La pequeña Li y Las
Abejas
Lila
Layers
Quinto Tomo
EDICIONES LAYERS
Colección La Pequeña Li I.S.B.N.
978-956-353-245-6
La Pequeña Li y las abejas
Registro
de Propiedad Intelectual Nº 147.003
I.S.B.N. 978-956-353-247-0
Tomo V
Primera Edición 1000 Ejemplares
Impreso
en los Talleres de Trama Impresores S.A. Prólogo José Díaz Ex
Director Escuela de Talcamávida Ilustraciones Raúl
Contreras
IMPRESO EN CONCEPCION-CHILE
Octubre 2013
Prólogo
Gratamente nos reencontramos con La Pequeña Li, la inquieta niña protagonista de los libros que han
surgido de la fértil creatividad de Lila Layers;
escritora que nos invita a caminar por los muchos senderos de fantasía y magia inmersos en el mundo de la naturaleza y sus elementos. Esta vez nos introduce al entorno de la vida de las abejas con la presentación de este tomo
“La Pequeña Li,
y las abejas”.
El contenido de esta historia
es consecuente con su adhesión a la narración de temas cotidianos de la vida rural que en
su prosa se hace auténtica
y atractiva por el conocimiento adquirido por ella
en su infancia y que
la liga afectivamente a las labores propias
del campo.
Nos guía con un lenguaje de
descripciones imaginativas que resultan ser
no sólo entretenidas sino también didácticas para aquellos que poco
o nada saben
de estos insectos. Persiste en el tejido
narrativo una actitud
maravillada con toda
ilusión y mágica belleza
que nos evoca
la niñez.
La personificación de La Pequeña
Li en una abeja, es un
recurso imaginativo que logra su propósito en tanto enseña las distintas fases y
actividades propias de un colmenar. Estas narraciones no están exentas de muestras de virtudes y sentimientos que la autora adjudica a las abejas en el cumplimiento de sus respectivos roles, como son la crianza, la alimentación, las nuevas
familias en fin
la sobrevivencia del colmenar.
La
pequeña Li y las Abejas
Quien
tome en sus manos quedará
asombrado de la virtud
del detalle que la autora presenta sobre el mundo
de las abejas, que son el símbolo del trabajo,
organización y solidaridad puesta al servicio
de la vida de la colmena.
José Arturo Díaz M.
Ex Director Escuela de Talcamàvida
Concepción,
julio 2013
Dedico este libro de
Lila Layers
“La Pequeña Li
y las Abejas”
A mi hijo Manuel
Eduardo Valdes S. Que tanto le gusta la apicultura
Nota preliminar
En un rincón
del mundo donde
casi no se podía captar, a la distancia había una luz,
entre ríos, entre
bosques, entre aves que cantaban a la naturaleza, entre
cielo y tierra,
bajo el sol bajo
la luna, una luz tan potente tan poderosa, tan difícil de obtener, pero como fuera posible
traté de alcanzarla, sólo pude coger de ella un pequeño rayo, un rayo de luz que
iluminó mi vida por
el que me fue trasmitido un mensaje, mensaje de amor de esperanza, de dicha de paz del conocimiento
y la sabiduría, y fue como si esa luz se hubiera
impregnado en mis manos para
compartirla con todos los que quisieran
cogerla y disfrutarla, para caminar
siempre por el bello paisaje de la vida atados al conocimiento y al amor que nos permite
pensar y actuar con justicia
bondad y grandeza, alcanzar a ver las
riquezas que nos da el Universo siendo
nosotros seres tan pequeños y grandes cuando
somos capaces de tornar nuestra mirada en busca de esa luz
en el infinito que sólo
Dios tiene el poder de proporcionarla, cuando realmente
merecemos que nuestro camino
sea iluminado de tal manera
que todo nuestro ser sea digno de todas las cosas bellas
que nos proporciona el Universo, Estas
pequeñas ráfagas de luz que he tenido
la dicha de alcanzar
las compartiré con todos los niños del Universo
que deseen entrar al mundo
de las fantasías, de los sueños
de
La pequeña Li y las Abejas
niños, de Ángeles, de princesas, hadas, observar la naturaleza, ver
como las aguas
corren por bellos
manantiales, y en forma
de nubes danzan en los cielos,
como los animales
también corren emitiendo sonidos y amando a sus crías,
Como crecen las plantas
dando sus flores
perfumadas y exquisitos frutos, y para que
decir el mar, como
dice nuestra canción
Nacional “Y ese mar
que tranquilo te baña”
“Es la copia
feliz del Edén”. Para
los niños quiero
entregar estos pequeños
relatos que por mi
intermedio han sido
creados y enviados con amor y ternura.
Lila Layers La Autora
Lila Layers
Lila Layers
Chilena, descendiente de alemanes,
nacida en la década del cuarenta en la localidad de Talcamàvida (Tralcamahuida Comuna de Hualqui) Un villorrio hermoso que significa en mapudungo truenos entre montañas. A 45 km de la Ciudad
de Concepción Sus primeros estudios
los realizó en la misma localidad. Cursó las humanidades en
el Colegio particular Internado de Señoritas, “Santa Filomena” de Concepción
continuando
en el Liceo Gabriela Mistral
de Temuco Novena región de La Araucanía, Estudio
Administraciòn Pública, inició la carrera de Sociología en La Universidad de Concepción, carrera que
no terminó por
cierre de la facultad el año 1973.
Fue funcionaria de La Administración Pública desde el año
1960 en Telecomunicaciones, desempeñándose como
profesora en geografía y además otras actividades de Administración 1976, debió
acogerse a retiro
A consecuencias de La Intervención Militar. Participo en talleres literarios con excelentes Profesores, ha viajado a Buenos Aires a La Feria
Internacional del libro Invitada por el Escritor y abogado Carlos Franz, al Brasil,
a México, y al Paraguay
donde compartió con La Escritora, Paraguaya
Idalia Flores de Zarza.
Estudio Inglés en el Instituto Chileno
Norteamericano y Alemán en el Instituto Chileno Alemán de Concepción, ha dado
recitales en diferentes grupos culturales de
diferentes lugares como colegios, liceos, Bibliotecas y otros, también
La
pequeña Li y las Abejas
participó en
congresos literarios con los Países Nórdicos, y grupos literarios.
Casada con el Ex -Parlamentario Manuel Valdés Solar,
Diputado por la provincia
de Concepción antes de 1973, tres
hijos.
La Pequeña Li y las Abejas
celestes y blancos, los yuyos cubrían los prados de los campos
como una alfombra amarilla, y las mariposas iban agitando
sus alas de un lado a otro nutriéndose, del rico néctar de las
flores, la danza más hermosa la estaban efectuando las abejas
que iban y venían desde los jardines hasta la colmena.
Esa mañana habíamos madrugado con papá, para ir a
supervisar el colmenar, de La Sra. Flandes después de recibir
un telegrama desde la Capital, en el que pedía encarecidamente
le viéramos sus abejas, como de costumbre Jonás nos llevaba la
delantera, mojándose las patas con el rocío de la mañana, una
vez que llegamos al colmenar, papá se detuvo frente a cada una
de ellas, luego me dijo.
-Ven Pequeña Li, acércate sin miedo. Yo tímida me acerqué
muy despacio, papá estaba casi de rodillas observando el cajón
de abejas, cuando estuve a su lado me rodeó con sus brazos, su
cabeza casi junto a la mía, me preguntó ¿qué vez? Entonces le
respondí.
Salen abejas por la entrada de la piquera, pero también
vienen llegando algunas que entran al cajón o la colmena.
¿Y que particularidad tienen las que vienen llegando?
¡Ah!, sí, ya veo traen las patitas rojas, amarillas, naranjas
pero esa no trae las patitas amarillas ni rojas ni naranjas no
trae nada.
-No. No es que no traiga nada, esa trae su buche lleno de
néctar para fabricar la miel, y las que traen polen en las patitas
porque eso es polen, y es para fabricar el alimento, de la futura
población del colmenar, ya sea las abejas o zánganos o la reina.
10
La pequeña Li y las Abejas
¿Y que hacen los zánganos?
Bueno los zánganos son los machos de la familia de abejas,
ese es otro cuento que te lo explico después.
¿Y La Reina?
La Reina, es algo así como la mamá de toda la familia, y
además Reina, y lo más importante ella se encarga de poner
muchos huevos u ovar en cada una de las celdillas de los
marcos que tiene la colmena, o sea la casa donde residen, y de
esos huevos van naciendo las abejas, los zánganos incluso la
Reina.
¿Entonces la Reina pone tres clases de huevos? -No, La
Reina pone dos clases de huevos, en las celdillas normales
ovala sus huevos y las abejas nodrizas se preocupan de cuidar
de ellos para que nazcan nuevas abejas (obreras) de estas
mismas celdillas cuando ellas quieren que nazca una nueva
Reina, antes de los tres días lo alimentan con jalea Real y lo
cuidan en forma especial, así dan origen a una nueva reina y la
celdilla crece de tal manera que parece un capi de maní.
-¿Y los otros huevos?
-Hay unas celdas más anchas o mejor dicho más grandes,
los huevos que La Reina deposita en esas cavidades salen
zánganos.
Eso es todo lo que me manifestó papá.
Entonces yo le pregunté, nuevamente ¿cómo es eso de las
nodrizas? ¿Que son las nodrizas?
-No, no son otras abejas, en realidad ese es un cuento largo
que después te lo contaré más detallado para que lo entiendas
mejor.
Pero dime papá, que son las nodrizas.
Son las mismas abejas, que no han salido aún al campo
se quedan veintiún días dentro se la colmena, haciendo los
trabajos que necesitan hacer en el hogar que las cobija. ¿Cuáles
trabajos?
Por ejemplo uno es cuidar los huevos que pone la Reina y se
11
Lila Layers
convierten en larvas, para que puedan desarrollarse necesitan
caloría y ser alimentadas, eso lo hacen ellas, las nodrizas. ¿Y
qué más hacen?
-Uf - Después te explico, ahora sigamos observando los
cajones.
Caminamos con papá frente a los cien cajones
aproximadamente que tenía en su quinta La Sra. Flandes, se
detuvo frente a uno y me dijo. Observa la entrada, -No veo nada
anormal le respondí. -Observa bien - Miré detenidamente,
parece que solo traen miel manifesté.
Bien, muy bien Pequeña Li, manifestó papá. En esta colmena
no está entrando polen, eso significa que no hay huevos o sea
crías nuevas y si eso es así tampoco hay Reina. Yo lo miré
asustada.
-O sea que están sin mamá.
Bueno si tú lo quieres llamar así.
¿Y qué harás? Tengo dos alternativas, una es colocarles
una Reina o sacar un marco de otro cajón con huevos recién
puestos que no tengan más de tres días, y agregarlo en esa
colmena que está sin Reina. Así las abejas empiezan ellas a
hacer inmediatamente una nueva Reina.
Seguimos observando cajón por cajón, luego se detuvo
frente a otro, movió la cabeza y empezó a destaparlo, yo lo miré
asustada, porque iban a salir las abejas y nos iban a picar, papá
se rió ese cajón no tenía nada estaba vacío, le pregunté ¿Porqué
no tiene abejas? Nuevamente me respondió.
Por varias razones, puede ser porque se fueron, no les gustó
algo y se fueron.
¿Y qué, no les gustó?
-Puede ser el lugar, por húmedo o por un mal olor, o porque
entraron hormigas, o alguna lagartija, también podrían haber
muerto.
¿Y porqué se podrían haber muerto?
-Primero por falta de Reina, entran en un estado de depresión,
12
La pequeña Li y las Abejas
y sin Reina se termina el panal porque no nacen nuevas abejas y
no hay huevos, es la reina la que hace crecer la población de un
panal. También por otras razones, a veces se mueren de hambre,
o de frío o por alguna enfermedad, que las ataca, como es la
varroa.
¿Qué es la varroa? -Bueno la varroa es un ácaro. Y si no lo
atacamos se muere todo un colmenar.
Una vez que papá observó todo el colmenar, dijo. Voy
a colocarle un marco con huevos a ese cajón que no tiene
Reina, no te acerques tanto pequeña Li, que te pueden picar.
Manifestó. Acercándose a una colmena, sacó el techo luego el
entretecho, un ruido ensordecedor, salió de la colmena, junto
con un montón de abejas que empezaron a rondar a papá,
yo me escondí detrás de un manzano, rápidamente volvió a
tapar el cajón dejándolo igual como estaba. Salimos de la
quinta regresando a casa, volveremos con el ahumador y las
herramientas necesarias, para hacer algunos cambios, terminó
diciendo.
¿Qué cambios quieres hacer?
-Primero que nada, ponerle un marco con huevos a ese
cajón que no tiene Reina, y después sacar núcleos de los
cajones que ya tienen una gran población y están a punto de
salir las familias o sea de enjambrar, un enjambre es cuando
sale una familia y generalmente se posa en un árbol formando
una pelota de abejas.
