de los navegantes ya han superado toda clase de peligros. Mira
ya estamos afuera. ¡Cuidado! ¡Esa enorme ola se nos viene encima! hay cuidado
me resbalo ¡sujétame! Estoy atrapada en esta enorme ola. Dame la mano no te
sueltes, hay no puedo, tómame firme más
firme, así de mi cintura, ¡Carolina! ¿Dónde
estás?
En medio de la oscura noche las niñas imprudentes fueron
alcanzadas por una Hermosa mujer de una
larga cabellera de hilillos de oro, la oscuridad no les permitía verla pero pudieron sentir su buen corazón llevándolas
en sus brazos a otro barco, allí las protegía
y les contó que ese golfo el
Corcovado era realmente peligroso,
especialmente para las embarcines pequeñas, no así para el barco en que venían viajando ellas.
¿Si no es peligroso por qué nos sacaste? Porque ahí
donde ustedes estaban a la orilla si, arriesgaban que la ola las
derribara y las envolviera como un juguete
indefenso, han sido muy
imprudentes al tomar la decisión para ver los misterios del corcovado.
Manifestó la misteriosa mujer, las niñas estaban aterradas, en otro barco y con
una mujer que pese a ser tan hermosa y de apariencia bondadosa, igual tenían pavor no sabían que estaba pasando en ese
momento solo se veían las tenues luces de su barco que en cada Segundo se
alejaba más y más.
La mujer nos
abrigó con frazadas y nos siguió contando. Es paso conocido como boca del guafo con una prolongación de
90 km hay islas que lo separan del
golfo de Ancud este golfo tiene de ancho 25 km. No veo nada pero en esta parte la cordillera
de los Andes ofrece un paisaje
majestuoso.
Pero dinos ¿quién eres tú
y que haces en este barco? Ella se sonrió y aún en ese peligroso movimiento se acercó a una
ventana, nos llamó acercarnos preguntándonos, ¿ven algo? solo podemos ver apenas el movimiento
de enormes olas.
¿Solo eso?
Si y apenas solo eso, no puedo negar que estábamos
aterradas todo tan oscuro, el vaivén del
barco que no era nuestro barco, ese ruido infernal del viento, olas tan fuertes.
La bella mujer nos calmó consolándonos, no se preocupen yo las voy a proteger,
¿Qué quieres que veamos en esta oscuridad, en medio de este agitado mar? Le preguntamos.
Esperen nos dijo, levantando una mano como si fuera a tomar un
fruto de algún árbol imaginario, o una estrella del cielo, es lo que pudimos
captar, en medio de esa inmensa
oscuridad yo diría que atrapó una estrella e iluminó todo el entorno, en ese instante pudimos ver muchas ballenas azules
disfrutando del oleaje, era algo espectacular y muchos cardúmenes de peces, después
de un momento volvió la oscuridad.
La hermosa
mujer que aún no sabíamos nada de
ella, nos siguió contando esta angosta entrada de mar o mejor dicho este fiordo rodeado
de islas es famoso por su belleza,
sus aguas parecen verdes esmeraldas y rodeado de enormes montañas es un valle
que el glaciar ha hecho más profundo. Los movimientos del barco fueron aminorando y los cielos empezaban a dar una
pequeña claridad, entre sueños sentimos el vaivén y al abrir los ojos no estaba ya la hermosa
mujer.
Ubicadas en
un rincón de ese misterioso barco, abrigadas aún con las frazadas que nos dejó también
la misteriosa hermosa mujer, cuando
desde el interior de la embarcación se
oían voces, risas, música, ruidos de
vidrios, sentimos más ruido y esa mujer
tan especial ya no estaba. En ese instante se abrió una puerta y frente a nosotras apareció
un marinero que miramos sorprendidas. Este viaje ha terminado manifestó.
Abrimos los ojos en ademan de preguntar. Luego el hombre exclamó,
nuestra amiga y dueña de los productos del mar las dejó muy recomendadas. En silencio escuchábamos al
marinero sin hacer preguntas. Este barco es el mismo Caleuche y como ya está amaneciendo nosotros debemos
desaparecer existe la posibilidad que la Pincoya envié
una ballena para que las regrese
a su barco.
El barco como dijo el capitán “El Caleuche” se sentía
casi sin movimiento y las aguas
iban subiendo en cada momento más y más
luego un torbellino, un
ruido ensordecedor, sentí como
si voláramos por los aires encontrándonos
en el lomo de una enorme ballena, un fuerte oleaje nos permitió ver solo una
punta del Caleuche y desapareció, dejando el fuerte oleaje como si se besaran
entre sí ocultando su Tesoro en las profundidades del mar, y en las oscuras y
misteriosas noches, es que este barco sale en busca de los muertos generalmente Pescadores que se pierden buscando el alimento de cada
día para su familia, las aguas ya
estaban tranquilas, una calma como gotas en la palma de una mano
La ballena fue la que nos habló, era hermosa y muy grande debe haber medido unos treinta
metros de largo con un peso de ciento ochenta toneladas majestuosa era como haber cambiado de barco pasando a una majestuosa valsa que
era el animal mamífero más grande de la tierra habitante de los mares.
Este Nuevo transporte en que estábamos avanzaba
muy rápido algo así como a siete nudos, empezó
a emitir
sonidos muy fuertes y diferente como si fuera una copla algo que no podíamos
descifrar, pero tan hermoso no eran lamentos,
algo así como una copla al encanto del mar, de las montañas, del
cielo y toda esa belleza que nos rodeaba, en ese momento una enorme sombra nos sorprendió de
improviso, entonces la ballena nos dijo: he llamado al cóndor para que las
lleve a la montaña sagrada de cien mil hectáreas, al fin del mundo, es el cóndor azul único en estos parajes vírgenes,
con doncellas y ninfas pese a mi edad que ya tengo 105 años
puedo seguir nadando, estoy
segura que en cinco años más ya no existiré a no ser que un Tiburón me ataque y me haga
heridas que me puedan llevar a la muerte antes de lo previsto.
El cóndor
se acercó a nosotras posándose en
el lomo de nuestra embarcación viviente, subimos a esta hermosa ave, la más grande
de todas las aves, este abrió sus
enormes alas y emprendió el vuelo, allí quedó nuestra amiga la ballena, majestuosa en medio
de las verdes aguas como si fueran una
fuente de piedras preciosas turquesas, dando vueltas formando fuentes de agua flotando
en esos mares majestuosos al fin del mundo, regresando a la población
de sus iguales de ballenas azules .Que
en realidad no eran azules pero como tenían ciertas manchas en su piel con el
reflejo del agua se veían como si fueran azules
Cada vez teníamos más sorpresas, ahora ir volando en un cóndor
era algo inimaginable, como también el estar sobre el lomo de la ballena azul
fue sorprendente y hermoso. El cóndor
nos habló, primero nos dijo: yo soy el cóndor azul. No podíamos oír bien por la brisa del espacio
donde íbamos volando, hablándole más fuerte
le preguntamos por qué cóndor azul. Nos
respondió. Una vez un cazador me disparó
y fui a caer al mar, allí me salvó de no morir ahogado la ballena, nuestra amiga que las ayudó a ustedes,
ella me sostuvo en su lomo alimentándome
con pequeños peces por largo tiempo, hasta que mejoré de mi ala herida, cuando ya pude
volar la ballena me trajo cerca de la orilla y desde allí emprendí el vuelo hacia estas
montañas, antes de llevarlas a vuestro
barco las llevaré a dar una vuelta por
lo más hermoso que nunca hayan visto.
Luego el cóndor
azul como se hacía llamar subió casi entre las nubes. Y ya no movía las alas, con mucho susto le
preguntamos, donde estábamos porque él no estaba
volando si no batía sus alas. Es muy
simple nos dijo
Yo tomo la corriente de aire más fuerte y esta me lleva donde yo quiera ir, es como
ir planeando, ¿cómo lo sienten ustedes?
nos preguntó.
Es realmente fantástico estar suspendida en el
aire sin mover nada, sentir una fuerte
brisa en la cara, en el pelo, sentirse tan alto, como si estuviéramos entre nubes.
Volaré tan alto como el volcán mocho y desde allí
contemplaremos otros volcanes, yo puedo ver muchos, porque mi vista es única, puedo ver hasta muy pero muy lejos.