¿Qué son los núcleos? - El núcleo es cuando se revisa
el cajón o sea la colmena, y si hay abundancia de huevos y
muchas abejas, se sacan marcos con huevos de uno hasta tres
días, estos van cubiertos con abejas, se sacan desde dos a tres
marcos más un marco con miel, se colocan en un cajón chico,
con capacidad sólo para los cuatro marcos, y se dejan allí para
que se forme una nueva familia y las abejas hagan su Reina,
esto se llama núcleo ciego ¿Y porqué un cajón chico?
-Porque así queda más abrigado que es lo que necesitan las
13
Lila Layers
crías aproximadamente treinta y cinco grados Celsius.
Regresamos a casa y mamá Bella nos sirvió desayuno, luego
papá preparó sus herramienta, volvimos a la quinta de La
Sra. Flandes. Con el ahumador encendido, êl toma marco, un
cuchillo y todo el equipo protector.
Papá empezó a manipular los cajones, yo lo observaba desde
lejos, destapó el primero saliendo las abejas enfurecidas, con el
humo logró calmarlas, sacó unos marcos colocándolos en otro
cajón, fue tanta mi curiosidad que me acerqué a mirar, habían
muchas abejas volando, varias me rodeaban zumbando fuerte
por sobre mi cabeza, escuché la voz de papá, que me dijo.
¡No te acerques! Sólo recuerdo un fuerte dolor, en el lado
izquierdo del mentón y al correr parece que fueron más las que
se integraron a mi persecución, yo me sentí aterrada, gritando
desesperada, corrí hasta un corredor, pero seguí con las abejas
encima. Divisé a papá que venía a socorrerme. En ese momento
otro pinchazo en el mentón me hizo gritar muy fuerte y mi
pelo parecía que tenía todas las abejas de una colmena, desde
ahí no supe nada más. Entre nieblas me parecía flotar o volar
ir subiendo o ir cayendo, para quedar en un reposo absoluto.
14
La pequeña Li y las Abejas
15
Lila Layers
En la Colmena
Unas manos suaves acariciaban mi cara, comprobé que
estaba, cubierta con algo que intenté poco a poco ir retirando
hasta despejarme bien, esas manos amorosas me ayudaron
a salir de mi celda en que me encontraba, abrí los ojos muy
sorprendida, me encontré frente a una nodriza, respiré el aire
que por primera vez entraba a mis pulmones, respiré más
profundo, con mucha calma reconocí, que me encontraba en
un panal de abejas, dentro de una colmena, con una luz muy
tenue, la sentí agradable como un crepúsculo relajante, no
tenía fuerzas para detenerme a pensar, mi nodriza, me acicaló,
me arregló mis alas pacientemente, luego me llevó junto a unas
larvas, y me dijo. Yo fui tu nodriza por varios días, te cuidé, te
alimenté y hoy estoy orgullosa que estés aquí, ahora tendrás
que hacer tu de nodriza, nos acaban de traer desde nuestra
colmena, a una nueva colmena, tenemos aquí nuevas hermanas
que estaban sin Reina. Mira ahí esa celda, ves al fondo. ¿Hay un
huevo que ya tiene dos días, tu quedarás a cargo de él, para que
en quince días más nazca una Reina y tu serás la responsable,
o sea serás su nodriza.
-Yo estaba atónita, pero como dije, no me detendría a pensar,
luego me llevó a unas celdas, donde había almacenado polen,
propóleo, y amago, este es el alimento para La Reina, pero
también debes proporcionarle jalea real, que en unos días más
tus glándulas empezaran a segregar, esas glándulas salen de tu
cabeza vienen directamente desde tu cerebro. Por ahora viene
otra nodriza a ayudarte con la jalea, me dijo. Yo siempre te voy
a ayudar, mi nombre es Poly cárnica, no lo olvides, ahora debo
ir a hacer otros trabajos, luego te cuento. Y se perdió entre un
16
La pequeña Li y las Abejas
montón de abejas que también estaban cuidando crías nuevas.
Después de atender ya a mi Reina, aunque aún sólo era
un minúsculo huevo, que siendo tan pequeñito me había
encariñado enormemente, dándole una protección maternal
extraordinaria, Con la jalea real que le proporcionó la otra
nodriza y que pronto se fue depositando en todos los huevos
que pudo de uno dos y tres días, pero en la celdilla de mi reina
debíamos alimentarla constantemente con jalea. Observé a
otras nodrizas, que estaban cuidando de dos tres y hasta cuatro
huevos, le pregunté a una de ellas, porque a mi me habían dado
uno solo, entonces me respondieron.
Es que tu estás cuidando a La Reina, y como habemos tan
pocas, tenemos que cuidar varias crías al mismo tiempo, no
olvides que nosotras llegamos en un marco desde otra colmena,
y nos vinimos sin Reina por eso, tu estas cuidando a nuestra
futura soberana, además este palacio no tenía Reina, estaban
huérfanas.
Pronto vinieron tres nodrizas quedándose a mi lado, yo les
pregunté ¿Porqué vienen?
-Porque tenemos que darle calor, y como la temperatura
bajó debemos cuidar de la Reina, dejamos a nuestras ninfas
solas porque ya no necesitan tanto abrigo, están por salir, mira
ahí viene saliendo una de su celda.
Efectivamente desde una celda venía una ninfa ya convertida
en abeja, asomando su cabeza, no era la única, varias otras le
seguían y desde una esquina había un conjunto de huevos más
grandes, desde allí empezaron a salir unas abejas más grandes,
entonces mi compañera me explicó, que esos eran los machos,
que debían estar maduros para cuando naciera La Reina.
No se cuanto tiempo había pasado, pero todas trabajábamos
haciendo un constante ruido que era como una grata melodía,
en el que hacer.
Poly no había venido a verme, pero justo en ese instante
apareció agitada.
17
Lila Layers
Estoy muy cansada manifestó.
Porque he estado haciendo una limpieza general en esta
colmena y han sido dos nodrizas las que me ayudaron, este
palacio tenía muy poca población, pero cuando nazca nuestra
Reina creceremos y seremos una gran ciudad. Luego me
preguntó. ¿Cuál será tu nombre? Li, le respondí, pero puedes
decirme Pequeña Li, terminé diciéndole. ¿Así quieres llamarte?
¡Así te llamaremos! Pero eres cárnica, no olvides que llegaste
conmigo en el mismo marco, nuestras hermanas que vivían en
este palacio son Italianas lo importante es que nuestra Reina
es también cárnica. Ahora que ya están naciendo algunas
princesas me llevaré a las nodrizas para hacer otros quehaceres.
Se comunicó con tres nodrizas y fueron a tapar algunas
aberturas que tenía nuestro palacio, dejando el techo
herméticamente cerrado y firme, luego se dedicaron a encerar
el piso y los muros, no les vi descansar en ningún momento,
la temperatura había empezado a subir, entonces una gran
cantidad de nodrizas dejaron sus crías y empezaron a batir
las alas para controlar el calor que estaba haciendo, con
este mismo método extraían el agua de la miel para hacerla
madurar, aplicándole en el último momento una gota de ácido
fórmico, para su conservación, después de esto venían otras
abejas jóvenes a opercular las celdas llenas de miel o sea a
sellarlas, lo que significaba que esa miel estaba en condiciones
de ser retirada por el hombre.
Por el piso varias abejas se deslizaban arrastrando un
cadáver, mi compañera que estaba a mi lado dijo. Esas son las
necróforas, las encargadas de retirar toda hermana muerta.
Sentí pena y me pregunté ¿porqué habrá muerto?
De cansada y vieja me respondió una de ellas, en este tiempo
trabajamos demasiado, sólo vivimos seis semanas, pero ese
corto tiempo es bellísimo, tenemos una abeja historiadora, que
es la encargada de contarte toda nuestra historia, después es
18
La pequeña Li y las Abejas
otra que la va contando así siempre estamos al corriente de
todo lo nuestro.
No había terminado de hablar cuando nuevamente apareció
Poly a mi lado, observó mi larva, ¡hermosa! Manifestó, con
alegría.
Yo me sentí muy feliz porque mi protegida estaba
evolucionando excelente, Poly no venía sola. Me presentó a
su compañera. Esta es Pola, la historiadora del palacio, ella
te puede contar muchas cosas, ahora yo me voy de guardia,
estaré en la entrada, cuando nazca nuestra reina, tu tendrás
que hacer lo mismo que he hecho yo, barrer, limpiar celdas,
regular la temperatura con nuestras alas, o sea ventiladores,
necróforas, opercular, es decir sellar las celdas llenas de miel,
como también las larvas ahora guardia después no sé lo que
haré, terminó diciendo.
Se perdió entre algunas nodrizas, que en ese momento
estaban limpiando las celdas de donde habían salido las recién
nacidas, yo saqué amago de una de las celdillas para alimentar a
mi larva, fuera de la jalea real que yo le estaba proporcionando
de mis glándulas, entonces inmediatamente vino una nodriza
a limpiar la celdilla que dejé vacía, cuando terminó se quedó
un instante observando pero una abeja pecoreadoras aterrizó a
nuestro lado con sus canastillos llenos de polen, se lo entregó a la
nodriza que estaba observando, como si la estuviera esperando
y esta con la cabeza lo empujó al interior de la celda, me miró
y me dijo. Que no te falte alimento para nuestra Reina. A mi
alrededor empezaron a llegar muchas abejas pecoreadoras o
recolectoras cargadas de polen, de diferentes colores, otras
traían agua, néctar y Propóleo, este último es un elemento
extraído de los árboles que se ocupa para cellar la colmena,
estaban todas felices porque pronto tendrían su Reina y cada
una haciendo lo suyo.
Mi larva ya había dejado de ser una larva era una ninfa y su
capullo enorme, tendríamos una Reina robusta y sana, entre
19
Lila Layers
las tres la cuidábamos y cuando la temperatura bajaba venían
otras a protegerla, porque no era suficiente el calor de tres
menos el de una sola.
Los días pasaron tan rápidos que nuestra Reina ya estaba en
condiciones de abandonar el capullo, para salir al Palacio, hubo
un gran regocijo en el panal cuando ella nació, yo su nodriza
la limpié, le arreglé sus alas como si fuera un hermoso traje
de tull, su cara bien acicalada, toda ella fue preparada luego le
di alimento, estaba un tanto nerviosa, entonces vinieron unas
abejas ancianas que se consideraban las más sabias a escoltarla.
En este primer día recorrió todo el Palacio, aún no podía
reinar, en cierta forma no estaba coronada, a su paso las súbditas
no le hacían ninguna reverencia, al segundo día teniendo un
clima cálido y el sol radiante, nuestra alteza aún nerviosa se
dirigió a la salida con toda su comitiva y emprendió el vuelo,
yo no pude salir a verla pero Poly que estaba de guardiana en
la entrada emocionada me contó.
Altiva como lo que es una Reina, salió, se detuvo un
instante en la entrada, dio algunas vueltas como reconociendo
su palacio desde afuera rodeada de las sabias ancianas y luego
voló derecho hacia el firmamento, cualquiera pensaría que iba
derecho a encontrarse con el mismo sol, de nuestro palacio
salieron los machos
Apresurados, pude ver que otros machos venían de otros
lados.
Poly también me contó que cuando la reina no podía salir
en su vuelo nupcial por una larga lluvia después de veinte días
ella se quedaba soltera, y nunca contraía matrimonio, eso era
catastrófico porque era como quedarse sin reina, sus huevos
eran sólo de zánganos.
La colmena quedó en silencio, en una larga espera, toda
su población estaba emocionada y ansiosa por el regreso
de la Reina, porque a su llegada ella vendría coronada, en
condiciones de Reinar y empezar a ovar en las celdas que ya
20
La pequeña Li y las Abejas
le teníamos preparadas, para el crecimiento de nuestra ciudad,
nos daba la impresión que el tiempo no pasaba, angustiadas
seguíamos trabajando. Yo estaba de barrendera, limpiando
algunas celdas de varias nodrizas recién nacidas, después
seguí con el piso, pensé que me cansaría pero era tanta mi
emoción y mi angustia que igual corría de un lado a otro. Poly
muy nerviosa de guardiana a la entrada, cuando barrí unos
deshechos, me dijo.
Ven, mira ven, el sol ya se está, entrando y nuestra reina no
vuelve, entonces le pregunté. ¿Qué puede pasar si no vuelve?
No te digo nada, porque no quiero ser la que llama la mala
suerte.
-Algunas escoltas estaban en la entrada, de pronto un
ruido nos sorprendió, sí era nuestra Reina, venía aumentada
muy aumentada, de abdomen por lo tanto se veía mucho más
grande imponente. Hizo su entrada grandiosa, escoltada por las
sabias del palacio, descansó un segundo, luego fue alimentada
e inmediatamente empezó a dar ordenes, pasó revista por
todo el Palacio, ese fue un gran momento, después de toda la
ovación reconociendo su cargo de Reina empezó a ovar en uno
de los marcos del centro del Palacio, con celdillas preparadas
para futuras trabajadoras, con gran cantidad de polen y miel en
los extremos, al instante empezó una organización, completa,
corriendo para preparar la cámara de cría, en nuestro Palacio
reinaba una felicidad indescriptible, a esa hora ya estaba toda la
población entregando lo recolectado en el día, faltaban algunas
que posiblemente perdieron el camino o se accidentaron, o
bien se les hizo tarde y no pudieron regresar pernoctando en
alguna rama para protegerse del frío esperando la mañana
para regresar con su néctar y polen a Palacio.
Regocijadas por tanta alegría la abeja historiadora Pola, nos
empezó a relatar algunas historias de lo que a ella le habían
enseñado, diciéndonos que todo lo que ella nos dijera a la vez
nosotras deberíamos hacer lo mismo con las nodrizas que
21
Lila Layers
fueran naciendo.
Nuestra vida en esta época de primavera y verano es muy
corta, por eso debemos contarnos todo para así conservar
nuestra cultura, dijo: luego siguió relatando.
Hacen muchos, pero muchos años, vivíamos en troncos
de árboles, soportando muchas incomodidades, y peligros,
generalmente perecía mucho más de la mitad de nuestros
grupos sociales, hasta que el ser humano se dio cuenta que
nuestra miel era rica en proteínas y rica en sabores, como
también la cera, con nuestra cera ellos pudieron alumbrarse,
encerar sus Palacios y actualmente el pólipo también lo están
usando para las quemaduras, para que decir de nuestra jalea
real, esa la consumen para no envejecer y el polen es una
excelente vitamina como también el pro póleo.
Fue cuando empezaron a construirnos unas casas rústicas,
pero mucho más cómodas que un tronco de árbol, las primeras
las hicieron con techo de totoras, así poco a poco fueron
perfeccionándolas hasta llegar a estos palacios que tenemos
ahora. Hubo muchos científicos que se interesaron en nosotras,
incluso filósofos Aristóteles también dedicó parte de su tiempo
investigándonos. El científico Plinio uno de tantos manifiesta
en su libro que Aristómaco se dedicó por cincuenta y ocho
años investigándonos, otros sabios se fueron a los campos a
vivir junto a nosotras para estudiarnos, incluso a uno de estos
sabios le llamaban “El Salvaje” aún así les falta mucho por
aprender de nosotras.
Otra abeja sabia que se encontraba escuchado con todo
respeto a la historiadora Pola, dijo primero su nombre. Yo soy
Pili una de las antiguas de este palacio, y soy Italiana, a nosotras
las Italianas nos trajeron acá al fin del mundo vale decir a Chile
en Sudamérica en el año 1844. Desde entonces hemos ido
creciendo y produciendo, pero ahora les voy a contar cuando
una vez se juntaron dos Reinas, sucedió que estábamos listar
para enjambrar, porque la nueva Reina había cumplido el
22
La pequeña Li y las Abejas
periodo de princesa Ninfa, entonces estaba a punto de salir
de su celda, nosotras ya preparadas con nuestras meriendas,
llenos nuestros buches, habíamos saqueado el palacio, siempre
tratando de llevar lo que más se puede porque nunca se sabe
como pueden darse los medios en esa búsqueda de un nuevo
hogar, listas para enjambrar con nuestra Reina, cuando vinieron
torrenciales lluvias, viento y mucho frío entonces para evitar el
encuentro de dos Reinas aplazamos la salida de la princesa,
tapando y tapando el capullo pero desde adentro ella insistía
abriéndolo con fuerza. El tiempo no mejoraba ni un rayo de
sol , y la lluvia no amainaba, la espera fue larga, hasta que la
nueva Reina salió, del capullo no pudimos retenerla más y
ocurrió lo que todas temíamos, se enfrentaron, las dos fuertes,
altivas y arrogantes, todas miramos el combate, tranquilas
no estábamos impresionadas porque sabíamos que eso iba a
suceder, y las dos Reinas eran de nuestro Palacio, por lo tanto
todas éramos imparciales, las celdillas estaban con huevos,
podríamos hacer una nueva reina, y fue lo lamentable que cada
una usó su aguijón muriendo simultáneamente las dos.
Y antes de ese desenlace teníamos nuestra Reina que ya era
una anciana, venía en el capullo, La Reina nueva justamente la
que murió en el combate, con la que íbamos a enjambrar.
La Reina, ya anciana no podía poner huevos de princesas
sólo de príncipes o sea de zánganos, como les llaman a
nuestros machos. Nosotras no le podíamos dar muerte porque
era nuestra Reina, entonces cuando nació la princesa nueva le
hicimos una especie de celda a nuestra Reina anciana, y toda su
corte le hizo prácticamente un cerco para protegerla, cuando
vino La Reina nueva para darle muerte, allí estaba protegida
como en una cárcel para que muriera de vieja y hambre, pero
que no fuera sacrificada, después de haber contribuido a la
población con más de millones de abejas, zánganos y unas
cuantas Reinas. Tenía que tener un fin con dignidad.
Volviendo al lamentable suceso cuando las dos Reinas
23
Lila Layers
simultáneamente se clavaron los aguijones muriendo ambas,
todo esto fue muy rápido hasta que nos quedamos sin Reina,
Con los huevos que habían, hicimos otra Reina al instante,
inmediatamente después del combate de las dos últimas que
combatieron, heroicamente como son Ellas..
Después de ser arrojadas en calidad de cadáveres por la
necrófilas, al exterior de nuestro palacio. Yo fui la nodriza de la
que esperábamos fuera nuestra futura Soberana, todo anduvo
bien hasta que nació en perfectas condiciones, a los tres
días después de haber nacido, salió con su escolta a la danza
nupcial, por la tarde regresaron, pero lamentablemente venía
sólo la mitad de la escolta sin nuestra Reina, manifestando que
habían sido atacadas por golondrinas, y así nos quedamos sin
Soberana hasta que nos trajeron ese marco donde pudimos
hacer nuestra nueva Reina la que cuidaste tu Pequeña Li con
tanto esmero.
Este fue el relato de Pili, (la italiana) me dejó muy triste pero
con un final feliz, porque al fin teníamos nuestra Reina Pili
era italiana por lo tanto muy rubia, ella estaba en el palacio
cuando llegamos nosotras las que veníamos éramos cárnicas
muy morenas el amo nos decía mis negritas, después de esto
nos fuimos como arquitectas a hacer celdas, gracias a nuestras
glándulas ceríferas, construimos en muy corto tiempo un
marco completo dejándolo en optimas condiciones, para que
nuestra Soberana ovara, ya habíamos terminado estábamos
listas para empezar otro marco cuando Pili nos llamó para
embalsamar, yo la miré interrogativa, mi compañera que era
más antigua que yo me dijo;
Vamos, ya veras lo que es embalsamar. Bajamos al piso del
Palacio encontrándonos frente a un caracol, que avanzaba
arrastrando su minúsculo palacio a cuesta, tres de mis
compañeras empezaron a molestarlo hasta que lo amedrentaron
ocultándose en su pequeña casa, entonces todas corrimos a
cerrarle la entrada con nuestra cera, que podemos producir
24
La pequeña Li y las Abejas
de nuestras glándulas que poseemos en nuestro abdomen,
luego para que no pudiera salir, le aplicamos propóleo bien
concentrado, regresamos a nuestros panales tropezando
con algo. Pili dijo. ¡Es un chape! Pero como pueden ver, está
completamente embalsamado.
Sólo se veía una pelota de cera con forma de chape, Fue
entonces cuando Pili nos contó, que una vez cuando estaban
invernando todas formando una pelota para abrigarse mejor y
dejar que pasara el invierno, entró al Palacio una rata pequeña,
esta durmió allí varios días alimentándose de cera, y miel, al
pasar los días no pudo salir, porque creció, lamentablemente
siguió creciendo, ocupando casi la mitad del Palacio, cuando
llegó la primavera, y el hombre abrió el cajón encontró allí la
tremenda bestia, ocupando toda la mitad de nuestra colmena
y nosotras amontonadas a un rincón, pero esta bestia estaba
embalsamada.
Terminamos de construir el último marco con celdillas
de abejas y zánganos cuando nuestras glándulas ceríferas ya
se nos habían agotado, entonces dejamos de ser arquitectas, y
pasamos a la guardia, varios días en la entrada Poly salió de la
guardia y dijo que nos esperaría en nuestra última etapa para
salir a nuestro primer vuelo.
Así fue que una tarde todas las nodrizas, salimos por
primera vez en una danza de reconocimiento para aprender
a volar y conocer nuestro territorio, nuestras alas eran lo más
maravilloso, nos sostenían en el aire bailábamos sin cansarnos,
cantábamos de alegría, estábamos viviendo una etapa de
nuestra corta vida, hacíamos rondas, dando vueltas y vueltas,
alrededor de nuestro Palacio, muy pronto recibimos la orden
de entrarnos, nuestra danza nos duró aproximadamente
una hora, felices esperaríamos la mañana siguiente, porque
ya habíamos pasado a ser pecoreadoras, las encargadas de
recolectar alimento o sea néctar, polen, agua y propóleo, el
néctar para la miel y el polen para las nuevas crías, con el agua
25
Lila Layers
se trabajaba la miel y el Propóleo para cellar la colmena. Mi
felicidad era tan grande sabiendo que saldría a volar por los
aires recorrer los campos y posarme en diferentes flores, para
extraerles su rico néctar.
No sentí como pasó la noche, muy temprano empezamos
a desplazarnos una a una, cuando los primeros rayos de sol
empezaban a caer como tentáculos sobre nuestros palacios,
dimos varias vueltas, otras dieron vueltas dibujando un ocho
estas últimas con esas vueltas dejaban dicho que irían muy lejos,
nosotras que sólo dimos una vuelta iríamos mucho más cerca,
suspendida en el aire aspirando el perfume de la mañana era
tan hermoso. Contemplar las praderas, sembradas de trébol,
poleo, y hierba buena, pero nosotras fuimos a buscar néctar a
unos árboles de la zona, zumbando, en el aire, suspendidas en
el espacio, yo diría suspendida en el viento, columpiándonos
en ángulos cruzados, entre árboles y rayos de sol, entre nubes
y avenidas, disfrutando un atardecer diáfano, y tranquilo
como un remanso en la curva de un río, no sé cuantos viajes
hicimos llevando néctar, ya con poly casi no me veía, a veces
nos topábamos en la entrada de la colmena. Me sentía liberada
resoluta, volando con fuerza con ahínco, la feromona de
nuestra Reina nos daba fuerza para trabajar y trabajar y hacer
crecer nuestra colmena.
Esa mañana, recibí la orden de ir a un huerto de maíz, para
lo cual necesité llevar miel en mi buche, para poder amasar
el polen e introducirlo en mis cestilla que tengo en mis patas
traseras, todo el día, acarrea y acarrea, polen, pero después
de varios días nuevamente debí volver al acarreo de néctar
alternábamos para que nuestro buche descansara y trabajaran
nuestras cestillas, así como nuestro vuelo era raudo. Y raudo
también era el tiempo, no nos dimos cuenta, cuando nuestra
colmena estaba llena, de miel, de crías de pro polio, de machos
de huevos, habíamos trabajado tanto, pero valió la pena,
nuestro palacio tenía tres pisos y estaba lleno, era hermoso
26
La pequeña Li y las Abejas
deslizarse entre un piso y otro.
Entonces un grupo de princesas, dijeron que teníamos
que enjambrar, hubo un gran alegato, al final la gran mayoría
decidió emigrar, entonces empezaron los preparativos, llenar
nuestros buches de alimento porque no sabíamos como nos
iría en esa decisión, de buscar un nuevo palacio, corríamos de
un lado a otro eufóricas, zumbando la canción más excitante,
y cuando el sol nos daba directo en nuestro palacio, empezó la
gran marcha, vale decir la enjambrazón, como un gran chorro
de una represa reventada, salíamos por donde podíamos,
cualquiera diría que la colmena está reventando, el ruido era
espantoso, ya estábamos casi todas afuera listas para posarnos
en el árbol más próximo, pero nuestra Reina no nos siguió,
después de este tremendo revoleteo, debimos volver, cansadas
con nuestro buche lleno, y el instinto de emigrar, la esperanza
innata de fundar una nueva ciudad, un nuevo hogar, normal y
lógico en nuestra vida social.
Furiosas regresaron todas, las avezadas insultaron a nuestra
Reina tratándola de cobarde, de floja, y así muchos epítetos.
Como estaba tan cansada me dormí profundamente, pero al
día siguiente, como todas estábamos con los buches llenos
listas para partir, nuevamente las que dirigían el enjambre
empezaron la marcha, el cántico de partida, tan característico,
la danza, sobre la colmena único, como una nube, de perlas
entrelazadas, con su propia música, la danza se prolongó por
largo tiempo, y nuevamente la reina no salió, al igual que el
día anterior, hubo que volver, ahora aún más furiosas, yo no
sabía que hacer, consideraba que era “Mi Reina” porque yo
había sido su nodriza, la vi sin voluntad, muy triste, ¡no había
querido emigrar! ¿O no había Podido? Ella había vivido el
amor, ella era madre, ella era hermosa, ella era La Reina, pero
a la vez una esclava, renunciar a la luz, a la libertad, a no poder
volar por los campos, las praderas, no poder posarse en flores
aromáticas, con néctar y polen, ¡hoy estaba triste!.