Cuando llegamos a la cima del volcán mocho pudimos observar a 360 grados dominando todo el sur de Chile de este a oeste y de norte a sur pudimos ver
el volcán Osorno, el puntiagudo, el Puyegue,
Casa blanca, larun, quetrupillan,
cierra Nevada, Lonquimay, Llaima y Villarrica.
Y el salto del Huilo-Huilo,
Desde el rio fuy está el salto de Huilo-Huilo, este rio es de origen glaciar, su cauce es de origen de roca volcánica originada por una gran
erupción del volcán Mocho rocas volcánicas Salto del puma, bosque nevado con nieves
eternas, estaban los fiordos patagónicos de chile estuarios
tramo de un rio de gran anchura y caudal que ha sido invadido por el mar debido a la influencia de
las mareas y así al hundimiento de las
riveras los estuarios suelen llamarse bahías,
lagunas, ensenadas o canales cunas
marinas.
Ya amanecía
el cóndor nos dijo: soy mudo pero con ustedes he podido entenderme, ahora las
llevaré de regreso a vuestro barco, espero que no tengan problemas, con sus
padres por este viaje que han hecho sin la autorización, han sido muy
imprudentes, felizmente la Pincoya fue la primera que las ayudó, luego el marino
del barco el Caleuche, y mi gran amiga
la ballena azul y último yo, que las regreso a su origen, yo el cóndor he sido muy feliz en compartir con ustedes, dos
niñas demasiado traviesas.
Así fue como
el cóndor emprendió el vuelo abriendo sus alas con nosotras a cuesta. Fue tan
fugaz lo que compartimos pero sentimos
como si nos hubiéramos conocido por mucho tiempo. Nos dejó en la terraza de
nuestro barco, que ya navegaba sin grandes movimientos y las aguas estaban en
pleno reposo, porque ya había quedado el
golfo del Corcovado atrás, sentimos pena tener que despedirnos del cóndor, para él fue lo mismo, lo observamos como
emprendió el vuelo perdiéndose entre nubes muy altas, bajamos corriendo a nuestros dormitorios en la punta
de los pies para que no nos sintieran, nos acostamos en silencio, para iniciar un nuevo sueño, al día siguiente
todo sería distinto.
EN LA LAGUNA
Una vez en la
laguna San Rafael algo así como al mismo centro de toda la laguna empezaron los
preparativos para ir a los hielos a
tomar whisky nosotras tomaríamos un té
caliente que nos llevaron en un termo,
fue muy hermoso ver esa gran montaña de hielo era como una gran ciudad
de rascacielos en bloques de hielo dando tornasoles de diferentes colores,
Carolina y yo estábamos extasiadas contemplando tanta belleza al fin del mundo. Aunque yo ya había vivido este
sueño hermoso contemplando tanta belleza.
Los turistas
no se cansaban de comentar tanta hermosura de esa montaña de hielo témpanos
enormes, con sus tornasoles y cada ciertos minutos se derribaba un bloque dando estruendos enormes de ruidos
espantosos, como si un pedazo de mundo se hubiera derribado en las tranquilas
aguas de la laguna, que con este
derrumbe formaba también enormes olas , pero cuando eso ocurrió nuestros botes ya no estaban al alcance de
las olas por el derrumbe de un gran trozo de hielo, que al instante empezaba a
flotar en busca de un nuevo destino.
Esta enorme
alegría tan difícil de poder describir tanta belleza nos dejó exangüe llegó la
noche después de opíparas comidas, que no sé cómo nos dormimos hasta que
despertamos al día siguiente lejos de esa hermosa laguna que no era más que un
diamante incrustado entre las montañas
del fin del mundo, entonces yo recordé un mensaje poético que guardaba en mi
memoria titulado “Laguna de mi pueblo”
Laguna de mi pueblo
Laguna de mi pueblo
concierto de voces.
Que guardas en lo más
profundo de tu vientre cristalino,
Secretos de ayer y de hoy,
sueños y sonrisas
De los que se sumergieron
en tus besos transparentes.
Cuantas veces me envolviste
en tu manto de perlas
Formando cascadas en mi
estatua de mármol viviente
Jugueteando con mis
cabellos, deslizándote en mí
Como un velo de seda
transparente.
Refrescaste mi alma cuando
te besé con ansias
Apagando mi sed, lavando mi
tristeza de alguna tarde amarga
Hundida en tus remolinos
cuajados de estrellas
Llenos de bríos y
esperanzas que tú sembraste.
Eres como diamante, broche
incrustado entre cerros
Contemplando las nubes que
te besan cada mañana
La diosa gea te sostiene en
su mano, puño de agua cristalina
Pura y fresca como la nube
que se detuvo a besarte.
Las totoras danzan al compás
de esa música
Que sólo los ángeles pueden
escuchar
Los sauces te hacen
reverencias y el viento baila contigo
La música del amor de la fantasía
de la belleza
Tus hijos te veneran, te
cuidan, te aman
Eres parte de cada ser que
mora en las siete leguas de tu reino,
Tú vas en cada uno de
nosotros, tú estás en cada planta
En cada suspiro, en cada
mirada en cada festejo.
LAGUNA DE MI PUEBLO, ¡YO TE AMO!
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LA VENDIMIA
Quería
despertar y no podía, el sueño me
dominaba, esos ruidos que venían desde afuera
insistían en que despertara hasta que abrí los ojos y de un salto me
levanté saliendo en dirección a la puerta bajé de mi dormitorio justo en la
escalera mamá bella me detuvo ¿A dónde
vas? Me dijo: Esos ruidos manifesté,
mirando por la ventana, estaba totalmente oscuro “la vendimia hija, la
vendimia” ¿Y yo no voy a ir? A qué vas a ir si solo van trabajadores, Raquel va
a cocinar, entonces yo voy con Raquel, Yo quiero ir como no tenía respuesta
favorable de mamá Bella empecé a gritar papá, papá Yo quiero ir a la vendimia, al instante él vino a mi
encuentro, como siempre me hacía el gusto respondió bueno hija vamos a la vendimia, corrí a
vestirme luego salí al patio observando
cómo los hombres amarraban unas tinajas en la carretas con coyundas hechas de cuero, cinco carretas con
sus respectivas tinajas, papá de un lado a otro organizando todo era una fecha
importante la vendimia.
Mamá
Bella con la ayuda de Raquel habían
preparado el desayuno para los trabajadores un total de quince hombres. En una
olla grande un caldillo con pedazos de carne, cebollas, papas cortadas a lo largo
pan amasado ají en capi y una
taza de café de grano, como también café de trigo cuando todos terminaron de
desayunar papá dijo: Ya vamos saliendo,
en una carreta estaban las ollas con la
comida que consumirían en la faena.
Raquel se fue en esa carreta, cuando ya
habían salido todos, papá al final me dijo ya vamos Pequeña Li montado
en el caballo me tendió la mano
levantándome casi en el aire,
afirmándome en el estribo subí en la parte de adelante con un brazo me sostenía en la
montura y con el otro sujetaba las riendas ya
había aclarado en parte dando origen
a una hermosa mañana, mamá bella con delantal en medio del patio
contempló nuestra salida llena de optimismo esperando nuestro regreso.
Los
bueyes como sumisos esclavos tiraban la carreta con fuerza sintiéndola
liviana contraria a la vuelta cuando las tinajas vinieran cargadas de esos
racimos de uva madura, el viaje a las viñas era
casi de una hora a una legua de distancia desde nuestra casa yo iba muy
cómoda porque el caballo o sea el manco
como se llamaba que era como un compañero de trabajo más para mí que era un regalo que me había hecho papá ahora
llevaba una montura chilena lo que hacía
más cómodo el viaje para mí los
bueyes con un paso lento en vez de rápido
aunque la carga era liviana acompasadamente marcando sus pezuñas en el polvoriento camino dando origen a pequeñas nubes de polvo que a esa hora cuando aún no teníamos
un rayo de sol solo una tenue claridad que poco a poco nos empezaba a abrazar trayéndonos los primeros
rayos de sol apareciendo como brazos
de un gran pulpo extendiendo sus tentáculos sobre toda la montaña, así fuimos cortando el camino hasta llegar a los
viñedos choock decían los trabajadores deteniendo con la
picana la carreta frente al yugo, cada
yunta se fue estacionando en sus respectivos lugares a la entrada de la viña,
una vez que cada carreta quedó bien
ubicada desenyugaron los bueyes dejándolos amarrados bajo una arboleda con
una porción de fardos de pasto.