27
Lila Layers
Era el tercer día con deseos de enjambrar, ahora aún más
inquietas, salieron, al igual que los días anteriores, pero también
la Reina no salió, su rabia, su ira fue sin límites, cuando entré
a la colmena, pude observar que el amo tenía una rejilla a la
entrada, y vi allí la Reina tratando de salir, pero con su cuerpo
pesado y su abdomen aumentado no podía pasar, la ayudé a
entrar o sea retroceder porque estaba atascada en la rejilla,
traté de decirles pero eufóricas iracundas, no me escucharon,
y se fueron sobre nuestra Soberana, dándole muerte, y pensé.
¿Como con tanta inteligencia, no han sido capaz de descubrir
la trampa que les hizo el hombre?.
Mi pena, mi dolor era tan grande, me sentí traicionada
por el ser humano, él jamás sabría el dolor causado a nuestra
colmena, nuestra naturaleza es enjambrar, con nuestra Reina.
Al día siguiente, ya todo estaba calmado, muchas salimos
temprano en busca de polen y néctar, las nodrizas que quedaron
en el palacio, se dedicaron a hacer reinas. Sólo bastarían quince
días, pero en esos quince días podrían pasar muchas cosas.
Volvía ya con mi carga, cuando supe que teníamos Reina,
pero me pregunté aún no habían pasado quince días, vino Poly
que no la había visto, y ella me dijo.
No, no tenemos Reina, lo que pasa es que una compañera
nuestra se coronó sola, y ahí está poniendo. De los huevos de
estas Reinas falsas, sólo salen machos, Pero no te preocupes
Pequeña Li, ya falta muy poco para que nazca nuestra nueva
Reina, mira aquí están los capullos, hay varios, y se ven
hermosos.
28
La pequeña Li y las Abejas
29
Lila Layers
La Enjambrazón
Así fue, como llegó el día en que nació una hermosa virgen
que sería nuestra Reina, ella se preparó para el vuelo nupcial,
entonces nuevamente decidieron salir con ella en su vuelo
nupcial, porque quedaron en la colmena otros huevos de reina,
que sus nodrizas defendieron y taparon para que estas ninfas
permanecieran allí, caso contrario la primera que había salido
las iba a destruir, nuevamente empezaron los preparativos, y
cuando la Reina estaba lista para emprender el vuelo nupcial la
colmena totalmente convulsionada, la siguió la gran mayoría,
poly me vino a buscar y me dijo. ¡Vamos! Esto es lo más
hermoso algo que tú aún nunca has tenido la dicha de vivir.
¡Vamos, Pequeña Li! ¡Vamos!
Parecía que desde el cielo había caído una red vibrante,
puñados de perlas preciosas, en una pletórica danza, con
melodías indescriptibles, allí una nube suspendida en el aire,
danzando con el viento, con el perfume de las flores, y la fuerza
de la feromona de nuestra joven y virgen Reina, no era común
asistir al enlace de nuestra Alteza, pero esta había sido la gran
ocasión, estar con ella, en un momento tan especial.
Cuantas veces los príncipes la habrían empujado en su
impetuosa salida, sin percatarse que se cruzaban con la
misma reina aún virgen, Esta ninfa que fija la hora y el día
generalmente entre las once de la mañana hasta las tres de la
tarde para su enlace matrimonial. Antes de emprender el vuelo
da unas cuantas vueltas en la entrada de su palacio, se queda
allí contemplando el paisaje, todo lo que forma parte de su
entorno, cuando en su memoria no ha dejado escapar ningún
detalle de ese pequeño y hermoso mundo que la rodea.
30
La pequeña Li y las Abejas
Arrogante la virgen Real emprendió el vuelo, seguida
por galanes en el espacio, avivando el juego de enamorados
esquivándolos sin querer huir, en los repliegues infinitos de
extraordinaria belleza del deslumbrante espacio, rociado por
el perfume magnético que va gradualmente transmitiendo
hasta los colmenares vecinos y la floresta bañada de rocío,
desde donde han salido hordas lanzándose en su seguimiento
en una sabana de exaltado gozo, cuyos límpidos instintos se
desplazan y la doncella embriagada de placer batiendo sus
alas, como dos velos de una virgen novia, en la soledad del
éter asciende como si trepara por la escala de un rayo de sol,
sólo el más fuerte podrá darle alcance buscando en el infinito
la zona desierta sintiendo sólo el manto sagrado de sol y una
leve brisa, donde ni un pájaro ni otro ser viviente, fuera de su
especie puedan perturbar el misterio sagrado de las nupcias de
una abeja Reina.
Como una red flotante, como perlas que pululan, el
enjambre la esperó y ella seguía subiendo, ascendiendo
como si hubiera querido alcanzar el mismo sol, como si en
cierto modo se estuviera columpiando entre rayos y arco iris
transparentes. Rodeada de muchos príncipes, que uno a uno se
van desgranando, cayendo los enfermos, los débiles, los viejos,
los torpes o miserables, obligados a renunciar a la persecución,
sólo quedan algunos. Los grandes, los valientes, los capaces
de sacrificar su vida al amarla, los infatigables contemplando
el ópalo infinito, luchan por alcanzar, por un segundo el gran
torbellino del delirio del amor.
Así la bella, hermosa y coqueta novia, arrogante le entregó
su corazón, al que pudo alcanzarla, pero este impresionado,
amándola tanto, su corazón no resistió, y empezó a caer, inerte,
sin vida, como nada, lo perdimos de vista en su descenso. Luego
otro macho que también pudo alcanzarla, pasó lo mismo, cada
macho ofreció una danza tan hermosa, la danza del amor,
correspondida por la que era nuestra virgen Reina, todo fue
31
Lila Layers
un espectáculo, algo maravilloso, fueron más o menos seis o
siete no sé cuantos, los enamorados, que dieron su vida en la
danza del amor.
32
La pequeña Li y las Abejas
33
Lila Layers
Un nuevo hogar
Luego empezamos a descender, las mensajeras que ya
tenían visto un árbol donde posarnos, nos llevaron hasta allí
formando un cono invertido, descansamos hasta el otro día. Las
mensajeras salieron muy temprano a buscar un nuevo hogar.
Cuando llegaron, varias habían encontrado en diferentes
lugares, tenían una tremenda discusión a donde ir, una dijo, un
árbol hueco, otra un entre techo de un rancho, otra un tambor
abandonado, un túnel, una cueva de rocas, esta les gustó,
una cueva de rocas, pero en ese instante llegó un humano y
con humo y una gran escobilla nos barrió, sacudiendo la
rama en que estábamos, dejándonos en un cajón nuevo y
limpio con olor a menta, estábamos algo así como en éxtasis,
una vez que estuvimos todas ya en nuestro palacio, batimos
las alas, levantando nuestro trasero bien alto, en un acto de
satisfacción, algo tan placentero, y siempre cantando la canción
de enjambrar, todo ese día fue sólo un día de éxtasis.
Allí, radicadas en nuestro nuevo palacio sin nada, con lo
poco que teníamos en nuestros buches, con la fuerza de nuestra
feromona ese deseo irresistible de fundar una nueva ciudad.
Entonces empezamos a formar un cono invertido
entrelazándonos unas con otras, y este calor, esta euforia,
nos produjo una transpiración en forma de escamitas, como
una grasa que salía de nuestro mismo cuerpo, entonces lo
empezamos a tejer, como un velo de novia, hecho en encajes,
blanco y liviano, tejíamos y tejíamos llenando un marco y luego
otro marco. Nuestro palacio, era hermoso con esas guirnaldas
tejidas por nosotras, encajes de cera, que más parecían sedas
traídas del oriente.
34
La pequeña Li y las Abejas
Nos sentíamos tan escultoras como Miguel Ángel colgando
de la cúspide de La Capilla Sixtina, nosotras estábamos
construyendo desde arriba hacia abajo, igual que el escultor
colgando desde el techo empezando nuestro arte de alvéolos
hexagonales, teníamos un Palacio, construyendo en él
guirnaldas blancas, blondas caprichosas, unas más grandes,
otras más chicas, de ángulos exactos, nuestro fuerte era la
geometría, tan matemática única en nuestra naturaleza,
variaban las dimensiones, pero sin perder su estructura
hexagonal y cóncavas en el fondo.
Cuando un marco estuvo listo nuestra nueva reina empezó a
ovar, en el centro y algunas compañeras traían inmediatamente
polen y néctar, ya habíamos fundado nuestra nueva ciudad.
Nuestra Alteza empezó a deslizarse por los pasillos recién
confeccionados, y las que estábamos a su paso le hacíamos
reverencia, y jamás darle las espaldas, siempre teníamos que
estar de frente ante ella, si caminábamos en sentido contrario
debíamos hacerlo retrocediendo, con ella iban tres escoltas,
que la ayudaban en su postura, primero ella introducía su
cabeza en un alveolo, para ver si estaba preparado y depositar
allí uno de sus huevos, luego introducía su espermateca o la
punta de su abdomen, y no sé si con dolor o placer dejaba allí
en el fondo de una celda pequeña el punto de partida de una
futura abeja, luego las escoltas también introducían su cabeza
en este alveolo para ver si todo estaba bien, y no colocara dos
huevos en una misma celda o les quedaran celdas sin postura,
cuando tenía celdas grandes estas eran para los zánganos, las
celdas para machos eran muy distintas, mucho más grandes,
y las celdas melíferas también eran muy grandes porque sólo
servían para almacenar el alimento
35
Lila Layers
Después de un enjambre
Llegada la tarde vino Pola, junto a nosotras, y nos empezó
a contar que cuando ella, era nodriza, y le correspondió
quedarse en la colmena cuidando sus crías, que había adoptado
como hijas, no pudo enjambrar, después que se fueron casi la
mayoría del cajón y quedando sólo despojos, saqueado, y todo
revuelto, incluso algunas hermanas muertas, por atropello de
las atolondradas, por emigrar, las pocas que quedaron en su
mayoría nodrizas, después de una pena muy grande, esperando
que naciera la Reina que ya estaba en capullo, debieron
de trabajar mucho para reorganizar la colonia, y las pocas
pecoreadoras traían el escaso alimento, porque en la colmena
no había quedado casi nada, todo se lo habían llevado.
Así con sacrificio lograron reponerse, hasta de nuevo
empezar a fundar una nueva ciudad con una joven Reina. Pola
terminó de narrarnos y ya cansadas dormimos un poco, para
salir muy temprano a la mañana siguiente.
No hacía mucho que había llegado de un sembrado de
maravillas, estaba acuñando el polen en uno de los alvéolos
haciendo presión con mi cabeza, cuando sentí que en la entrada
de la colmena había un zumbido no común, terminé mi trabajo
y regresé a la entrada de la colmena para volver al sembrado
de maravillas, observé que dos guardianas estaban negándole
la entrada a una abeja que venía cargada de polen, la visitante
les suplicaba que le dieran albergue, y ella era muy trabajadora
además tenía sus canastillos llenos de un buen polen, las dos
guardianas conversaron el caso y le dieron la entrada.
Cuando en la noche algunas seguían trabajando para
aprovechar la temporada, pasaban días sin dormir, por eso
36
La pequeña Li y las Abejas
mismo también acortaban su vida, pero otras especialmente las
pecoreadoras descansábamos algunos segundos, me encontré
con la abeja que estaba a la entrada solicitando albergue. Le
pregunté su nombre entonces me contestó.
-Mi nombre es Yany, vengo de un colmenar que sufrió fiebre
de la enjambrazón.
La miré sorprendida y le pregunté ¿Qué es eso? Al instante
ella me empezó a narrar su historia.
Teníamos nuestra colmena muy prospera, pero la Reina se
fue y de todas maneras seguimos siendo una ciudad de gran
población, había pasado una semana que nuestras hermanas
habían emigrado con la vieja Reina, Las ninfas principescas
que dormían en sus cápsulas no tenían la misma edad. Porque
nos interesaba que los nacimientos reales se sucedieran
a medida que nosotras mismas decidiéramos cuándo un
segundo enjambre, y cuando un tercero y un cuarto debe salir
de la colmena, Ya habíamos empezado a adelgazar las paredes
de la cápsula mayor, como también la prisionera Reina desde
el interior roía este capi de maní que la guardó en su interior
por quince días, primero como un minúsculo huevo luego
como larva y al final una ninfa, para transformarse en Reina,
hasta que apareció su cabeza, saliendo al exterior débil y
pálida, sus nodrizas la protegieron, la limpiaron la acariciaron,
aún vacilante y débil, después de algunos minutos ella se
repone, altiva ya repuesta. Gracias al auxilio que le dieron sus
guardianas, liberada de su prisión da los primeros pasos por el
panal haciéndose sus piernas mas firmes, inquieta, y a la vez
nerviosa como todas las vírgenes, se dio cuenta que no estaba
rincones estarían esperándola más de algún príncipe, recorrió
los pasillos del palacio, miró los velos que caían desde el techo
suspendiendo muchas figuras geométricas hexagonales y
cóncavas, instintivamente buscando a sus rivales.
De alguna forma intervino la prudencia, las misteriosas
37
Lila Layers
decisiones del instinto, del espíritu, de la colmena o de la
reunión de la población, en las resoluciones a tomar nunca
vacilamos, no existe la más mínima duda, ni indecisión,
no vemos ningún signo de discordia, de antemano vemos
una unidad establecida, como esa es la atmósfera típica en
nosotras, en nuestra sociedad, y cada una de nosotras sabemos
anticipadamente lo que las demás pensaran.
-Yo escuchaba atentamente el relato de Yany pero no
entendía mucho, entonces le pregunté, pero porqué llegaste
aquí pidiendo albergue. Su respuesta fue la siguiente.
Permíteme contarte desde un principio, porque si te digo
que mi panal pereció, eso es todo, pero con eso no te he dicho
mucho lo importante es porqué.
Perdona mi interrupción, tengo que reconocer que soy
inquieta.
No te preocupes, ¿Li te llamas, no? Ahora sigo. Estábamos
pasando por un momento de lo más grave, estábamos en el
minuto vital de nuestra gran ciudad, porque era una gran
ciudad. Teníamos que escoger entre tres o cuatro posibilidades
que darían resultados lejanos totalmente distintos y
susceptibles con una pequeña variación, de convertirse en algo
funesto. Teníamos que conciliar la pasión o el deber innato de
la multiplicación de la especie con conservación de la “cepa”
y sus “vástagos” nosotras nos equivocamos y lanzamos tres
cuatro enjambre, la verdad es que perdí la cuenta, esto agotó
por completo la ciudad madre, éramos demasiado débiles
para saber organizarnos de prisa, el comienzo de invierno, y
tan escasa población porque las nodrizas no permitieron que
la primera Reina diera muerte a las ninfas, así nos dividimos
cerrando un circulo que tropezó con la muerte, por milagro
me salvé, pero con tanta división no quedó nada ni nadie, la
ambición y el egoísmo nos mató.
Siempre las historias son tan tristes le dije. Si me respondió,
otra hermana, y son así porque somos una sociedad organizada
38
La pequeña Li y las Abejas
de seres vivos, y entre los seres vivos hay de todo, los buenos y
los no buenos, nosotras somos fuertes, e inteligentes, tenemos
metas, y somos grandes porque la polinización depende de
nosotras, el día que no haya polinización el hombre se moriría
de hambre, porque no tendría alimentos.
La hermana terminaba de hablar, era una de las sabias
consejera de la reina, le gustó lo que nos contó Yany, entonces
a continuación ella siguió con una historia muy parecida.
Lo que yo viví fue todo lo contrario de lo que contó Yany.
Nuestra reina después que nació igual que la anterior salió a
recorrer los pasillos, los panales, y cuando encontró capullos
de futuras reinas los trató de hacer pedazos, como las obreras
no la dejaron ella se enojó mucho, y dio unos gritos como
si estuviera llamando a la guerra, insistió en destruirlos y la
sostuvieron, pero ella gritó muy fuerte y las obreras se aterraron,
porque la reina que aún no era reina coronada, porque no había
tenido su vuelo nupcial, estaba indignada, no quería rivales, y
ella sería la única gobernadora de esa ciudad. Estuvo dos días
insistiendo, hasta que venció, se impuso, y destruyó todos los
capullos que tenían futuras y posibles reinas, luego salió en
su vuelo nupcial, y volvió a la colonia con mucha población,
trabajamos unidas, y fuimos una gran colmena, sin guerras,
sólo construir nuestros palacios disfrutar el amor y lo que la
naturaleza nos dio tan dignamente.
39
Lila Layers
Regreso a la colmena madre
Esa tarde cuando entré a la colmena con mi buche lleno
de néctar y mi estómago también lleno, me recibieron con
ovaciones, pero yo no iba sola, éramos varias, vale decir unas
cien hermanas, Pola que estaba ahí en ese momento ¡pero!
¿Qué te había pasado, Pequeña Li? Di un suspiro, y les conté
que hacía una semana más o menos yo estaba guardando el
polen en uno de los alvéolos, cuando nos trasladaron a un
palacio muy pequeño sin reina sólo un marco con muchos
huevos operculados y también huevos del día, polen y miel en
los extremos, allí nos tuvieron yo igual salía a trabajar todos los
días con algunas pecoreadoras, y las nodrizas cuidaban de sus
bebes, después de varios días nos robaron las cunas, vale decir
todo el marco dejándonos ahí sin nada, entonces decidimos
por unanimidad regresar a nuestro palacio madre, no teníamos
a nuestras bebes, ¿que haríamos ahí? Nada, por eso estoy de
regreso y también mis hermanas.
Con tanto trabajo no me di cuenta que no estabas. me dijo
pola. Yo te extrañé mucho en esos días, y no podía abandonar a
las nodrizas porque casi no tenían alimento, le manifesté. Pero
ahora estoy muy feliz de haber vuelto a mi cajón madre.
Una vez de regreso todo siguió igual recorriendo campos
y jardines, contemplando esa belleza que nos brindaban
la innumerable variedad de flores dándonos una acogida
amorosa, Me posé en una azucena con mucha dificultad para
succionar su néctar llenar mi buche y luego mi estómago, en
uno de los pétalos dormía profundamente uno de nuestros
príncipes, no había mucho en la rosada flor, con toda
seguridad el bello durmiente ya se lo tragó todo hasta hartarse,
40
La pequeña Li y las Abejas
y luego dormir su larga siesta, me posé en otra azucena, la
que me ofreció todo su dulce néctar que guardaba como un
tesoro, sentí algo tan sublime cuando ella me abrazaba con sus
pétalos, ofreciéndome el sabor de sus besos en un acto divino,
trémula de placer, hasta parece que respiraba lentamente, sentí
en ella el suspiro de la vida, el amor de las almas, la fuerza
de la naturaleza crujiente y salvaje al mismo tiempo, pude oír
campanas de un relajo innato, después de un rayo fugaz en el
torbellino de nuestra existencia.
41
Lila Layers
Los príncipes expulsados
Cargada de mi néctar divino que tan generosamente
me había entregado esa azucena, regresé a mi colmena,
quedándose allí durmiendo profundamente el ocioso, cómodo,
flojo abusivo y sucio príncipe. Había terminado de entregar
mi mercancía cuando, ya en las primeras oleadas de fresco, en
un tranquilo atardecer, empiezan a llegar los Señores príncipes
gloriosos e irresistibles penetrando como un torbellino
imperioso, desbordando un afán intransigente, corriendo
a nuestras bodegas, hundiendo su cabeza hasta el cuello en
nuestras ánforas repletas de miel, llenándose como tinajas,
abusando del trabajo de sus hermanas princesas, deslizándose
por los pasillos con su paso torpe y pesado, vuelven a dormir
tan profundamente que nada los despertaría, sólo hasta volver
a tener hambre.
Como ya nuestras reinas habían tenido su danza nupcial, y
la mayoría de las crías habían nacido, trabajo que en algunas
ocasiones realizan ellos nuestros machos encubando, dando
calor en las cunas, pero ya en otoño, de eso nada quedaba, unas
pocas bebes, que nuestras nodrizas cuidaban, almacenado
alimento para el invierno y una gran población.
La paciencia se termina, y a una orden terminante, y
generalizada. Nadie sale a recolectar, en cambio el trabajo
estaría en la misma colmena, los ociosos príncipes, apilados,
en racimos dormitando plácidamente. Fueron despertados
sorpresivamente de manera brusca, por un ejercito de cansadas
e iracundas hermanas princesas, al despertar no pueden creer
lo que está pasando, sus ojos expresan asombro, no pueden
abrirse paso por su pereza, creen que existe un error, están
estupefactos.
42
La pequeña Li y las Abejas
A ellos los machos responsables de la continuidad de la
especie, ellos que hacen de nodrizas cuidan también las crías
y no se lo reconocen, sólo ellos saben lo necesario que son, en
la temporada, pero por el mismo afán de la conservación de la
especie, debíamos ser practicas con una tercera parte de estos
golosos machos no pasaríamos el invierno y moríamos todas de
hambre.
Todo parece diferente como si una nube embargara el
ambiente de la colmena, emanando veneno por todos lados,
se propaga el rencor y el odio. Reciben como un terremoto
inesperado el derrumbe de su destino, quedan en el pasado, las
delicias, esos paseos por las florestas, esas siestas interminables,
los apacibles instantes en el palacio colmado de manjares, cada
uno de ellos aún incrédulos es asaltado por dos o tres abejas,
primero le cortan sus alas, le amputan sus febriles antenas, les
dislocan sus patas que le permitían deslizarse por todos los
pasillos del palacio, desarmados desprovistos de aguijón, no
pueden defenderse, inermes tratan de esquivar los ataques, así
toda la gran masa destruida formando un enloquecido torbellino,
una vez aplicada la ley profunda y estricta de la naturaleza.
Los que logran salvarse se ocultan formando un montón
que igual son vigilados por una inexorable guardiana que los
dejan allí hasta que mueren miserablemente. Los mutilados
son llevados en vuelo a cementerios muy lejos. Otros fugaces
lograron arrancar para cobijarse en otras colmenas, donde
tocaron la peor parte, estos príncipes son tan libres que disfrutan
de todas las colmenas, un día en una, otros días en otras, cuando
un palacio se colma de estos ociosos machos es recordar la
mitología griega Ulises ausente y su palacio invadido de abusivos
príncipes cortejando a Penélope.
Yo sintiéndome diferente observé desde un rincón, todo el
proceso, una vez que esta tarea fue terminada, elaboramos miel
trabajando toda la noche, durmiendo algunos minutos para
salir al despuntar el alba.
43
Lila Layers
La Guerra
Ya había pasado la cosecha, le habíamos entregado a
nuestro amo casi todo nuestro manjar melífero, pero nuestras
reservas eran aún contundentes, lamentablemente en otros
colmenares, los amos habían extraído la mayor parte del
hermoso tesoro que con tanta prolijidad se almacena, Ya era
otoño, los árboles empezaban a perder sus hojas, flores casi
no quedaban, los campos bordados de pétalos multicolores,
eran sólo paja, y tierra sin nada, el viento parecía agrio y frío.
Hasta las aguas corrían tristes por los esteros, igual salíamos en
busca de néctar, un día llovió tan fuerte que pensamos ya había
llegado el invierno, nuestros marcos estaban llenos de crías su
mayoría de zánganos, Al instante empezamos a desvalijar los
alvéolos, de ese gusanito blanco e inocente que aún no había
tenido la dicha de nacer, así una a una iba saliendo con un feto
a cuesta volando bien alto para soltarlo en el espacio, así no
tener que ensuciar nuestro patio, el sentido de nuestra limpieza
era fanática, solo los príncipes, o sea machos muy sucios
teníamos que andar limpiando siempre al lado de ellos, sin
respeto se defecaban dentro de la colmena, cosa que nosotras
nunca hacíamos, preferíamos morir por un cólico, cuando no
podíamos salir, ya sea por la lluvia o por el frío, pero con lluvia
igual nos arriesgábamos, volando muy alto para defecar, y no
ensuciar ni nuestro contorno, menos nuestro palacio. Todo
el día sacando restos de crías pensando que el invierno se
aproximaba, como teníamos tantas guagüitas, con el alimento
almacenado no alcanzaríamos a cuidar de toda la población
que iba a nacer.
Lamentablemente fue sólo una lluvia imprevista, pero de
todas maneras ya no necesitábamos zánganos, nuestras reinas
44
La pequeña Li y las Abejas
todas habían tenido sus nupcias. Por esta misma razón ya
antes habíamos desterrado una gran cantidad de machos, pero
aún quedaban algunos, que tendríamos que eliminarlos, una
comisión se encargó de hacerlo, dos guardias no dejaron entrar
a nuestra colmena a ningún macho, y los que estaban dentro,
dándose banquetes, eran sacados a la fuerza, y los que se resistían
se les sacaba las alas, así no molestarían en ningún colmenar,
ellos ya habían vivido, nos ayudaron a cuidar nuestras cunas
de nuestras bebes, pero ya no habrían más bebes, teníamos que
prepararnos para pasar el invierno, alimento suficiente, abrigo,
y nuestra reina que con el frío dejaría de poner.
Dejó de llover, seguíamos buscando néctar por donde fuera,
y como sea, nuestras bodegas estaban colmadas de manjar para
el invierno. Cuando un ruido aterrador me distrajo, y escuché
una voz que gritó. ¡Guerra!