Los
temporeros empezaron a sacar los canastos que iban dentro de las tinajas y cada
uno emprendió la toma de la uva con su canasto al hombro, luego elegido el
lugar canasto en el suelo empezaron a cortar los racimos ubicando
el nudo de corte donde con la uña presionaban este nudo y el racimo era
extraído. Algunos tenían cuchillos para cortar los racimos.
Raquel con un
ayudante improvisó una parrilla de fierro con un buen fogón que hicieron con
leña que recogieron en el lugar, en una mesa
armada con dos caballetes y tres
tablas de diez por una fueron dejando las cosas, servicios, jarros, el pan, la carne y todo lo necesario para un
buen almuerzo. Empezó el acarreo en los canastos vaciándolos a las tinajas eran
quince hombres que iban uno a uno llenando los canastos vaciándolos a las
tinajas regresando con los envases vacíos cortando racimos tras racimo y las
viñas parecía que gustosas entregaban su fruto para su elaboración sacando los diferentes productos, los hombres corrían
felices de hacer su trabajo con tallas muy criollas algunos chistes de los que disfrutaban mucho
riéndose.
Jonás mi perro también corría por entre los viñedos
olfateando cada planta, de pronto un salto y ladridos, un pequeño conejo
salió corriendo y el perro a la siga pasando por sobre las plantas incluso en
su carrera loca siguiendo al conejo dio vuelta un canasto que estaba lleno de uva, el hombre gritó ¡perro de carajo! El
animal siguió su carrea enloquecida
llegando hasta un cerco de zarza, donde
se introdujo el pequeño conejo, el can debió volver derrotado, los
hombres todos se rieron porque le había dado
vuelta el canasto lleno de uva, el perro
se acercó a mí moviendo su cola
como si me contara de su hazaña sin haberme podido regalar la presa que
pretendía atrapar. Papá ya había
desensillado el caballo dejando la
montura a la sombra de un maitén donde
yo me senté a observar y Jonás se
echó a mi lado, jadeando con la lengua
afuera por el cansancio que le había
producido la carrera desenfrenada en persecución del conejo. El sol ya estaba más
fuerte.
Fui hasta la
bolsa de pan sacando un pedazo compartiéndolo con Jonás, el fogón ya ardía y
las ollas estaban hirviendo una olla llena de papas, papas cocidas y un cocimiento de carne que
venía hecho, papá se acercó a la improvisada cocina diciéndole a Raquel
que después del medio día almorzarían habían tres fuentes con ensaladas, habían
llenado tres tinajas con uvas, los
hombres estaban actuando más lentos, yo
tomé un canasto pequeño que era el canasto del pan y entré a los viñedos empecé a cortas algunos racimos
ubicando el nudo pero algunos nudos estaban demasiado duros y no pude extraer
el racimo, papá se percató y fue a mi
encuentro, tomó el racimo como si fuera un
tesoro o una joya valiosa, presionó el
nudo con sus fuertes manos y me
entregó el racimo, una vez lleno mi
canasto lo llevé apenas hasta la tinaja
que estaban llenando, un hombre me lo recibió
vaciándolo yo no alcanzaba las tinajas estaban muy altas para mí,
habría tenido que subirme a la rueda
pero eso habría sido muy difícil y
complicado para una niña como yo en
cambio el hombre tomó mi canasto
casi en el aire lo vació me lo
entregó con una sonrisa y yo salí
corriendo en busca de más uva. Como
avanzó el día y ya íbamos a almorzar arreglaron la mesa y Raquel empezó a servir los platos los
hombres bajaron a un chorrillo de agua donde se lavaron las manos, se mojaron
la cara y el pelo incluso algunos sacaban
agua con sus manos y la tomaban esta agua de vertiente es buena para la
salud decían mientras disfrutaban del pequeño canal rodeado de sauces coligues litre y una gran cantidad de
copihues este pequeño manantial emitía
un sonido tan especial que parecía una hermosa melodía que parecía
semejándose a la creación de los mejores
compositores de la música.
Todos en la
mesa disfrutaron el almuerzo sacando desde una
fuente ensalada y las papas cocidas vagueaban en otra fuente uno de los
temporeros más jóvenes que había querido
participar en la cosecha de la uva se quedó
hasta después de la merienda para ayudarle a Raquel en ordenar los
platos el servicio y todo. Este joven le contó a Raquel que nunca había
participado en una vendimia porque era del sur y en el sur por el frio
clima no se daban los parrones o los viñedos, por sus estudios se habían
radicado en nuestra zona. La Región del Bío- Bío.
Raquel muy sonriente y cuando terminaron de arreglar
todo, el joven se sentó en un tronco y le dijo;
¡Me gustaría verla más seguido! Es lo último que escuche y continuaron
con el acarreo de las uvas, yo también elegí
los racimos más bonitos para llevárselos a mamá Bella ya no quedaba
pan podía ocupar dicho canasto la tarde avanzaba y las tinajas
estaban casi todas rebalsadas de tan hermosos racimos solo estaba
faltando una tinaja, con mi canasto lleno de racimos escogidos me senté en la montura observando todos los
movimientos de los trabajadores papá estaba pendiente de todos los detalles como solo faltaba una sola
tinaja Daniel el estudiante que hablaba con Raquel empezó a traer los bueyes y a enyugarlos dejándolos junto a la respectiva carreta cargada quedando pendiente la última que era de Don Segundo al que solían decirle
Don Chundo este señor era muy eficiente y siempre le gustaba ser el primero en todo parecía que
adrede la tinaja de Don Chundo la habían dejado para el último, la carreta de las cosas ya estaba
cargada con las ollas platos servicio manteles y la parrilla, Raquel se
había instalado papá le dijo a Daniel que guiara la carreta de las cosas y se fuera adelante,
incluso me dijo que como ya no quedaba comida yo podía irme con Raquel acepté porque
igual estaba cansada pasar todo
el día viendo como trabajaban tanto.
Daniel
avanzó adelante con la picana, había
amarrado bien la carreta al yugo con el cabestro, lentamente avanzó
adelante los animales conocían el camino pero era mejor guiarlos, al
cabo de un rato fue hacia atrás y de un
salto subió al carro sujetándose de las barandas sonriente manifestó no sabía
lo hermoso que es trabajar en una vendimia, me gustó mucho manifestó,
Raquel respondió es muy hermoso pero esto es solo la toma del fruto ahora viene
el zarandeo. ¿Qué es eso del zarandeo? Raquel se rio ahora hay que pisar la uva con los pies sobre una zaranda y el
jugo va cayendo al lagar grande junto
con el orujo se deja en reposo por
varios días hasta que fermenta y se convierte en vino, pero antes el primer día se consume el jugo de uva
que es dulce y se consume con harina tostada o
a la hora de almuerzo generalmente se llama chicha.
Raquel le manifestó todo eso a Daniel
quién la escucho atentamente, luego le
dijo que estaba cursando el último año de
un curso de mecánico y cuando terminara iba a trabajar en un garaje muy grande de la ciudad, sin darnos cuenta
llegamos a casa y mamá Bella nos estaba
esperando con zopaipillas y leche
caliente Daniel ayudó a sacar las cosas
compartió el té con nosotras y
se llevó la carreta con los bueyes al dueño que se la habían arrendado. En ese
momento llegó la primera carga de uva el
carretero la arregló en el patio luego la desenyugó y se fue llevándose los
bueyes, ahí quedó la tinaja colmada de uva, luego llegó la otra
y la otra habían cuatro carretas una al
lado de la otra con su respectivas tinajas con uva, faltaba aún la última y
también papá. Al rato llegaron la que faltaba era la de don Chundo yo miré a papá
sin preguntarle me dijo: Estos
bromistas le escondieron las coyundas a Don Chundo para que no llegara primero
demoramos buscándolas, las habían dejado bajo una mata de litre, Don Chundo
desamarró la carreta del yugo y se
fue con los bueyes enyugados estaba muy ofuscado no se despidió, para él fue muy humillante llegar al último,
le gustaba ser siempre el primero, era
un hombre de muchos valores. Papá estaba contento había
tenido una buena cosecha al día
siguiente empezarían con los
zarandeos.
Sentí voces y desperté me levanté corriendo mamá Bella
y Raquel tenían la cocina encendida y las teteras hervían
vagueando produciendo un característico ruido, el pan recién sacado del horno en la panera envuelto en un mantel blanco esperando
ser consumido. Papá andaba en el patio
dando órdenes para empezar la faena de ese día,
los trabajadores venían llegando y cada uno traía una horqueta papá
tomó los canastos y le pasó uno a cada trabajado. Se acercaron a la primera tinaja llenaron los canastos de
uva que extrajeron de la tinaja con la horqueta dirigiéndose a la bodega
donde estaba el lagar grande era enorme debe
haber tenido unos cinco metros,
una semana antes lo habían estado lavando como también la zaranda hecha de coligues muy largos amarrados con una lienza un hilo muy
firme esta era del mismo porte del lagar desde la viga
del techo de la bodega colgaba un cordel
cuando ya habían vaciado varios canastos de uva sobre la zaranda dijeron
a viva voz.
¿Quién se sube
a la zaranda? Papá llamó a Daniel
ve lávate bien los pies ahí hay jabón y después vienes a zarandear, ¡Yo
no sé zarandear! Manifestó Daniel, Ya don Segundo este es su trabajo de toda la vida, el viejo corrió a
lavarse los pies con jabón, se
colocó las ojotas también recién lavadas
con los pantalones arremangados hasta
las rodillas acercó un cajón al lagar y de un salto estuvo sobre la
zaranda
¡Ya don Chundo, que no te la gane el jutre! ¡Que no te la
gane! Le gritaban sus compañeros, el viejo
eufórico se tomó de uno de los
cordeles lo acomodó a su altura luego lo
soltó esto es para los que se cansan,
levantó los brazos y empezó el zapateo todos lo avivaban
luego vino Daniel lentamente se sujetó
del borde del lagar pisando en el cajón
que había dejado don Chundo
se paró
sobre la zaranda caminó indeciso sobre
la uva desparramada tambaleándose por no tener practica observando detenidamente a don Chundo
zapateaba y zapateaba jactándose de su habilidad en el zarandeo. Daniel miró
el cordel y se tomó de este
empezando a aplastar los racimos con los pies el jugo de la uva iba
cayendo al fondo del lagar, produciéndose un ruido como si fueran
pequeñas cascadas, un desfile de canastos llenos de uva sobre los hombros de los hombres que vaciaban sobre la cubierta del lagar y
los dos hombres traspiraban zarandeando
sujetándose de los cordeles o moviendo los brazos al compás de ese baile tan característico, un trabajador
empezó a retirar en un canasto
los escuajos que iban quedando después de extraerles los granos de uva del racimo pasando el jugo
con el orujo al fondo del lagar.
Pasado el mediodía muy
cansados almorzaron en el patio, papá
se sentó con los trabajadores
cabecera de mesa colocaron dos jarros
llenos de jugo de uva recién sacada, con la ayuda de Raquel mamá Bella habría
hecho el almuerzo para todos.
Reanudaron la faena cuando ya les faltaban dos tinajas, Daniel se adelantó
a recoger los platos pero los otros trabajadores le dijeron Ya
Pije vamos en el campo era costumbre
decirle a los hombres de la ciudad “jutre o pije” derivado de la palabra “pijo”
que significa niño de bien que viene de buena familia. Y jutre que está bien
vestido. Algo así como elegante.
Daniel
y don Segundo siguieron en su faena ya muy tarde terminaron de pasar toda
la uva por la zaranda las tinajas ahora vacías quedaron ahí hasta el día siguiente papá los llamó
para cancelarles dos días de
trabajo se despidieron contentos con su
paga, Daniel se quedó hasta el
último ayudando a ordenar algunas cosa,
la bodega quedó con llave y una vez todo
terminado papá muy cansado se fue a descansar.
En
algunos días más el orujo en el jugo de
la uva fermentaría y se convertiría en vino antes pasando por la etapa de chacolí una vez que el jugo ya en su punto sería envasado
en barriles hechos de
madera de roble o raulí quedando en la bodega para después ser
entregado a comerciantes dedicados a la venta del rubro de licores. Una vez extraído
todo el jugo convertido en vino en ese rico mosto para los que saben
disfrutarlo ya sea en banquetes o
fiestas especiales como matrimonios, aniversarios, u ocasiones
especiales.
Papá
sacaba el orujo para transformarlo en otros licores de coctel, en la bodega en un
lugar estaba el lagar y en otro
extremo una pequeña destilería de
donde se sacan varios productos lo último es el vinagre que sirve para aliñar
las ensaladas antiguamente se limpiaban los servicios de plaqué con vinagre para dejarlos brillantes también cuando los niños
tenían lombrices les daban en ayuna una
cucharada de vinagre por tres días en ayuna así los niños botaban las lombrices y se mejoraban. Una semana estuvo papá destilando
el orujo no sé cuántas dama juanas
obtuvo, guardó el producto en una
de las bodegas como hueso santo con llave. Luego hizo una lista, de las personas a quienes les enviaría como
regalo la famosa agua ardiente con
diferentes sabores, ya sea a menta anís, nueces, betarragas, esta recibía el
nombre de mistela. Generalmente se consumía mucho en las trillas, no podía haber trilla sin mistela. Y con pajaritos. Panes
duces con merengue.
El
tiempo pasaba rápidamente y ya estábamos en invierno yo diría casi terminando esta estación del año,
nuevamente papá contrató varios trabajadores para trabajar las viñas
en la cava y la poda incluso la
azufrada. Como los estudiantes estaban de vacaciones Daniel vino a ayudar en
los quehaceres ahora de invierno.
Salieron muy de mañana en dos carretas donde llevaron el alimento y las herramientas
correspondiente para el trabajo preparados con los respectivos utensilios,
empezaron por la cava, lo que consistía
en cavar la tierra alrededor de
cada planta y en algunas ocasiones se
les aplicaba salitre en esta oportunidad
no aplicaron abono de ninguna especia porque papá era la última vez
que trabajaría los viñedos
luego los destroncaría
para plantar los terrenos de árboles frutales su sueño era una plantación de paltos. Me había dicho
como los iría plantando uno a uno hasta llegar a tener un gran huerto o mejor
dicho una gran quinta de paltos y en vez de hacer la vendimia sería la toma de
paltas llenar cajones y cajones de paltas era su sueño.
Los
hombres con sus azadones al hombro los
depositaron en una de las carretas,
Daniel se preocupó de llevar las ollas el pan platos servicio.
Yo
no fui en esta oportunidad porque hacía mucho frio, Jonás salió a la siga del caballo y todos
emprendieron el viaje hacia la cava de las viñas, ya habían cumplido la primera etapa ahora estarían efectuando lo
que se llama la poda, cada hombre con su
tijera de podar, papá les iba
indicando donde tenían que cortar,
hasta que aprendieran si en el primer nudo del sarmiento en el segundo o
tercer nudo de la vara o del sarmiento,
o mejor dicho de la rama o vástago de la vid.
Terminada
la poda tenían que hacer el azufrado para proteger las plantas de cualquier enfermedad como dije
anteriormente no aplicarían azufre. Una vez
terminada la faena de los viñedos
había que esperar que dieran el fruto para repetir nuevamente el trabajo
de la vendimia aunque para papá esta sería
la última cosecha y luego destroncar los viñedos y empezar una
plantación de árboles brutales con la esperanza de llegar a tener una hermosa
quinta, El vino es bueno solo para ocasiones especiales, y debe consumirse en pequeñas cantidades, caso contrario es
perjudicial para la salud, pero debemos
considerar que la fruta de la uva, como las pasas o mermelada son muy
apetitosas, y no hacen daño,
lamentablemente todo licor consumido en exceso es muy dañino.
DE REGRESO EN CASA
Terminado nuestro viaje nos
encontramos con papá con la clara convicción que me dejarían viajar al extranjero
con Carolina y sus padres. Eso era un sueño pero también nostálgico
dejar por un tiempo a mis seres
queridos. Una vez en nuestro hogar lo
conversaríamos con mamá Bella. Mi amiga regresó a la capital y yo con papá hicimos lo mismo.
El reencuentro con mamá bella fue
hermoso, el perro Jonás no se cansaba de
mover la cola y hasta el gato acudió a ronronearme, sentí una felicidad tan grande de estar
nuevamente rodeada de mis seres queridos,
si me pareció que hasta los árboles me saludaban con sus ramas al viento
como si me estuvieran saludando. Luego pregunté por Raquel que no la había
visto, mamá Bella me respondió, Raquel contrajo matrimonio con
ese estudiante de mecánica, y se fueron
felices. Al saber la noticia me entristecí, pero luego me colmé de
alegría sabiendo que Raquel era feliz con ese joven que la amaba convirtiéndola
en su esposa.