En ese mismo instante toda la colmena se convulsionó,
la feromona invadió el ambiente, y como si nos hubieran
inyectado una fuerza irresistible, nos enfrentamos en combate
con saqueadoras de otro colmenar, así mancornadas de dos
en dos se fue dando la lucha, había pasado una hora más o
menos y nuestras bodegas las habían dejado casi vacías, una
de mis compañeras manifestó, en dos horas no quedará nada,
moriremos todas, dijo con mucha pena, otras cuidaban de
nuestra reina, que escondieron en un rincón, a lo que ella se
negó y dando gritos de guerra aterradores quiso enfrentarse,
pero sus guardianas no la dejaron.
Perder La Soberana era funesto, pero igual su valentía
fue heroica. lamentablemente, estábamos siendo atacadas
por un apiario completo, y nosotras sólo éramos un cajón.
Después de una larga lucha casi de dos horas, abatidas ya casi
vencidas. Nuestra Reina manifestó. No podemos resistir sólo
conseguiremos morir, que se lleven todo, nuestra vida vale
mucho más,
En ese instante pude observar que el amo colocó una maya
45
Lila Layers
a la entrada, así terminó el saqueo, pero las enemigas que
quedaron encerradas trataron de darnos muerte a nosotras,
como fuera nos defendimos, y matamos a todas las intrusas,
después de esto nos amontonamos, junto a nuestra reina,
viendo que quedábamos muy pocas. Nuestra Alteza no habló,
ella no dijo nada, nadie dijo nada, sólo era silencio, no habían
palabras para expresar tal desastre, al venir la noche, un
movimiento continuo, nos llamó la atención, pero nadie ni
siquiera se inmutó.
Vino un nuevo día, y seguimos allí junto a nuestra Reina
con todo destruido, un olor a las enemigas muertas que ni
siquiera teníamos valor para barrer la mugre.
¿Qué esperábamos?
¡La muerte!
Dijo una de ellas, tirada en un lado sobre pedazos de cera,
¡La muerte! Me dije, traté de respirar, estaba con tanta pena,
ahí en penumbras, pero dentro de esa enorme tristeza, pude
ver que nuestra entrada estaba sin maya, pero nadie salía.
Caminé hasta la entrada, y me di cuenta que estábamos en
otro patio, habíamos sido trasladadas, entonces con optimismo
les dije. ¡Estamos en otro lugar! No se si me escucharon o
no, pero todo siguió igual, en completo silencio, sin siquiera
moverse, no sabía que hacer, de pronto, por la entrada de
nuestra colmena introdujeron un plato con miel, les dije
nuevamente.
Aquí hay alimento, tampoco reaccionaron, seguían igual,
yo también quería estar como ellas, pero como nos íbamos a
dejar morir, así, yo no se porqué.
Yo no quería morir, sentí aún más pena, llevábamos dos días
así, sin comer, sin movernos, sin hacer nada, al tercer día vino el
amo y nos empezó a hablar, poco a poco se empezaron a mover,
la voz dulce y amorosa del amo reactivó a la reina, al darse cuenta
que no estaba sola, su feromona se activaron, y lentamente,
bajaron a comer el alimento que el amo les había dejado en el
46
La pequeña Li y las Abejas
plato, otras le llevaron a su reina porque ella siempre tenía que
ser alimentada, en una esquina estaba Poly la historiadora, Pili
la italiana y Pola.
Me acerqué a ellas que estaban con otras, saboreando la
miel.
-No estamos solas- les dije, con un suspiro de alivio,
me respondieron, ya todo vuelve a la normalidad, pero
mira nuestras bodegas, nosotras las obreras, o princesas, o
simplemente abejas, tenemos la dicha de volar y volar, libres en
los aires, andar de flor en flor, contemplar el mundo, acarrear
manjares para alimentar nuestra colmena, y para eso hemos
renunciado a la dicha de ser madres de conocer el amor. Pero
aún así también sabemos amar. Si una guerra como la que
hemos tenido nos ha causado un sentimiento tan profundo,
tanta pena, tanta tristeza, es porque también tenemos la
facultad de amar, el amor de nuestro amo nos ha salvado, al
sentirnos que no estábamos solas, el también nos ama, y eso
es hermoso.
Todo esto lo dijo poly que era mayor que yo, y ya estaba
cansada y vieja, la temporada había sido muy sacrificada, la vi
decaída y pálida, luego se quedó pegada al piso, Pili la tocó con
sus antenas, comprobando que no había un halito de vida en su
pequeño cuerpo, Pola movió la cabeza y dijo, bueno nuestras
vidas son así. Luego me iré yo.
Al instante yo misma su amiga La pequeña Li. La tomé
la arrastré hasta la entrada y desde allí emprendí el vuelo.
Con ella a cuesta, me elevé lo que más pude y desde lo alto
la dejé caer, al espacio, nuestro reino era también el espacio
bordado de flores, columpios de rayos, ángulos aromáticos.
Volví a la colmena, que ya estaba más repuesta, todas se habían
alimentado, y quedaba un plato lleno de miel, la que empezaron
a guardar en algunas celdas, otras estaban confeccionando las
celdas destruidas, otras ya habían salido a los campos, Cuando
todas habían regresado la reina altiva, arrogante nos dijo,
47
Lila Layers
mañana será otro día, fundaremos nuevamente nuestra ciudad
y volveremos a ser grandes, y siguió ovando y ovando y todas
nosotras trabajando con más fuerza y tesón.
Sentí la voz del amo que nos hablaba, esta es una rica miel,
coman mis reinas, ¿como están mis princesas? Sentí que a cada
instante la luz era menos tenue, y la voz cada vez más cerca,
mi reina, mi reina, entonces abrí los ojos, y vi a papá dándome
una cucharada de miel acariciando mi rostro, balbuceando ¡Mi
princesa!
¡Mi Reina!
¡Mi Pequeña Li!
-Sólo te picaron las abejas y te desmayaste,
-Guardé silencio, no dije nada, ya estaba impresionada con
todo lo que había vivido en ese desmayo por la picadura de
abejas.
Luego papá volvió a decirme ¡Mi reina! ¡Mi Princesa! Y
cerré los ojos tratando de volver a ese mundo tan maravilloso,
ese cuento de hadas, ese sueño de amor, de fantasía, vivir entre
flores, volar por los bosques, cantar en el aire, contemplar los
manantiales de agua que van cantando mientras corren en
busca de su destino, cobijarnos en los brazos de arbustos que
gozosos nos entregan su resina, besar cada flor, cada capullo,
acariciar el cáliz, abrazándonos en su estigma, flor y vida
enjambre de la tierra, despertar del viento, de la esperanza y
del amor.
F I N
48
La pequeña Li y las Abejas
49
Lila Layers
La Loica
Había una vez un hermoso bosque, donde habitaban
muchas loicas, entre ellas una más pequeña, que se esforzó para
ser igual al resto, cada mañana se posaba en la copa de uno de
los árboles, contemplando el mundo, desde allí cantaba y luego
emprendía el vuelo, poco a poco fue experimentando un gran
dominio en el aire, volaba de diferentes maneras planeaba,
y se lanzaba en picada, luego hacia el cielo como si quisiera
alcanzar el sol, con una rapidez extraordinaria, su pecho
colorado se distinguía desde lejos, como era la mejor, siempre
tenía ventajas, ante el resto de las loicas. Era feliz batiendo sus
bellas alas, en el espacio limpio, libre de materia contaminada,
libre al viento, libre en laderas y montañas, así pasaba los días
volando y volando,
Pero no todo era tan hermoso, continuamente estaban
llegando cazadores aperados con los mejores equipos, caían
muchas loicas, pero ella que ya no era pequeña, volaba muy
alto, jamás la alcanzaban.
Un buen día un pequeño cazador, que sólo portaba una
honda, la contempló y extasiado admiró sus vuelos, una y otra
vez en el azul cielo. La loica al ver a este cazador que parecía tan
inofensivo descendió y descendió mostrando sus acrobacias
artísticas, pero en un descuido el inofensivo cazador tomó su
honda y lanzó la piedra, la loica sintió un estremecimiento en
todo su cuerpo, no sabía si era dolor o placer, empezó a caer
a caer abrazada a un éxtasis, como envuelta en un torbellino
infinito y caía y caía hasta llegar a tierra, con tan mala suerte
que fue a dar a un pozo de estiércol, allí sumergida en la
porquería sintió que se sumergía más y más, luchaba por salir
50
La pequeña Li y las Abejas
entre más luchaba parece que más se hundía, abatida sintió su
herida, como sangraba.
Sangre y porquería emanaban del frágil cuerpo de la
pequeña loica. ¡Agonizo! Se dijo: ¡Estoy muerta! Su dolor la
mataba poco a poco, exánime, abatida con su ala destrozada
se quedó esperando el milagro, nuevamente se dio un impulso
y otro y otro, derrotada habiendo perdido toda esperanza de
salir de la porquería, sacó valor de lo más profundo de su ser.
¡Y salió!
Había alcanzado la orilla del pozo asqueroso en que se
encontraba y allí se resguardó entre matorrales. Derrotada
humillada, había perdido su coraje, su deseo de vivir.
¡ Ya no existo! Se decía mirando su cuerpo cubierto de
porquería y así se desvaneció entre la maleza.
No sabía cuanto tiempo había pasado, si horas o días o
meses o una eternidad, una llovizna del sereno había limpiado
en parte la porquería que cubría su cuerpo.
Como pudo, caminó por el césped, vatio sus alas y la
suciedad empezó a caer. Poco a poco se fue liberando de la
inmundicia que la cubría. Su ala destrozada le impedía volar,
empezó a moverse y a darse fuerzas. ¡Estaba viva, aún era una
loica!
¡Existo! Se dijo:
¡Me levantaré con más fuerzas! Manifestó, al cabo de algunos
días ya casi recuperada, corrió fuerte por la planicie, se dio
impulso y emprendió el vuelo, con tal fuerza que cualquiera
diría, que voló más allá del sol.
El cazador solía mirar el firmamento buscando la loica que
él con su honda había derribado, no volvió a verla porque la
loica voló y voló muy alto, pero nunca se olvidó del cazador.
51
Lila Layers
El gato que quería
ser principe
Había una vez, una princesa que como mascota tenía un
gato muy regalón. Ella solía llamarlo Faraón y tenía para él los
mejores cuidados; jamás se separaban.
El animal muy consciente de lo que significaba para La
Princesa, empezó a desear convertirse en un Príncipe, esta
idea lo obsesionaba cada día más, entonces una tarde fue a
la montaña y desde una enorme roca empezó a maullar muy
fuerte, sus maullidos fueron escuchados por un Hada la que
se preguntó. ¿Qué tendrá ese león que maúlla? El gato había
maullado tan fuerte que sus estrepitosos rugidos fueron
confundidos por los de un león.
El Hada corrió hasta el animal y muy sorprendida se dijo:
¿qué le habrá pasado a ese pobre león que parece un gato?
Esa debe ser la razón de tan Fuertes rugidos, pensó el hada,
entonces al instante le lanzó un rayo y lo convirtió en un
enorme león.
El pobre gato muy sorprendido volvió al Palacio, y como
de costumbre penetró por una ventana sin ser visto, se
acomodó en los aposentos de la Princesa, abatido e incomodo
sintiéndose muy pesado, pero a la vez importante e imponente,
en un instante llegó a creer que con su nueva fisonomía podría
agradar más a la Princesa, pero de todos modos el seguía con
la idea fija de ser un Príncipe, y así poder estar con su ama de
igual a igual, sin tener que ser un animal.
La Princesa fue a su alcoba, y al ver en su cama un enorme
león, dio un grito de espanto y salió corriendo sin control, El
gato ignorando que se encontraba en el cuerpo de un animal
52
La pequeña Li y las Abejas
53
Lila Layers
feroz, corrió también en persecución de la Princesa causando
un tremendo alboroto en el palacio, los guardias llegaron al
instante protegidos por sus lanzas para dar caza al enorme león
pero este al percatarse de las intenciones de los guardias saltó
por una ventana corriendo hacia el bosque.
Caminó muy triste sin saber que hacer pensando en la
Princesa, se durmió sobre una helada roca, soportando el frío
de la noche, extrañando la cama de limpias sábanas y blandos
cojines que compartía con su ama en el Palacio.
Cuando despertó al día siguiente, solo, sin las caricias de
su ama y sin tener ese rico desayuno que le proporcionaban
las criadas, sintió una profunda pena, caminó y caminó por
llanuras, bosques y praderas, hasta llegar a la misma piedra
donde había maullado tan fuerte siendo confundido por un
león, pero el dolor que lo embargaba era tan grande, que no le
permitía maullar como ningún felino, un ñauu de pobre gato
atormentado se sintió levemente por el bosque. Estos lamentos
fueron escuchados por el león y como Rey de la selva fue a
ver que pasaba, sorprendido al encontrarse con un enorme
león, se fue contra el, considerándolo su adversario que estaba
usurpando sus aposentos, pero el pobre gato al ver al enorme
león que se venía sobre él muy furioso, empezó a tiritar al
extremo que sus patas se le doblaron.