Corrí con Jonás hasta la cabaña, para ver al maestro Celestino,
grande fue mi sorpresa encontrar la puerta cerrada, llamé y no hubo respuesta,
me senté en el suelo, no quería imaginar que el Maestro también se había ido,
sin poder despedirme, No sé cuánto rato estuve a la sombra de un pino, yo diría
sin pensar. El perro como siempre a mi
lado mi fiel compañero parecía captar mi
inquietud. Después de un largo rato, pude ver que el Maestro venía entre los
matorrales con un trozo de madera, salté de alegría, me abracé a él contándole
las maravillas de mi viaje con papá y el encuentro con Carolina, a la vez decirle
que me habían invitado al extranjero con los papas de mi amiga pero aún no
sabían a qué País sería enviado su padre como Diplomático.
El maestro recibió mis noticias con mucha alegría,
luego se sentó en un banco pasándome otro banco a mí.
Pequeña Li manifestó, mañana yo estoy de viaje,
regreso a mi País, pasaré por tu casa para despedirme de tu mamá Bella, así
tendré el honor de conocerla.
Guardé silencio
sentí que mi corazón se me apretaba, pero también sabía que el maestro no era
de acá y que tendría que regresar a España su tierra natal.
Mamá Bella preparó unos dulces para despedir al Maestro,
yo le había contado que era un hombre muy especial. A la distancia lo vi venir
con su barba blanca y una boina sobre su cabeza, corrí a encontrarlo. Mamá
Bella también vino a su encuentro, compartimos los ricos manjares preparados
para él. Cuando mamá bella supo que regresaba a España, se entristeció,
entonces le empezó a contar que su cuñada se había ido a ese País porque
también era de allá, y cuando estuvo en nuestro país Chile ya hacían muchos años, ella se había
enamorado de un Lonco de Arauco, pero no le permitieron contraer matrimonio,
entonces ella prefirió regresar a su Patria entrando a un Convento de Monjitas.
No he sabido
nada de ella ya hacen muchos años.
Manifestó.
Terminó de contarnos esto y se quedó muy triste.
Curioso para mí porque el Maestro
demostró recibir una grata sorpresa, luego preguntó:
¿A qué parte de España se fue la hermana de su esposo?
A Guipúzcoa Rentería,
Ah exclamó el. Yo
soy de ese lugar, y vivo en el convento de los padres capuchinos, pedí permiso
por un año para conocer estas tierras que siempre supe eran muy hermosas,
además mi salud estaba un tanto quebrantada, ¿dígame como se llamaba su cuñada?
Sara, respondió
mamá Bella.
Yo escuchaba
esta conversación tan interesante,
Yo estoy seguro que Sara bajo otro nombre es la Madre
Superiora de uno de los Conventos, una gran Religiosa, ese sería su destino,
muy querida y respetada por toda la comunidad Religiosa. ¿Y qué pasó con el
Lonco?
Eso fue muy
triste, este Lonco prometio que jamás
volvería a amar mujer alguna nunca contrajo matrimonio, vivio en una ruca como
un ermitaño sumido en una gran tristesa dejándole las tierras y todo a su
hermano menor. La tribu mapuche lo respetaba mucho y lo amaba, dedicó su vida a la sanación de los suyos.
La Tribu Mapuche
se opuso a este enlace y los padres de Sara también llevándola de regreso a
España. Para mí es una gran alegría
saber que está bien, por lo que usted me dice. Éramos de la misma edad. Mi
esposo Simón falleció en un accidente.
Era mayor que nosotras.
El maestro Celestino se comprometía de escribirme
tanto desde el barco como también cuando llegara a su País. Nos despedimos
felices de haber compartido durante el tiempo que permaneció en esa hermosa
cabaña en medio del bosque. Lo vimos partir con destino a su patria.
Yo feliz contemplando el hermoso mundo que me rodeaba,
soñando con mil fantasias del mañana agradecida del amor, de la amistad, de la
bella naturalez que me rodeaba, de tantas cosas que el destino me entregaba,
esta dicha de ser una niña y correr por
los campos contemplando el cielo con sus estrellas, sus nubes, abrazando la
tierra acariciada por los vientos.
La felicidad de
ser un niño o niña no tiene precio. Cuidemos de Ellos.
Cuentos
de la Vid.
Había un Rey
que cada día se sentía más débil, sin fuerzas, sin deseos de reinar, cansado,
fatigado. No sabía qué hacer, había consultado varios médicos pero nadie
acertaba lo que el rey tenía. Postrado en la cama llamó a su hijo para decirle
que ya no podía más no le quedaban
fuerzas para seguir reinando.
Su
hijo el príncipe, decidió ir hasta una anciana que sabía mucho de las
propiedades de las plantas, tomó su caballo empezando su viaje. Antes de partir
se despidió de sus padres, el rey y la reina, prometiéndole que él le traería
el remedio que lo mejoraría.
Así fue que el joven príncipe
después de cabalgar muchos días solo por caminos difíciles, pasando hambre,
frío, arriesgándose a ser atacado por un animal salvaje en plena montaña, o
atacado por bandidos, logró llegar a una
cabaña donde habitaba la anciana, que conocía los secretos de las plantas
milagrosas que podrían curar al Rey su padre.
La mujer lo recibió en su modesta morada, una
vez que el joven príncipe le explicó las dolencias de su padre, La anciana después de escucharlo atentamente,
se sonrió manifestando que lo que tenía
su padre era algo muy simple que con agua de la vid, o lágrimas de la vid, se
mejoraría
¡Agua de la vid! Repitió el joven, -Sí
respondió la buena mujer.
¿Y
cómo puedo conseguir el agua de la vid o lágrimas de la vid?
Ahora no podrás encontrarla, porque en
invierno los viñedos pierden sus hojas y la savia se retiene, podríamos decir
que invernan, cualquiera diría que duermen, pero cuando empieza la primavera,
la sabia empieza a subir por sus ramas como si empezara a despertar, volviendo
a la vida, dando nuevos brotes, nacen sus hojas, floreciendo para dar origen a
sus racimos donde vienen las ricas uvas, justo en este principio cuando la
planta empieza a renacer, junto con la poda
la planta empieza a llorar, y son sus lágrimas las que curaran a tu padre.
El joven muy pensativo manifestó
ahora estamos en pleno invierno.
Si pero en un mes más ya estaremos en primavera, cuando llegues
a tu palacio podrás sacar las lágrimas de la vid para dársela a tu padre. Ve
joven no pierdas la fe que cuando llegues a palacio ya estarás en primavera.
Así fue que el joven Príncipe apenas
llegó al palacio buscó unas tijeras de
podar encaminándose a los viñedos cortó las varas de las viñas, colocando en
cada corte, jarrones, para recibir gota a gota las lágrimas del viñedo. Una vez
que los jarrones estaban llenos regresó
al palacio. Dándole a tomar esta agua tan especial, agua de la vid, o
lágrimas de la vid. Al cabo de algunos días el rey se pudo levantar lleno de
optimismo, con fuerza y muchos deseos de vivir.
Este Rey vivió feliz por muchos años. Gracias a las lágrimas de la vid.
RECOPILACIÓN DE CUENTOS DE LA VILLA REAL
DE RERE Y TRALCAMAHUIDA
LAS TRES ALDEANAS
Autor anónimo
En una aldea
habían tres hermanas que tejían los
atuendos más hermosos nunca antes vistos, la fama de estas tres hermas llegó a
oídos de un Príncipe de un reino muy
lejano, después de cabalgar varios días
llegó a la aldea donde Vivian estas tejedoras, preguntando llegó a una cosa muy humilde pero cuando fue
recibido por estas tres doncellas pudo ver en la entrada tejidos finos como
nunca antes había visto, extasiado, preguntó quién lo había tejido yo dijo una,
tan luego preguntó por otro, yo respondió la otra, preguntó por la tercera prenda, yo respondió la tercera.
El príncipe se sentó en una modesta banca, pensativo dujo, estoy fascinado por
estas prendas tan hermosas que vosotras habéis tejido, solo manos como las
vuestras han sido capaces de hacerlas. Las humildes jóvenes siendo muy hermosas
las tres lo miraban extrañadas, hasta que él
les dijo: En una semana más volveré y me casaré con la que sea capaz de
tejerme la túnica más fina y hermosa.
Así fue que las hermanas cada una
empezó a tejer a escondida de las otra, para que no fuera copiada tal prenda. A la semana
llegó el príncipe sin saber cual de las tres hermosas jóvenes sería su esposa, siendo recibido con los honores de un
príncipe cada una de ella con la
esperanza de ser su esposa, siendo modestas aldeanas cuando sus padres fallecieron a muy temprana
edad, ellas dedicaron su vida a tejer y
así pidieron subsistir dignamente, hasta que se supo hasta muy lejos de estas
gran tejedoras. De los hilos más finos nunca antes vistos.
El joven luego sentado le pidió la túnica tejida a la
joven mayor, esta le hizo entrega un huevo, el joven muy extrañado lo miró se
sonrió y preguntó, ¿Qué es esto? La joven respondió dentro encontraras la túnica
que me pediste señor príncipe, el joven quebró la cascara de huevo y extendió
una hermosa túnica, que solo cabía en una cascara de huevo. Vino la segunda
hermana, esta le entregó una nuez, el joven príncipe ya en conocimiento por la
hermana mayor abría la nuez y desde su
interior extrajo un tejido muy fino correspondiente a la túnica que había
pedido, viene la tercera hermana esta le hizo entrega de su trabajo
En una avellana, incrédulo aún el joven abría la avellana y
desde su interior apareció el trabajo más fino jamás visto, entonces solicitó
la mano de esta joven aldeana para convertirla en su esposa, por esas manos tan
hermosas, capaz de tejerle la túnica más hermosa. La noticia se corría por
otros reinos, y el día de la boda se
celebró con muchos príncipes y aldeanos, las hermanas fueron escogidas como
esposas por príncipes que tenían su
reino muy lejos, fueron llevadas
por sus respectivos esposos, enseñando a tejer a todos sus súbditos. Las tres
hermanas fueron muy felices por tener este don de tejer.
SAZÓN A SAZÓN.
Autor anónimo:
Había una vez un Rey que tenía tres hijas, este rey
era muy feliz con su esposa y sus lindas princesas, como también sus súbditos
lo amaban mucho, porque era un rey justo, bueno de corazón, pero el rey a la
que más amaba era a su hija menor.
Cuando llegó el día en que celebraban el día
de El esperó en su trono los saludos de sus súbditos, casi todo el día acudían
a saludarlo colmándolo de regalos, ya cansado de tantos saludos muy feliz, pasaron al gran comedor, para cenar con sus
hijas y su esposa, que era lo que más quería, los sirvientes ya tenían los
mejores manjares para su rey todo era felicidad. Cuando le correspondió a sus
hijas saludarlo, la primera fue la mayor, en una caja muy pequeña le hizo
entrega de un brazalete lleno de diamantes, el padre emocionado abrazó a su
hija agradeciendo tal regalo, luego le correspondió a la hija del medio, Esta
en una caja más pequeña le regaló una sortija, también llena de brillantes.
Igualmente el rey muy emocionado recibió el regalo abrazándola. La reina
observaba emocionada la escena tan llena
de amor, Ella ya le había entregado a primera hora un collar de piedras
preciosas. Cuando le correspondió a su hija menor hacerle entrega del regalo del
día del rey. Esta se presentó ante su padre
sin nada. Entonces le dijo: -Padre mi regalo es quererte sazón a sazón.
El rey muy ofuscado sintiéndose
ofendido, dio la orden de desterrar a su hija por la actitud que había tenido
en su día.
Dos guardias la llevaron muy lejos
dejándola en la montaña, sola sin nada y sin nadie. Allí permaneció llorando,
hasta que decidió caminar en busca de algún palacio donde encontrar trabajo.
Después de caminar por muchos días llegó
a un palacio, buscó la puerta de servicio,
hablo con la servidumbre para que le dieran trabajo, los siervos de este
palacio la recibieron sin saber quién era ella tampoco lo dijo, una sirvienta
más, todo el día hacía diferentes
trabajos, lavar platos, limpiar los pisos, limpiar los vidrios, lavar las ropas, pero su jornada de trabajo
terminaba a las cinco de la tarde, A esa hora se iba a un lago que quedaba
cerca del palacio, allí en un hato llevaba sus ropas de princesa, con las que
se vestía y se peinaba su linda
cabellera, luego se miraba en las cristalinas aguas, miraba los patos y cisnes
que regocijados nadaban en el hermoso lago, como estaba allí sola les decía
patín, patín si tu amito me viera se moriria de amor por mí. Esto lo repetía
todas las tardes. Las aves extasiadas de ver tanta belleza en la princesa caían
emocionadas ahogándose en el agua, esto se fue repitiendo día a día no sabían
que pasaba con las aves que cada día tenían que recoger algunas aves muertas.
Ya había pasado un año nunca dejó de ir
al lago, los patos y los cisnes al verla
tan bella, se alborotan, batiendo sus alas, dando graznidos extraordinarios.
Un día estando la princesa en el lago y
las aves alborotadas de ver tanta belleza, el príncipe hijo del rey del Palacio donde ella era sirvienta, sintiendo tanto alboroto se acercó en su
corcel a ver qué pasaba, escuchando el rezo de la joven, patín, patín si tu
amito me viera se muriera de amor por
mí.
El joven al verla allí con su traje de
princesa, cayó del caballo casi desmayado, ella acudió a socorrerlo, lo ayudó a
levantarse, quedando los dos de frente, mirándose ambos extasiados, cuanto rato
estuvieron ambos sumidos en un éxtasis de amor.
Una vez ya recuperados la princesa le contó su tragedia, El príncipe la subió a su caballo llevándola
hasta el palacio, allí le contaron a los reyes lo sucedido, fijando la fecha de
su boda. A la que serían invitados todos los Monarcas de los diferentes
Reinados.
El día de la boda siendo algo
espectacular, todos se preguntaban quién
era esta princesa tan bella, que antes nunca habían visto, antes de la boda la
joven le pidió al príncipe que todo lo que fuera servido la parte para su padre la tendría que
preparar ella es lo único que le pediría, así fue que los preparativos de todo
el banquete fue hecho por los sirvientes pero lo correspondiente para su padre
lo preparó ella, dejando aparte todo lo que tendrían que llevarle al Rey su
padre, así fue que el banquete fue servido por garzones o criados y uno
especial atendió a el invitado especial.
Cuando ya todos habían consumido los ricos manjares, la Princesa se
acercó a este Rey que de todo no había
consumido nada tanto él como su esposa y sus hijas, entonces la Princesa junto
a su familia que recién la estaban reconociendo, Flamante con su traje
de novia de muchos velos y encajes, les preguntó por qué no habían comido nada,
si todos los invitados habían disfrutado la comida, todos se miraron, luego su padre respondió,
no hemos podido consumir un solo bocado porque no tiene sal no tiene gusto a
nada.
Eso es padre mío manifestó la princesa, eso es
lo que yo te dije, y tú me castigaste, yo te quiero sazón a sazón. El rey muy
avergonzado pidió perdón a su hija con sus ojos llenos de lágrimas la abrazó
tiernamente, lo mismo hicieron sus hermanas y su madre.
EL ZAPATERO DEL
REY
(Autor anónimo)
El humilde hombre,
zapatero del Rey estaba agotado de tanto trabajar, no había dormido en varias
noches, porque el Monarca le exigía un par de zapatos diarios para su hija la
princesa.
El Monarca ya se empezaba
a preocupar por la actitud de su única hija,
no salía y pasaba el día
durmiendo e igual gastaba un par de zapatos cada día.
¿Qué misterio será éste? Se decía. El buen Rey.
Entonces decidió colocar un guardia en
la puerta de la alcoba de la princesa,
este se mantuvo allí las veinticuatro horas, sin ver nada extraño. El Monarca llamó una institutriz para que compartiera la alcoba con su hija,
igualmente la buena mujer no reportó nada extraño, sólo que los zapatos de la
princesa igual amanecían en muy mal estado, porque la sumisa mujer se durmió toda la
noche, tanto fue así que el Rey cansado de pedir ayuda decidió cuidar
él mismo de su hija, día y noche
dejando la puerta con llave, se quedó en el bosque observando el Palacio desde lejos, llegada la
noche, vio cómo la Princesa se deslizaba por la ventana, caminando hacia la arboleda, muy lejos de allí
había un bosque en llamas, El Rey la siguió y grande fue su sorpresa cuando vio que su
hija se introdujo por entre el fuego, ese era un territorio prohibido para todos los habitantes.