El Rey de la selva se detuvo y sintiendo una gran vergüenza
por la reacción de su semejante, extrañado le preguntó. ¿Pero
de donde has salido tú?
El gato en cuerpo de león maullando de terror le dijo, yo
sólo soy un gato, digamos así. ¡El gato regalón de La Princesa!
Acto seguido miró hacia el Palacio con tristeza, El león se
quedó atónito con el relato del gato, pero,¿Por qué tienes mi
cuerpo? Le preguntó el Rey de la selva.
Entonces el gato manifestó su deseo, ese deseo que tanto lo
atormentaba, ser un Príncipe, el león al escuchar la confesión
del gato se río muy fuerte.
54
La pequeña Li y las Abejas
No te rías de mí, le dijo el gatito, que ya harto he sufrido con
este cuerpo que no es mío.
¿Pero sigues deseando ser un Príncipe? Le preguntó el león.
No, respondió el gato. No, só lo quiero volver a ser el gato
que fui siempre, para estar con mi ama.
Tendrás que saber, manifestó el león, que cada cual tiene lo
suyo, y debe conformarse con lo que tiene, yo soy el león “Rey
de la Selva” y jamás me cambiaría por otro.
El gatito lloraba y lloraba, tanto lloró, que nuevamente el
hada escuchó ahora sus tristes maullidos, Esta al ver un enorme
animal llorando como gato se indignó y al instante le envió
un rayo convirtiéndolo en gato, El pequeño felino se miró su
cuerpo sorprendido. El león se alegró de su transformación
y con cariño le dijo, tratándose de un felino como yo, te
acompañaré hasta el Palacio, para que otro animal salvaje no te
vaya a atacar, le dijo el león.
Y así se encaminaron estos dos felinos hasta los aposentos
de La Princesa.
Cuando llegaron hasta el Palacio el gato se despidió del
señor león muy agradecido, este lo miró con cariño y regresó
a la selva. El pequeño minino corrió hasta su ama, muy feliz
de ser un gato, Faraón se escuchó la voz de la Princesa cuando
lo vio venir. ¿Qué te había pasado? El pobre gato no pudo
contarle nada a su amada Princesa, sólo maullaba y ronroneaba
de contento en brazos de su ama. El era feliz siendo un gato
regalón.
FIN
55
Lila Layers
56
La pequeña Li y las Abejas
Los roedores claman justicia
Un día decidieron reunirse algunos roedores en el centro
del bosque, los conejos, las libres, las nutrias, las ardillas y
los coipos. Estaban muy preocupados porque el hombre les
quitaba su hermosa piel, comerciándola en hermosos abrigos
de pieles, que las mujeres usaban con mucho orgullo
Pero para estos animalitos no era ningún orgullo perder la
vida para despojarse de su bello abrigo.
Muy asustados se reunieron en el bosque en una planicie a
orillas de un riachuelo, temerosos de ser sorprendidos por los
terribles cazadores tomaron las precauciones necesarias.
Una ardilla se ofreció para subir a un árbol y desde allí
avistar a algún osado cazador, una marmota le siguió desde
atrás, pero como esta es más perezosa cuando iba a la mitad del
árbol resbaló y cayó. Intentó subir nuevamente pero se quedó
a la mitad, mientras la ardilla se había instalado muy cómoda
en la copa del árbol, y mirando a todos lados les decía a sus
amigos, nada por aquí, nada por acá.
Un castor decidió cuidar desde el río, haciendo su propio
fuerte y desde un pequeño dique hizo guardia para detener de
alguna forma a algún imprudente cazador, y desde el bosque
una liebre paró sus orejas para escuchar la venida de alguien.
Un puerco espín se sacó algunas espinas y las colocó
alrededor de donde estaban reunidos, así si alguien venía se
clavaría al pisarlas.
Dieron comienzo a la reunión, pero todos hablaban al
mismo tiempo, no sabían que acuerdos tomar, estaban en
pleno debate cuando desde el centro surgió de la tierra un
57
Lila Layers
58
La pequeña Li y las Abejas
intruso ratón que no había sido invitado.
Los asambleístas se quedaron sorprendidos, este roedor
recién llegado con mucho sarcasmo les dijo: ¿Por qué no
recurren a “La Sociedad protectora de animales“?
Todos se quedaron sorprendidos, una liebre preguntó. ¿Qué
es la sociedad protectora de animales?
El ratón que tenía un pedazo de queso en el hocico.
¡Eso! Respondió. Es una institución que protege a todos los
animales como Uds. ¡Menos a mí! Y su voz se quebró al decir
esto último. Los que lo escuchaban lo miraron con afecto ya
que su aparición no había sido muy grata.
Después de un leve silencio, el conejo preguntó. ¿Y donde
es eso? ¿Con quién hay que hablar?
¡Con los hombres! Contestó el ratón. Nuevamente un
silencio.
Una ardilla que mordía una nuez exclamó. -Pero son los
hombres los que nos cazan.
El ratón que tenía medio cuerpo en la cueva y con aire de
sabio siguió diciendo, calmado y muy seguro de sí mismo.
-No, no todos. No todos. Repitió.
¡No todos! Respondieron los roedores a coro, mirándose
unos a otros extrañados.
¿Y cómo es eso? Preguntó la marmota.
El ratón que seguía comiéndose su queso, pausadamente
exclamó, ¡La extinción! Y miró a todos en un gesto altivo
dando vueltas la cabeza alrededor de la circunferencia que
habían formado en su reunión.
¿Qué es la extinción gritaron todos?
El guarén se sonrió, y dijo. ¡El exterminio!...
Los indefensos roedores abrieron sus ojos aterrados, luego
el ratón les explicó, y todos escuchaban atentamente.
Los humanos no desean que los animales desaparezcan, me
explico recalcó, que dejen de existir por eso han formado “La
Sociedad protectora de animales” Para protegernos de todo
59
Lila Layers
maltrato, y los cazadores son castigados por la autoridad si son
sorprendidos maltratando animalitos como ustedes. Yo me
excluyo.
Todos quedaron muy contentos con la noticia del ratón.
Pero. ¿Quién iría hasta el hombre que protegía a los
animales?
¡Yo ! Se escuchó un chillido y desde un grupo de conejos
grises, salió un conejo completamente blanco.
-Yo soy amigo del hombre, manifestó. Y le entrego mi piel
sin que me haga daño, terminó diciendo.
Al decir esto el conejo. La ardilla que estaba en el árbol
empezó a chillar desesperada.
Tres cazadores, con tres perros vienen,
Veinte cartuchos a cuesta,
Escopeta y morral cada uno tiene.
Al instante todos corrieron a sus respectivos escondites
temerosos de ser sorprendidos por los crueles cazadores.
No había pasado mucho tiempo y en el mismo bosque
aparecieron letreros por todas partes, que decían así. “Se
prohíbe cazar” El conejo blanco no se vio más por allí, pero
los roedores pudieron jugar y correr felices sin temor de ser
cazados, agradecidos del ratón y del conejo blanco.
60
La pequeña Li y las Abejas
Un elefante herido
En una pequeña aldea del continente Africano a orillas de
un río, había un hombre que muy feliz vivía con su familia. El
hombre iba a la ciudad todos los días a entregar los alimentos
que producía en la tierra que trabajaba, una tarde cuando
había terminado todos sus quehaceres, contento compartió la
cena con su mujer y sus tres hijos, de pronto sintieron un ruido
ensordecedor, se había levantado una tormenta de viento y
arena, tan fuerte que destruyó el puente por donde pasaba el
buen hombre todos los días a entregar sus productos, y como
si fuera poco, una manada de elefantes enloquecida también
arrasó con todo lo que pudo, es común que los machos elefantes
en cierta época ofrecen un espectáculo espantoso destruyendo
todo a su paso arrancando árboles y rugiendo furiosos.
La familia de este pobre hombre se abrazaron para sentirse
más protegidos, temerosos que la enfurecida, manada de
elefantes derribara su frágil casa de madera. Felizmente
la manada pasó muy cerca sin hacerles daño, sólo parte del
sembrado sufrió las consecuencias,
Al día siguiente cuando ya todo estaba en calma, el hombre
salió a mirar los daños que había dejado la tormenta y la
manada de elefantes, estupefacto observó que la corriente del
río había arrastrado el puente, pensando en la imposibilidad
de poder entregar sus productos regresó a su hogar muy triste,
considerando que el aislamiento total le causaría su fin.
Sumido en una gran desesperación junto a su familia,
fueron sobresaltados por el berrido de un elefante, el pánico
los embargó pensando en la manada del día anterior, que sólo
se habían salvado por un milagro, nuevamente sintió el berreo,
pudiendo constatar que no se trataba de una manada sino, de
61
Lila Layers
62
La pequeña Li y las Abejas
un solo elefante, salió en busca del animal para ver que pasaba,
llego hasta un barranco y allí a orillas de un árbol arrancado
de raíz había un enorme elefante tendido sin poder levantarse.
Temeroso de ser atacado por el paquidermo, el hombre
se acercó sigilosamente, poco a poco se ganó la confianza
del animal hasta tocarlo sin que este protestara, lo examinó
comprobando que tenía una pata lastimada, compadeciéndose
del malherido animal, lo curó y lo alimentó con yerbas.
Había pasado una semana curando y alimentando al elefante,
pero esto no lo distraía de su gran angustia, porque durante
todo este tiempo no había podido entregar sus productos.
Una mañana como de costumbre fue a curar y alimentar al
paquidermo, sorprendido el hombre vio que el animal estaba
sano y que majestuoso se levantó tomando al hombre con su
enorme trompa para ponerlo sobre su lomo, el pobre hombre
en un principio se asustó mucho, pero de pronto sintió una
gran alegría porque había encontrado un amigo en el animal.
Y a la vez un gran aliado en su trabajo.
El paquidermo que gustaba mucho del agua atravesaba
el río todos los días y así el hombre y su familia progresó en
su trabajo, con la ayuda del elefante que no solo les servía de
transporte sino también en otros diversos quehaceres como
acarreo de árboles de agua, sembrar, y esta familia fue muy
feliz con su nuevo amigo a su vez el elefante se domesticó y
vivió para siempre muy feliz con ellos.
Fin
63
Lila Layers
Los caninos y un loro gritón
Unos científicos interesados por la ornitología viajaron a la
selva en un helicóptero a buscar las más bellas aves, el vuelo
fue sin novedad.
Se instalaron entre matorrales y malezas, empezaron su
colección que fue todo un éxito, lograron capturar las aves más
hermosas y más extrañas.
Emprendieron el regreso con tan mala suerte que sin saber
porqué el helicóptero sufrió una pana mecánica, debiendo
hacer un aterrizaje forzado. Trataron de comunicarse por
radio pero esta tampoco les funcionaba. Los tres científicos
profesores de la Universidad del Departamento de ornitología
quedaron allí en medio de la Selva, perdidos sin saber si serían
rescatados o no, pero como la Selva tiene tanta vida un choroí
contento de no haber sido apresado por la expedición empezó
a gritar.
Humanos con aves,
Perdidos en la selva.
Así gritaba de rama en rama sin dejar de repetir, siempre lo
mismo.
El zorro que no estaba lejos de allí escuchó el grito del pájaro
y se encaminó en busca de los científicos y sus aves, pensando
en el banquete de polluelos que se daría.
El grito del loro también fue escuchado por el lobo, que
pasándose la lengua por el hocico, pensó, excelente cena voy
a tener, veré si los encuentro, y saliendo de su guarida se
encaminó por la selva en busca de los perdidos científicos y
sus aves.
64
La pequeña Li y las Abejas
65
Lila Layers
El loro no cesaba de gritar,
Humanos con aves, perdidos en la selva.
La hiena escuchó esto y pensó, difícil que resistan el hambre
y el frío entonces una vez muertos, yo estaré cerca para saborear
ese gran banquete. Y así fue como la hiena se encaminó en
busca de los tres científicos perdidos con sus aves en la selva.
El chacal también escuchó el grito del loro,
humanos con aves, perdidos en la selva.
Entonces el chacal pensó, morirán de hambre y frío quedarán
ahí se pudrirán y yo estaré muy cerca para deleitarme de ese
exquisito banquete con su carne podrida, se río diabólicamente
y salió en busca de los tres hombres perdidos.
Los científicos aterrados ordenaron sus jaulas que contenían
diversos ejemplares ornitólogos de los más hermosos, luego
hicieron una, fogata y allí se quedaron esperando que pasara
la noche.
Muy pronto, la oscuridad se hizo presente, entonces, se
escucharon unos aullidos aterradores que no los dejaron
dormir, y como si fuera poco unos ladridos que en ningún
caso eran de perros, el pánico los embargó quedándose toda
la noche al acecho.