El Monarca
se quedó pensando si su hija
habría pasado sin quemarse. Su preocupación
de padre lo llevó a seguir tras ella, pero a medida que avanzaba el
fuego desaparecía y el bosque era frondoso y fértil. La Princesa corría y
corría bajo los enormes árboles,
De pronto llegó
a un claro donde había un pequeño lago helado, entonces la bella
joven empezó a bailar y bailar, El se quedó extasiado contemplando lo hermoso
que era ver bailar a su linda hija. Así
estuvo hasta que al venir el día
la princesa ágil y elegante emprendió
el regreso al palacio corriendo por un camino de flores.
El Rey comprendió por qué su hija gastaba tantos
zapatos. También se dio cuenta que el fuego del bosque no era otra cosa, sino
que fuegos fatuos, entonces ordenó hacer un camino hasta el pequeño lago y
ofreció una gran fiesta en el
Palacio, invitando a muchos Príncipes y
Princesas
El Rey y la Reina fueron muy felices de ver a su hija bailando
en los salones del Palacio con apuestos
jóvenes, enamorándose de uno con quien
contrajo matrimonio y fueron muy felices y todos iban a pasear al lago en las
noches de luna.
El zapatero, pudo
descansar por las noches, ya que no tenía que hacer tantos zapatos.
EL REY PILÓN
(Autor anónimo)
Había una vez un Rey que vivía
con su mujer la Reina y eran muy felices.
Para aumentar aún más
esta felicidad, los Reyes esperaban su primer hijo, El rey se hacía
atender por un lacayo de mucha confianza, en sus aposentos donde no
podía entrar nadie más.
Los súbditos se
preguntaban ¿cuál sería el secreto del
Rey si ni la reina podía entrar a su
alcoba privada? Pero el fiel sirviente
que llegaba por las mañanas muy temprano y se retiraba por las noches, no
divulgaba el secreto de su buen Rey.
Una mañana el Palacio
estaba convulsionado, la hermosa reina había traído al mundo una bella
princesa, pero la niña fue llevada inmediatamente a los aposentos del Rey por el fiel sirviente que atendió a la reina
en su alumbramiento. Al poco tiempo del nacimiento de la niña la Reina enfermó
gravemente hasta morir. El rey estuvo muy triste cuidando de su adorada hijita
pensando en la pérdida de su amada
Esposa.
En el Palacio había una criada que atendía a la Reina, al morir ésta, la sirvienta daba vueltas por
el Palacio, pero no podía entrar al
aposento del Rey. Un día el fiel sirviente que cuidaba del monarca, debió
salir por un instante para pedir un manjar de nueces para el Rey.
Ocasión que la mala mujer aprovechó para
entrar a los aposentos del Rey, que en
ese momento se había dormido, vio a la princesa en su cuna y no viendo nada
extraño en ella ni en el Rey decidió raptarse a la niña. Llevándola a una
anciana para que la cuidara, al otro lado del bosque, muy lejos del palacio.
Cuando el fiel lacayo regresó, se percató de la ausencia de la Princesa fue hasta la pieza contigua donde estaba el
Monarca dormitando, lo despertó y le
preguntó por la niña. Desesperados por esta desgracia, ordenaron buscarla
inmediatamente, los guardias de Palacio
buscaron y buscaron a la Princesa pero, todo fue inútil.
El Rey
entró en una gran tristeza, primero había perdido a su Esposa
y ahora le habían raptado a su hija. La
sirvienta, autora del rapto de la Princesa,
se acercó cada día más y más al Rey
hasta que logró sus propósitos,
casándose con el Monarca.
Para sorpresa de la
mujer, el rey siguió solo en sus
aposentos y ella pasó a ocupar una de
las alcobas de los visitantes.
Al poco tiempo trajo al
mundo una segunda hija al Rey, Él la vio, examinó minuciosamente dejándola con
su madre, entonces ella le pregunto.
-¿Por qué no llevas a la Princesa a tus aposentos mi buen
rey?
El Rey la miró y
respondió: -No existe ninguna razón para que yo lleve a la princesa a mis
aposentos.
La nueva Reina seguía intrigada porque aún siendo su esposa no se le
permitía entrar en las habitaciones del
Rey y jamás lo vio sin su corona. Un día
la reina quiso hacerle cariño en su larga cabellera rozándole la
preciosa joya, pero el Rey muy indignado
se retiró a sus aposentos donde lo esperaba su fiel sirviente.
La intrigante mujer,
ahora Reina, no podía descubrir cuál sería
el secreto del rey que ocultaba
tanto.
Pasó el tiempo y la
anciana que vivía al otro lado del
bosque muy lejos del Palacio murió por
los años, quedándose la joven princesa sola sin saber qué camino tomar, ella caminó, mucho hasta llegar a un hermoso
Palacio donde pidió trabajo, la ama de llaves le recibió y la hizo
ingresar a los quehaceres de la cocina, pero un buen día la niña que
servía la mesa de los monarcas
enfermó, entonces la Princesa debió
ir a servirle a los Reyes, la ama de llaves la arregló
lo mejor que pudo para que fuera bien presentada, ya que la anciana que la había cuidado era muy pobre y por lo tanto no tenía
cómo presentarse.
Cuando entró a los
comedores los comensales se quedaron extrañados de ver su belleza, más el Rey
estuvo muy sorprendido porque le recordó
a su primera Esposa, mirándola muy interesado le preguntó.
-¿cómo te llamas hermosa
niña?
-¡María! Le
respondió ella, (María era el nombre que le había dado la vieja que
la había criado)
Su
voz dulce y agradable confundió aún más
al rey, recordándole a su primera esposa, que tanto la había amado.
La actual Reina que estaba sentada al lado de su hija también princesa
se levantó de su asiento y en forma muy enérgica la mandó a buscar una tijera, la joven niña inocente de las intenciones de
su madrastra le trajo el artefacto entregándoselo con humildad. Esta sin saber
que esa niña era la misma que ella había raptado años atrás, ahora sumida en sus celos mal infundados, tomó a María
de su larga y hermosa cabellera,
cortándosela lo más que pudo, todo fue tan rápido, que el Rey no se percató de la ira de su mujer, sólo cuando ya tenía a la joven con todo un lado sin su hermosa
cabellera y entonces el Rey en un grito de dolor y alegría se levantó
también de su silla. ¡Mi
hija! Exclamó, ¡Es mi hija! Repitió. La
niña se tapaba desesperada la falta de
su cabellera para que no le vieran la ausencia de su oreja. El Monarca la llevó
a sus aposentos y al entrar, el lacayo exclamó
¡Es la Princesa!
La niña le contó a su
padre todo lo que había sufrido. Pero
como éste era un hombre de muy buen corazón, perdonó a la reina que tanto daño había hecho, a la
vez la Reina muy arrepentida se disculpó ante el Monarca y la Princesa, explicándoles que el afán por descubrir el
secreto que el tanto ocultaba la llevó a cometer tan vil acción.
El rey se sonrió y les
dijo: ¿qué secreto tan grande que a uno le falte una oreja?
Soy el Rey Pilón y mi
hija también heredó mi defecto que tanto traté de ocultar. Todos rieron y
fueron muy felices.
nombre que le había dado la vieja que la había criado)
Su
voz dulce y agradable confundió aún más
al rey, recordándole a su primera esposa, que tanto la había amado.
La actual Reina que estaba sentada al lado de su hija también princesa
se levantó de su asiento y en forma muy enérgica la mandó a buscar una tijera, la joven niña inocente de las intenciones de
su madrastra le trajo el artefacto entregándoselo con humildad. Esta sin saber
que esa niña era la misma que ella había raptado años atrás, ahora sumida en sus celos mal infundados, tomó a María
de su larga y hermosa cabellera,
cortándosela lo más que pudo, todo fue tan rápido, que el Rey no se percató de la ira de su mujer, sólo cuando ya tenía a la joven con todo un lado sin su hermosa
cabellera y entonces el Rey en un grito de dolor y alegría se levantó
también de su silla. ¡Mi
hija! Exclamó, ¡Es mi hija! Repitió. La
niña se tapaba desesperada la falta de
su cabellera para que no le vieran la ausencia de su oreja. El Monarca la llevó
a sus aposentos y al entrar, el lacayo exclamó
¡Es la Princesa!