De pronto una sombra que salió de los matorrales los
distrajo ¡Es un lobo! Exclamó uno de ellos, ¡Una hiena! Dijo
otro. ¡Un zorro y un chacal! Exclamó el tercero, temerosos
de ser devorados por estos canes salvajes, permanecieron en
vigilia.
Pero cuando en la ciudad perdieron todo contacto con la
expedición, se prepararon con tres perros policiales, y en otro
helicóptero salieron en busca de los tres científicos y su cacería.
Una vez que llegaron a la selva, los canes policiales,
empezaron la búsqueda, olfateando de un lado a otro,
corriendo sigilosamente, abriéndose paso por la espesa maleza,
avanzando entre enormes árboles y gran cantidad de animales
que a su paso salían despavoridos.
66
La pequeña Li y las Abejas
67
Lila Layers
Los inteligentes perros corrían y corrían, de pronto a lo
lejos se vio humo, ¡humo! Exclamó uno de la patrulla, y todos
miraron en dirección al humo. Emprendiendo la marcha en
esa dirección.
El zorro, el lobo, la hiena y el chacal seguían haciendo
guardia alrededor del campamento de los científicos, que
valientemente se habían defendido, con palos y gritos de los
voraces canes salvajes, sin descuidar el fuego que los protegía
del frío de la noche y también de los hambrientos caninos.
De pronto se escucharon unos aterradores ladridos, los tres
hombres sintieron aún más pánico, se miraron con nostalgia
pensando que una gran jauría de canes salvajes vendría a
devorarlos, pero de improviso las bestias que estaban al acecho
salieron despavoridas, y aparecieron en un torbellino de
ladridos los perros policiales que se lanzaron sobre el zorro
que astutamente te hizo el muerto, pero cuando los perros
lo dejaron, este salió arrancando desesperado, sin deseos de
volver, el lobo se enfrentó a sus adversarios quedando muy mal
herido, dándose a la fuga, La hiena que es muy cobarde, antes
que los perros llegaran ya había salido arrancando, lo mismo
hizo el chacal.
Los tres científicos fueron salvados por los valerosos perros.
El gran amigo del hombre, que casi son devorados por salvajes
caninos como es el zorro, el lobo la hiena y el chacal.
Regresaron muy felices con su valiosa colección de aves, los
perros movían su cola de alegría por el afortunado encuentro,
y en la selva el loro seguía gritando.
Humanos con aves perdidos en la selva
Fueron encontrados por tres perros y tres hombres.
El helicóptero fue arreglado por los visitantes y así todos
emprendieron el regreso y los dos helicópteros se perdieron
en los cielos de la selva. El zorro, el lobo, la hiena y el chacal
se quedaron muy tristes, por haber perdido su cena.
68
La pequeña Li y las Abejas
El conejo gris
¡Que conejo! Tan pequeño y tan inquieto, mirar el mundo
y tratar de conocer cada rincón, cada camino, cada lugar,
adonde poder radicarse, buscar y buscar, el encanto de la vida,
el encanto del amor, el misterio oculto en el viento que canta
y llora, que ríe y nos hace soñar con las maravillas que nos
ofrece la naturaleza, en cada uno de sus rincones misteriosos
y sublimes.
¡El conejo Gris! Aún en su corta vida, quiso conocer otro
bosque, descubrir cosas nuevas, un nuevo mundo , una nueva
vida, así fue, que dejando a los suyos, emprendió su viaje,
hasta que llegó a un bosque maravilloso, pero estaba solo,
había dejado a los suyos allá muy lejos, igual se sentía feliz,
descubriendo cosas nuevas.
Un día se encontró con una cabra, que también estaba
sola, la cabra lo miró y entablaron una conversación, más vale
decir algo como consultas y respuesta, el conejo manifestó,
que quería descubrir un nuevo mundo, así fue como la cabra
y el conejo se hicieron amigos, la cabra oriunda de ese lugar,
le empezó a mostrar todas las bellezas de su terruño, todos los
días caminaban, largos trechos entre la maleza, los matorrales
y corrían, aunque lógicamente el conejo se desplazaba con mas
agilidad que la cabra, que era mucho mas lenta, trepaban cada
monte subían, bajaban entre cerros y quebradas.
¿Dónde está tu manada?
Le preguntó el conejo.
69
Lila Layers
70
La pequeña Li y las Abejas
Realmente no sé, respondió ella, éramos un rebaño, pero
de pronto, fueron desapareciendo una a una, hasta quedarme
sola, recorriendo los montes mirando el paisaje, ahora contigo
me distraigo, aunque eres un conejo pequeño, pero tu corazón
es grande, y tus sentimientos son tan claros como la luz del día,
más claro de la existencia,
El conejo había aprendido muchas cosas de la cabra, al
llegar la noche, se guarecía en su cueva que el mismo había
hecho y la cabra se iba a su corral.
Un día el conejo decidió ir a su bosque, donde había nacido
y donde estaban todos los suyos, se despidió de la cabra,
contento porque había crecido y aprendido muchas cosas,
que para el eran nuevas, la cabra quedo muy feliz por haber
compartido con ese conejo tan especial. ¡El conejo Gris! Y con
la esperanza que pronto volvería.
Pasaron los días hasta que una tarde regresó el conejo, la
cabra lo divisó desde un monte, donde solía subir en busca
de arbustos con hojas verdes para alimentarse. Corrió a su
encuentro.
¿Qué novedades le traería su amigo? ¡El conejo Gris!
Cuando llegó junto a la cueva, esperó y esperó, pero el conejo
no salió, llegó la noche y tuvo que irse a su corral, sin ver a su
amigo roedor que seguramente saldría de noche, como era la
costumbre de estos animalitos.
Al día siguiente la cabra salió muy temprano, como lo hacia
siempre, con la esperanza de encontrarse con su amigo, pero
tampoco lo vio, no salió de su cueva, seguramente pensó la
cabra los suyos le aconsejaron, que una cabra, es una cabra no
puede ser amiga de un conejo, con mundos diferente.
Había pasado mucho tiempo, y una tarde cuando la cabra ya
regresaba a su corral, vio al conejo saliendo de su cueva, corrió
71
Lila Layers
a su encuentro. El roedor se paro en dos patas y saludo a su
amiga cabra, ella no pregunto por que pasaba tanto tiempo en
su morada y no lo había visto ningún día, solo guardó silencio,
le bastó ver ese ser tan angelical, emanando tanta pureza
y bondad, entonces el conejo le manifestó, que regresaría
a su bosque con los suyos. Que había sido muy grato haber
compartido con ella, todo ese tiempo y que había aprendido
muchas cosas, el pequeño roedor dio unas vueltas, y partió.
La cabra subió al monte, donde solía pasar la mayor parte de
su tiempo, y desde allí vio como el conejo se alejaba entre los
arbustos, entre matorrales zigzagueando, en las yerbas o flores
silvestres, corriendo de salto en salto, en busca de su destino.
La cabra se quedó en el monte, hasta que la imagen del
pequeño conejo se perdió en la lejanía, entre yerbas y arbustos,
luego llegó la noche, volvió a su corral, en la espera de un nuevo
día, un nuevo amanecer, una nueva esperanza.
72
La pequeña Li y las Abejas
El ratón y la liebre
Estaba el ratón y su señora esposa la ratona, con sus hijos
en la cueva que quedaba a un costado del bosque, habían
estado muy ocupados con la nueva camada, por lo cual no se
percataron que su vecina que vivía en otra cueva muy cerca,
era nada menos que una liebre, considerando que su morada,
estaba mucho más protegida por frondosos arbustos. Ellos no
sabían quién habitaba, un día se turnaron para descubrir quién
vivía allí, no podían exponerse, podría ser algún depredador,
como el zorro o una Chinchilla, o lechuza, incluso una culebra.
Una tarde ya casi de noche, vieron salir de la hermosa cueva
una liebre, esbelta para ellos, que eran mucho mas pequeños,
elegante en su caminar y muy arrogante.
El ratón se dijo: Que orejas tan hermosas y grandes tiene y
ese rabo que es como una mota de lana, como un adorno o un
prendedor, de todos modos se alegró, que su vecina fuera una
liebre y no un depredador, a la vez pensó. Yo con esta enorme
cola sin ninguna gracia.
Su pelaje largo y sedoso, su caminar tan armonioso y yo,
como si me arrastrara por el suelo. Comiendo porquerías
mientras ella disfruta las dulces hojas, flores, tallos perfumados
y sabrosos.
La ira del ratón era insostenible, sus ratitas ya más crecidas
captaron las diferencias entre sus padres y la liebre, el que las
azuzó para molestar a tan diligente roedor como era la vecina
que tenían y salía de noche a correr por los prados del bosque,
73
Lila Layers
74
La pequeña Li y las Abejas
cogía los mejores alimentos y en el día se hospedaba en su
guarida que ella misma se había construido, donde dormía
plácidamente, poco a poco empezó a constatar que su refugio
cada día estaba más sucio, incluso, a veces ni siquiera podía
entrar, ya sea con tierra o basura que le impedía el ingreso a
su morada.
Entones la libre inteligente mente se introdujo en el bosque
y busco un lugar muy apropiada para su gusto y allí empezó
a rasgar la tierra haciendo una cueva a su altura y prestancia.
Esta familia de ratones no se percató que su vecina ya no
moraba allí.
Un día, un gato montés pasó por esos lados, lo sorprendió
la lluvia, rápidamente bajó del árbol en que se encontraba para
guarecerse bajo algún matorral, encontrando entre un basural
una enorme cueva, como llovía torrencialmente pasó la noche
allí, con el grato olor a libre que, al gato montes le apetecía
tanto, al amanecer cesó la lluvia.
Las ratas impacientes porque en varios días no habían visto
a su vecina la liebre, el ratón azuzó a uno de sus ratoncitos
que era más pequeño, para que fuera a mirar en la cueva de
la liebre. Así fue que el pequeño roedor se arrastró hasta la
cueva vecina, observando un montón de pelo enrollado, que
por lógica para él sería la liebre que estaba durmiendo, como
esta era un roedor inofensivo se acerco sigilosamente, pero
como no era la liebre que dormía allí, sino el gato montés. Este
ultimo al olfatear ese olor tan característico para el, su bocado
preferido se dio la media vuelta y con un salto de felino se
comió al pequeño ratoncito.
Como el pequeño ratoncito no regresaba el padre envió a
un segundo de su camada pero la ratona más prudente, como
75
Lila Layers
76
La pequeña Li y las Abejas
todas las madres le manifestó, no lo mandara, ni vayas tu le
dijo.
Dejen a esa liebre tranquila, ella nada nos hace a nosotros y
es también un roedor como nosotros.
Sí, contestó el ratón, pero es más grande, más hermosa, más
inteligente y se cree la dueña del bosque, el ratón muy ofuscado
por estas conclusiones, le contesto a su esposa la ratona lleno
de ira. ¡La odio! ¡La odio! Se repetía.
El odio, no es bueno para nadie, le manifestó su señora
ratona,
El ratoncito igual que el anterior fue hasta la cueva vecina, el
gato montes se encargó de saborearlo en un segundo, satisfecho
siguió durmiendo
Luego como el segundo hijo de esta camada, no regresaba
fue el tercero. También al ver un rollo de pelo, pensando en
la liebre se acercó igual que sus hermanos anteriores y fue
también devorado por el gato montés, lo mismo pasó con el
cuarto, ninguno de los ratoncitos regresaron.
El ratón furioso se paseaba de un lado a otro, dentro de la
cueva. Su esposa la ratona estaba muy preocupada, por el no
regreso de sus crías, colmado de ira, el furioso ratón que no se
contenía en su rabia, al llegar la noche no resistió más y Salió,
encaminándose a la cueva vecina, él no sabia todo lo que había
pasado.
La liebre había emigrado a otros rumbos y el gato montés
por la lluvia había pernoctado allí por una noche, teniendo la
oportunidad de un gran banquete con las cuatro ratitas.
77
Lila Layers
El gato montés decidió salir, justo se encontró frente a frente
con el ofuscado ratón, que lucho con mucha fuerza, sin lograr
ganarle al gato Montés.
La señora ratona muy triste se quedo en su cueva, sin que
nadie la molestara, en espera de una próxima camada con
mejor fin. Y la liebre fue muy feliz en su nueva morada.
78
La pequeña Li y las Abejas
79
Lila Layers
Índice Pàg.
Prólogo...............................................................................3
1. La Pequeña Li y las Abejas............................................9
En la Colmena................................................................15
La Enjambrazón............................................................29
Un nuevo hogar..............................................................33
Después de un enjambre................................................35
Regreso a la colmena madre..........................................39
Los príncipes expulsados................................................41
La Guerra.......................................................................43
2. La Loica..........................................................................49
3. El gato que quería ser principe......................................51
4. Los roedores claman justicia.........................................56
5. Un elefante herido .........................................................60
5. Los caninos y un loro gritón..........................................63
7. El conejo gris..................................................................68
8. El ratón y la liebre..........................................................72
80
La pequeña Li y las Abejas