La niña le contó a su
padre todo lo que había sufrido. Pero
como éste era un hombre de muy buen corazón, perdonó a la reina que tanto daño había hecho, a la
vez la Reina muy arrepentida se disculpó ante el Monarca y la Princesa, explicándoles que el afán por descubrir el
secreto que el tanto ocultaba la llevó a cometer tan vil acción.
El rey se sonrió y les
dijo: ¿qué secreto tan grande que a uno le falte una oreja?
Soy el Rey Pilón y mi
hija también heredó mi defecto que tanto traté de ocultar. Todos rieron y
fueron muy felices.
L A MADRINA
(Autor anónimo)
Había una vez una señora
muy, pero muy rica y tenía una vecina que era muy, pero muy pobre. Este matrimonio pobre recién había tenido un hermoso niño y pensaban dárselo
como ahijado a la señora millonaria. Ésta aceptó el ahijado y le hizo una
pequeña fiesta para el día de su bautizo.
Al poco tiempo el niño
enfermó gravemente y falleció, su madre avisó
a la madrina y a la vez, le informó que no tenía con qué hacerle la mortaja. Entonces la señora envió una sábana blanca viejísima y buscó por ahí
una cinta celeste, también vieja, para que se la amarraran a la cintura. En la tarde volvió la pobre
mujer a pedirle algo para servir a la gente que la estaba acompañando en el
velatorio. La mujer rica fue a su huerto
y sacó doce hojas de coles, todas de la
parte de afuera de las plantas, que no estaban en muy buenas condiciones,
y se las entregó a la pobre mujer.
Al tiempo después muere
la señora rica y en su muerte cae a una fosa llena de fuego. Sin poder salir de allí, empezó a gritar desesperada.
Su ahijado acudió presto a ella para socorrerla.
-Yo la sacaré de ahí
Madrina. Le gritó, y trajo las doce hojas de coles. Desde la orilla de la fosa,
le pasó una hoja para que su madrina la alcanzara y así poderla subir hasta la
superficie, pero como esta era vieja,
apenas la Sra. La tomó se cortó.
De esta, Madrina, le
gritó el niño desesperado, pasándole otra.
Y así fue pasándole una en una hasta completar las doce hojas de col y todas se cortaron, se quedó muy apenado a
orillas de la fosa ardiendo. Entonces pensó. ¡Mi mortaja! ¡Madrina! Le gritó,
se sacó la mortaja y se la tiró a la
desesperada mujer.
Venía subiendo muy bien,
él le iba a pasar la manito para ayudarle y ¡Rammm! Sonó el género viejo al rasgarse, no era más que
una sábana vieja y la madrina se fue abajo, con su peso se hundió mucho más.
-¡Me queda la cinta, Madrina! Le gritó. ¡Me queda la cinta!
Y le pasó igualmente la
cinta, que era mucho más larga, ella se
tomó con todas sus ansias para salir del fuego que la quemaba. Ya la iba a
alcanzar el niño con sus manos, cuando nuevamente ¡Rammmm! Se cortó la cinta que era también muy vieja y allí quedó su madrina consumiéndose en el infierno. El
niño se fue muy triste por no haber
podido salvar a su madrina.
EL
ALDEANO Y LAS TRE BRUJAS
(Autor
anónimo)
Había
en una pequeña aldea un hombre muy pobre, un día decidió dejar a su familia con
mucho dolor para buscar trabajo en otros
lados, su mujer le arregló una merienda y algo de ropa para su viaje, caminó
todo el día, de bosque en bosque, en la noche sin tener donde dormir se acomodó
en el tronco de un árbol, justo a las
doce de la noche sintió voces, con miedo se quedó allí en silencio sin mover ni una mano, pronto
pudo darse cuenta que se trataba de tres brujas, que tenían su lugar de
encuentro en el ramaje donde él estaba durmiendo.
Después
del saludo una le preguntó a la otra que novedades había en su pueblo, esta le
manifestó que estaban todos sin agua, pero eso era tan fácil de solucionar porque
sólo tenían que ir a la quebrada del ají romper la roca grande, con forma de un
ají, y el agua empezaría a correr por todas partes, el pueblo no volvería a
sufrir de sequía, las tres brujas se rieron, de saber que un pueblo estaba
sufriendo por falta de agua si el remedio era tan simple. Luego la segunda
dijo: En mi pueblo también hay falta de agua pero en el caso de nosotros el río
cambió su curso y por eso nos quedamos sin agua, lo que hay que hacer es volver
el río a su curso anterior, colocando palos y tierra para que así todos también
vamos a volver a tener agua. Nuevamente las brujitas se rieron mucho, ahora la
tercera, manifestó en mi pueblo se está muriendo la Machi, todo el pueblo llora
porque esta mujer tiene la mala costumbre de mejorarlos a todos, y lo único que
tienen que hacer es ir a la quebrada del ángel sacar agua de la vertiente y con
esa agua la Machi se va a mejorar. Ja ja
todas se rieron mucho por las novedades de su pueblo, se despidieron y cada
una regresó a morada.
El
aldeano impresionado por lo que había
escuchado emprendió su viaje muy temprano, como al medio día llegó a un pueblo en el
que hacía mucho calor, la gente en las calles sin hacer nada, conversó con
algunos pobladores que le hicieron saber que prácticamente se estaban muriendo
por falta de agua, el buen hombre les preguntó si existía una piedra llamada el
ají, sí respondieron queda más allá del monte verde que ahora ya no es verde
por la sequía, vamos les dijo: fueron todos al monte verde así como avanzaban
se iban agregando más personas. Una vez allí el aldeano empezó a golpear la
piedra con otra piedra, esta piedra con forma de ají no quiere ceder, pero entre todos la
golpearon hasta cortar la parte de arriba que era como la punta de un ají. En
ese instante el agua empezó a salir a borbotones, todos corrieron felices,
haciéndole muchos regalos al humilde hombre, que en ningún momento pensó en
sacar provecho por divulgar el secreto que por casualidad había sabido. Volvió
a su casa para entregarle a su familia tantas cosas que había recibido, para
encaminarse nuevamente en busca del segundo pueblo que también estaba sin agua.
Después de caminar varios días llegó justo a un pueblo que también estaba falto
de agua. Conversó con los pobladores y les dijo que lo acompañaran a ver
el río, ya no tenemos río dijo uno de los pobladores, pero el río tiene
que estar, y fueron casi todo el pueblo
en busca del río cuando lo encontraron,
entre todos cortaron palos del mismo bosque e hicieron volver el cauce anterior
regando así el pueblo que había quedado sin agua, todos muy agradecidos
hicieron muchos regalos al humilde hombre, carretas llenas de muchas cosas.
Nuevamente se encaminó a su hogar donde lo esperaba su esposa con sus tres
hijos. Venía con muchas carretas cargadas de regalos, dejó a su familia regresando en busca del
tercer pueblo que tenía a su }Machi enferma,
cuando encontró este pueblo igualmente habló con los pobladores y les
preguntó dónde quedaba la vertiente del ángel, le indicaron donde quedaba y
solo pidió un cántaro en el que trajo el
agua que mejoraría a la Machi, una vez que la buena mujer se tomó el agua al
instante se sintió como si nunca hubiera estado enferma, igual pasó con los
pobladores lo colmaron de regalos, llegando a su hogar del último viaje, rico
en todo sentido porque todo lo que le regalaron fue demasiado.
Entonces el
hombre más rico del pueblo no contuvo la curiosidad, y fue a hablar con
este aldeano para saber que había hecho para obtener tantas riquezas, el
humilde hombre le relató todo lo que había hecho. El hombre rico partió a la
mañana siguiente, buscó el árbol hueco y
allí se quedó a pasar la noche, cuando ya dormía profundamente, sintió voces,
contento se quedó a escuchar, lo que las brujas comentarían, grande fue su
sorpresa, cuando cada una cuenta que su secreto había sido descubierto por un
aldeano que no sabían quién era, entonces estas brujas se preguntaron: ¿No
estará alguien escuchando nuestras conversaciones? Y bajaron a ver el tronco
del árbol encontrándose con el hombre millonario al que sacaron al instante y
lo maltrataron tanto que ahí quedó
tirado en el suelo, una vez más repuesto volvió a su casa a muy mal
traer.
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